1º de Mayo: Consideraciones en torno a las negociaciones con el CES

Algunas consideraciones en torno a las “negociaciones” con el CES

y el funcionamiento del menguado aparato burocrático sindical

“Pasa el tiempo, los nombres cambian (?), las mañas quedan”, podría haber sido el título de este artículo. A lo largo del 2012 (para ceñirnos en el tiempo), son constatables innumerables casos donde se repiten una y otra vez, las mismas formas de manejarse por parte de algunos de los integrantes del Comité Ejecutivo de la Federación de Profesores de Enseñanza Secundaria (FENAPES). Nos
remitiremos sólo a algunos de esos sucesos, recientes, por otra parte.

 

La segunda mitad del año nos encuentra con el vergonzoso papel jugado por José Olivera, Secretario de la FENAPES, quien “negoció” para dar por terminado con un conflicto –o entregarlo- apoyado, claro está, por la mayoría del Comité Ejecutivo (exceptuando los compañeros de Las Piedras, San José y Tacuarembó), sin consultar a la AGD. Este logro lo obtuvo firmando por un aumento miserable y la promesa verbal de las autoridades de que no se profundizaría en las políticas educativas focalizadas que rechazamos como Sindicato1-.

 

No conforme con lo anterior, se dedicó a salir en un canal de televisión a imputar gran parte de los problemas de la educación a un aparente “consumismo” por parte de los profesores (lo cual repite en un documento elaborado con Virginia García Montecoral). Cabría recordar que la canasta básica supera los $46.000, por lo tanto, ¿es posible establecer esas pautas de consumo con los salarios que percibimos la enorme mayoría de los docentes?, ¿es que Olivera no conoce el promedio de nuestros salarios? Triste el papel del Coordinador de la CSEU.

 

Allá por agosto, escuchando un partido de Uruguay, nos topamos con que la FENAPES presentó un spot publicitario donde le pedía a los parlamentarios que votaran el proyecto de Ley del CODICEN de la ANEP. ¿No habían sido rechazados los dos proyectos en la AGD por carecer de las reivindicaciones mínimas y traer aparejados todos los programas, reformas y cargos a los que nos oponemos firmemente? Pues, alguien se olvidó de avisarles a los compañeros…

 

En cuanto a otro de los nudos de la cuestión, encontramos las modificaciones que se quieren llevar a cabo por parte de las autoridades al Estatuto del Funcionario Docente, así como la creación de una figura institucional, el Profesor Cargo. Primero, es sustancial destacar que las Comisiones como Políticas Educativas (que negocia directamente con el CES asuntos tales como Profesor Cargo, por ejemplo), son cerradas, con lo que limitan la capacidad de acceso a muchos compañeros interesados en participar.

 

Se supone que la Comisión a la que se hizo referencia anteriormente está discutiendo los aspectos vinculados a estos temas, e informándonos de los avances de esas negociaciones. Pero, hay diferencias entre los planteos que se hacen a las autoridades y lo que se ha votado en AGD.

 

En el informe que se realizó sobre la última AGD, se menciona que “Si el CES plantea otras propuestas de profesor cargo se informará a las filiales para su discusión y convocatoria a AGD correspondiente” (tras ser nuevamente rechazado el proyecto).

 

Esto es sustancialmente diferente al informe que realizan los compañeros que asistieron a la reunión con Zaffaroni (Pablo Guerra,
Ana Pescetto y Ana Resbani), quienes (luego de señalar que la AGD rechazó al Profesor Cargo), escriben: “Por nuestra parte, le hicimos saber que estábamos abiertos a intercambiar propuestas sobre posibles redistribuciones de la unidad docente y a discutir
nuevos mecanismos de concursos”. Es dable preguntarse, ¿no se había decidido no aceptar ninguna reforma del Estatuto?, ¿es oportuno comenzar a discutirlo en setiembre cuando sabemos que merman nuestras posibilidades de movilización?

 

Esta forma de manejarse políticamente por parte de la mayoría del Comité Ejecutivo en FENAPES, debe ser rechazada, porque no contribuye a la tan mentada unidad sindical (divide mucho más que cualquier medida que se pueda votar) y nos deja indefensos a miles de trabajadores por las acciones de unos pocos que parecen responder por sí y ante sí, pero que se rasgan las vestiduras a la hora de denunciar las acciones extremas y divisionistas de otros que pensamos que es en la base donde deben tomarse las decisiones.

 

Detrás de estas cuestiones, subyacen dos visiones absolutamente encontradas acerca del papel que deben cumplir los dirigentes sindicales: una que parte del verticalismo, donde las decisiones “bajan” a las bases, que deben “acatarlas”; otra que considera lo contrario, las bases son el sentido y el fundamento del accionar de un sindicato y las asambleas la expresión de las mismas, los dirigentes son los que deben vehiculizar esas decisiones, su rol es ese, ninguno más.

 

La política de (des) negociar (des) movilizados (como ya ha sido denunciado anteriormente) sólo contribuye a profundizar el descontento y la desazón ente aquellos compañeros que intentan acercarse al Sindicato (tanto a ADES-Montevideo como a la FENAPES). Cansa, molesta y entristece ver cómo, sistemáticamente se ignoran las decisiones de las AGD (a nivel nacional) y de las Asambleas, a nivel de Montevideo.

 

Para ejemplificar lo anterior, cabe destacar los hechos acaecidos en el Liceo 16, donde una directora apunto y gatilló un arma en la Sala de Profesores -que, aunque descargada, podría haber significado una tragedia, que por suerte no aconteció-. Hay una medida, votada por Asamblea de Montevideo y AGD, hace algún tiempo, que sostiene algo así como que “ante cualquier agresión”, se parará 24 horas. Pues no se llevó adelante 2, ni en ADES, ni en FENAPES, argumentándose que se trataba de violencia física (desconociendo que ambos tipos son igualmente graves).

 

Este tipo de accionar cansa, decepciona y aleja a los compañeros, que no logran encauzar su descreimiento en la lucha. Ven como otros “compañeros” ascienden a puestos de decisión y dejan de tener conciencia de clase (por lo que cabría preguntarse si alguna vez la tuvieron), poniéndose del lado del patrón, y creyéndose, lamentablemente, patrones. La burocracia sindical es incapaz de ver en las bases la razón de ser de un sindicato, actuando de forma verticalista. Así nunca se va a lograr la tan ansiada “acumulación”. Hasta que los compañeros no perciban que sus decisiones valen la pena, que su lucha no es entregada por otros, no se van a arrimar, y los discursos televisivos y radiales nada pueden hacer en contra de esta realidad.

negociacion

Agrupación 1º de Mayo

Notas

1 La promesa no se cumplió, pero ganamos como $200.
2 De hecho, fue la Agrupación 1º de Mayo la única que lo planteó.