Agrupación Ferrer i Guardia: ¿De suspenso o de terror?

Acerca del pasaje de grado, la promoción y la Circular 3384/17

¿De suspenso o de terror?

En noviembre de 2017, el Consejo de Educación Secundaria aprobó la Circular 3384/17, a través de la cual modificó el reglamento de evaluación y pasaje de grado (a partir de ahora, REPAG) del plan de Ciclo Básico más extendido: la Reformulación 20061.

A mediados de febrero, el CES publicó en su web institucional los detalles de instrumentación de dicha Circular, a saber: el estudiante que obtuvo fallo en suspenso en la última reunión, y no logró aprobar los exámenes suficientes que lo habilitan a promover, podrá en el presente año lectivo recursar exclusivamente las asignaturas en la que mantiene una calificación insuficiente.

Por tanto, la nueva norma vienen a innovar en materia de pasaje de grado, creando una nueva categoría en Ciclo Básico: la de los recursantes.

Quienes escribimos estas líneas, rechazamos las innovaciones y observamos con mucha preocupación la falta de seriedad de las autoridades de Secundaria al legislar.

Primero, por la imposición de la modificación. Se obvió la consulta prescriptiva a la Asamblea Técnico Docente. Tampoco los trabajadores sindicalizados tuvimos oportunidad de discutir la modificación de las condiciones de trabajo que genera la nueva Circular, y así fijar la posición a trasladar a los ámbitos de negociación. Entendemos que no se deberían resolver cambios tan significativos a los ponchazos, desconociendo los ámbitos democráticos del ente.

Segundo, por modificar las reglas de juego sobre la marcha. Las normas de evaluación y pasaje de grado no deben modificarse retroactivamente, es decir, una vez finalizados los cursos y evaluados los estudiantes. Los adolescentes comenzaron las clases el 1° de marzo de 2017 sabiendo que serían repetidores si no alcanzaban la suficiencia en al menos seis asignaturas. Y hoy se encuentran con que pueden pasar a ser recursantes.

Tercero, por la inexistencia de las condiciones materiales que requiere la implementación de la nueva Circular. El protocolo de instrumentación establece que el estudiante que desee acogerse a la nueva modalidad de recursado, deberá ser incluido en los grupos existentes y solo en caso que ello no sea posible, se crearán grupos por asignaturas, siempre y cuando se cuenten con espacios disponibles.

Quienes tienen a su cargo la planificación de las políticas educativas de Secundaria, parecen viven en un tupper. ¿Y las condiciones de educabilidad de los estudiantes? Nos preguntamos si no se les ocurrió pensar qué es lo que va a ocurrir con los recursantes en las horas libres entre una y otra asignatura. ¿Quiénes serán los encargados del cuidado de dichos estudiantes? ¿En qué condiciones permanecerán todo el turno en el liceo? ¿No conocen acaso los reclamos de los colectivos docentes acerca de la falta de adscriptos, orientadores de biblioteca, equipos multidisciplinarios, ayudantes preparadores de laboratorio y funcionarios administrativos y de gestión?

Cuarto, por el desconocimiento de los fundamentos cognitivos, pedagógicos y epistemológicos por los que el recursado estaba previsto para estudiantes de bachillerato.

La educación en Secundaria se encuentra organizada en dos ciclos, el primero de ellos es el ciclo básico y el segundo es el bachillerato. Existen una diversidad de planes para cursar ambos ciclos, pero el más extendido es la Reformulación 2006.

Cada uno de los ciclos de la Reformulación 2006 se encuentra compuesto por tres cursos anuales. La promoción de ciclo básico es por curso, al igual que el del primer año de bachillerato. Eso significa que, para promover, debe alcanzarse un mínimo de aceptabilidad en el rendimiento de la mayor parte de las asignaturas. En cambio, la promoción en segundo y tercero de bachillerato es por asignatura, existiendo la posibilidad de recursar al siguiente año las asignaturas en las que no se llega a la aceptabilidad. Se exige la aprobación total para alcanzar la promoción final del curso.

Como se ve, el cursado de ciclo básico es diferente al de segundo y tercero de bachillerato, siendo el primer año del bachillerato un híbrido entre ambos (pues habilita el recursado de algunas asignaturas en caso de obtener fallo en suspenso).

El cursado de algunas asignaturas se encuentra reservado solo para los estudiantes que ya transitaron ciclo básico. Parece oportuno cuestionarse si las decisiones que motivaron esa organización de los ciclos, así como la manera de cursarlos y aprobarlos, se debe a fundamentos didácticos, pedagógicos y epistemológicos, o sencillamente al capricho de quienes organizaron el sistema educativo.

Aunque las autoridades sugieren que se trata de lo segundo, quienes defendemos la autonomía técnica de la ANEP y la seriedad en la planificación de sus políticas, que implican la necesaria participación de los expertos en la materia, es decir, de los docentes, estamos convencidos que la respuesta correcta es la primera.

La posibilidad de que un estudiante pueda cursar solamente algunas asignaturas se debe al reconocimiento de un desarrollo cognitivo que le permite, entre otras cosas, cierto grado de autonomía que lo habilita a manejarse responsablemente para asistir a parte de un turno liceal. Parece no ser una buena opción que adolescentes de cortas edades queden habilitados para asistir a menos de la mitad de las asignaturas.

Quienes trabajamos en ciclo básico sabemos lo complejo de la presencia de estudiantes en la institución sin el acompañamiento de adultos referentes. Por ello entendemos que la posibilidad del cursado por asignatura no será lo mejor para la convivencia en las instituciones educativas.

En el sistema educativo, las asignaturas se organizan secuencialmente a partir de criterios de especificidad epistemológica, las antes referidas razones cognitivas y, por supuesto, argumentos pedagógicos. Las autoridades y sus asesores, ¿habrán pensado cómo puede llegar afectar a los adolescentes estar un año sin cursar asignaturas que son correlativas?

La idea de habilitar el cursado de algunas asignaturas parecería descansar en el supuesto que la repetición es a priori negativa. Debate que por cierto está presente en estos días. Solamente queremos destacar que la repetición no es la causal del fracaso educativo y, por tanto, la “no repetición” no es el antídoto a los problemas de los estudiantes y del sistema.

Quinto, por las nuevas contradicciones e inconsistencias a las que se somete al sistema educativo. El apuro de los jerarcas por cambiar el REPAG de la Reformulación 2016, con el objetivo de flexibilizar el ciclo básico para ofrecer propuestas individualizadas (educación a la carta), los lleva a cometer errores groseros. Desde hace dos años se viene insistiendo en la aberración del trabajo anual en duplas o tríos, sin incrementar el tiempo pedagógico de los estudiantes y sin crear más horas para que los docentes puedan coordinar adecuadamente sin obligarlos al voluntarismo. Parecen no haberse cuestionado las autoridades, ¿cómo hará un estudiante para cursar una asignatura que funciona en dupla o trío?

Sexto, porque la innovación pedagógica parece ser un medio para cumplir las promesas electorales del gobierno de turno. Tabaré Vázquez anunció en 2014 que el egreso del ciclo básico alcanzaría al 100% de los jóvenes de hasta 17 años en el año 2020. Y a pesar de que se han multiplicado las ofertas para acreditar la culminación de dicho ciclo casi sin exigencias académicas, la pobreza económica continúa haciendo que un tercio de los jóvenes repitan o abandonen los estudios. Este nuevo cambio en el REPAG va a bajar los índices de repetición, pues los estudiantes que no lograron la promoción, dejan de ser repetidores para convertirse en recusantes.

Por último, por cierto componente demagógico de la modificación. La directora general del CES definió el cambio en el REPAG como “un acto de reconocimiento y de justicia”, pues se habilita el recursado de las asignaturas en las que no se logró un rendimiento aceptable. Pero inmediatamente admite que su implementación dependerá de las condiciones de cada centro educativo. Así, su argumento es demagógico, en el sentido literal del término: promesa atractiva pero difícil de cumplir. La justicia no puede quedar sujeta a las posibilidades materiales de aplicación, pues eso no es otra cosa que ser injusto. Se hace justicia o no se hace.

Señora directora general: lo justo es que todos los centros tengan condiciones para una educación digna, y es para eso que usted debe trabajar, y para que los cambios de políticas educativas sean discutidos y acordados por todos los actores institucionales (es decir, democráticamente). La implementación de políticas que generarán más caos y menos credibilidad en la educación pública, no contribuyen en términos de dignidad.

Carina Benoit

Julio Moreira

Agrupación Ferrer i Guardia

1 Una vez finalizado el curso, los estudiantes podrán obtener un fallo de: promoción (total en caso de no tener ninguna asignatura insuficiente o parcial entre una y tres asignaturas insuficientes), repetición (más de seis asignaturas insuficientes o más de 35 inasistencias y entre 4 y seis asignaturas insuficientes), u obtener un fallo en suspenso (entre cuatro y seis asignaturas insuficientes y hasta 25 inasistencias).

Los alumnos promovidos tienen derecho a cursar el próximo año de ciclo básico o ser promovidos a bachillerato; los estudiantes que repiten deben cursar nuevamente todas las asignaturas.

Cuando un estudiante obtiene un fallo en suspenso queda habilitado a rendir exámenes en los periodos de diciembre y febrero. En caso de lograr salvar los mismos y no quedándole más de tres asignaturas, es promovido al curso inmediato; caso contrario, deberá repetir el curso. Es por eso que ese juicio se denomina fallo en suspenso, pues entre los meses de diciembre y febrero, el estudiante no repite ni promueve, su fallo definitivo queda sujeto a la aprobación o no de los exámenes.