1º de Mayo: Basta de hipocresías

En estos tiempos de demagogia, eufemismos y confusión organizada, el grafitear contra jueces que promueven la impunidad, el quemar banderas de un país imperialista o gritarle al ministro de Economía consignas que violentan ‘la cortesía del buen decir’, se han convertido en motivo de dura condena y estigmatización.

Si algo tiene de positivo la parafernalia que los grandes medios de comunicación y algunos dirigentes sindicales promovieron contra la movilización del jueves 13 de junio dentro del Ministerio de Economía, es que nos obligó, una vez más, a decidir de qué lado debíamos posicionarnos.

a vos te puso el fondo 2

¿Quiénes éramos ese día?

Un conjunto de trabajadores docentes y no docentes de la enseñanza pública, afiliados todos a nuestros respectivos sindicatos en los cuales militamos, convencidos de que la organización, la movilización y el derecho a la protesta, sostenidos por años de lucha y sacrificio, tienen plena vigencia.

Esas mismas unanimidades que se alzan para condenarnos, son las mismas que ponen todo su esmero, dinero y poder, para ignorar o soslayar nuestros reclamos.

¿Dónde están esos grandes medios para denunciar las causas de la dura realidad que les toca vivir a nuestros estudiantes y compañeros trabajadores?

El facilismo con el que han salido a crucificarnos en nombre de la ‘buena convivencia’ y del ‘nivel lexical’ que deben tener los docentes en este país, no se ha visto a la hora de comentar los insultos, golpes de puño y groserías varias, a los que los parlamentarios y nuestro propio presidente nos tienen acostumbrados.

 

¡Hablemos en serio!

Hablemos de los agravios que duelen de verdad, de las infamias y demagogias con las que pretenden acostumbrarnos y convencernos de que ‘más no se puede’, que ‘primero hay que agrandar la torta’, que nos quedamos en los 60’ y padecemos de ‘infantilismo político’.

Agravio es tener liceos en un deterioro tal que los días de lluvia no se puede trabajar o tener grupos tan superpoblados que muchos estudiantes terminan desertando o fracasando una y otra vez.

Agravio es tener compañeros docentes con salarios de $ 12.000 por 20 horas semanales y profesores que necesiten trabajar 40, 50 y hasta 60 horas por semana para apenas sobrevivir.

Agravio es que después de 30 años de trabajo, terminemos todos cobrando jubilaciones miserables de poco más del 50%.

Agravio es que la clase empresarial y el sistema financiero de este país sigan engordando sus bolsillos, mientras se pretende aumentar el salario mínimo de un trabajador a $ 10.000.

Agravio es que se continúe subsidiando la Enseñanza Privada y que el Ministro de Economía continúe mintiéndole a la población, diciendo que el presupuesto para la Enseñanza ha alcanzado el 4,5% del P.I.B., cuando todos sabemos que para A.N.E.P y UDELAR no se destina más que 3,9% .

Agravio es que la mayoría del Parlamento haya votado una Ley de Educación que ignoró más de 50 años de lucha sindical y estudiantil por Autonomía y Cogobierno y, que, por si fuera poco, nos convoquen a un segundo Congreso de la Educación.

 

¡¡Agravio es, compañeros, vivir en un país donde la Impunidad continúa vigente!!

 

Pero también existen otros agravios, aquellos que vienen desde nuestras propias filas. Es por eso que hemos condenado firmemente que un dirigente sindical de la FENAPES que integramos, haya salido públicamente a deslindar responsabilidades y a cuestionar la movilización realizada dentro del Ministerio de Economía.

¿Acaso no le gustó el ‘estilo’?

Cuando en el mundo los pueblos se manifiestan combativamente y en las calles, para que la crisis de este sistema oprobioso no la paguen los trabajadores, estos dirigentes de nuestro sindicato (a los que tanto les cuesta hablar contra este gobierno continuista y neoliberal, con el que terminan acordando nuestros salarios, a espaldas de las decisiones de las asambleas), no tienen mejor idea que atacar a los trabajadores que se manifiestan con total derecho y con justísimas razones.

Debería saber este ‘sindicalista’ que para la clase trabajadora es un agravio el tener dirigentes que concurren a los liceos en conflicto, presionando a los compañeros para que abandonen sus medidas de lucha.

Agravio es que, en cada instancia presupuestal, promuevan dos o tres paros aislados y algún discurso altisonante para darle entierro de lujo a la lucha por salario y condiciones de trabajo.

Agravio es que estos mismos dirigentes, en lugar de potenciar el debate de las ideas, promuevan modificar el estatuto de nuestro sindicato para inhabilitar a la Asamblea general de ADES Montevideo como órgano soberano.

 

Agravio es, compañeros/as, militar para la desmovilización, el descreimiento, el retroceso ideológico y la conciliación de clases.

 

Y finalmente, compañeros, acaso no es un agravio que, después de diez días de huelga y con todos los sindicatos de la enseñanza movilizados, el Poder Ejecutivo haya reafirmado sus lineamientos presupuestales ofreciendo un porcentaje miserable, como es el adelanto del 3% de aumento salarial.

Por todo lo expuesto, nosotros como Agrupación 1° de Mayo, integrante de ADES Montevideo y FENAPES, declaramos nuestro total respaldo a la movilización que se realizó dentro del Ministerio de Economía y Finanzas de la cual también formamos parte, porque reivindicamos el derecho a la protesta y defendemos a nuestros compañeros en su legítimo ejercicio de la misma.

Las consignas coreadas por los allí presentes, expresaron el compromiso con los reclamos de los trabajadores de la Enseñanza y la genuina bronca contra los que, servilmente, pretenden condenarnos a la postergación.

Quizás tengamos que afinar la rima, pues nos quedó mucho por gritar, mucho por decir.

 

Nuestro compromiso es sólo con los trabajadores y el pueblo.

 ¡A vos, Lorenzo, te puso el Fondo (…F.M.I.)..!

 EN DEFENSA DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA DE LOS HIJOS DE LOS TRABAJADORES

 ARRIBA LOS QUE LUCHAN

 

Agrupación 1° de Mayo