1º de Mayo: Traición: remake oficialista

Hablando estrictamente desde la sensación, se puede afirmar que los trabajadores de la FENAPES -de todas las corrientes de opinión que confluimos en este sindicato- no nos merecíamos el desenlace que la dirección sindical dio al conflicto salarial y presupuestal. Luego del esfuerzo individual y colectivo que implicó sostener durante junio 72 horas de paro, varias movilizaciones, ocupaciones de liceos en Montevideo e interior, una carpa frente al CODICEN y hasta una huelga de hambre; por 10 votos en 13, la mayoría del Ejecutivo de la federación resolvió ceder ante la presión del partido de gobierno y firmar – a espaldas de los trabajadores – un acuerdo. Este contempla un adelanto de lo pautado en el consejo de salario para el año 2014 de 1,22% para enero próximo y un compromiso de no financiar – ¡en el mensaje del CODICEN, a no comerse la pastilla! – los programas “PRO”. La firma del acuerdo del 29 de junio le quita de encima el conflicto al gobierno a cambio de un aumento de 100 pesos y una promesa que no vale el tiempo que lleva formularla, ya que el parlamento puede votar los créditos para los PRO cuando quiera o financiarlos por otro lado. En pocas palabras, una verdadera ganga para el patrón, una vergüenza para los dirigentes que han sido capaces de cometer tal acto de sumisión, y una derrota para los miles de compañeros que han luchado valientemente en defensa de la educación pública, invirtiendo jornales – por valor de miles de pesos– y tiempo en esta tarea.

 

Desde el 2005, la corriente oficialista que dirige nuestra federación de profesores, ha tenido que moverse entre “dos fuegos”, por un lado la presión de la base que confiaba que bajo un gobierno del FA se podrían conquistar –por lo menos algunos– nuestros reclamos históricos y por otro lado, un gobierno pro imperialista en todo campo y circunstancia, pero bajo la fachada de “centro izquierda”. La tensión entre estas situaciones ha obligado al oficialismo sindical a jugar el papel de mediador entre los reclamos populares y el gobierno, de esta manera la burocracia se ha especializado en contener la lucha y canalizarla a través de instancias de negociación, completamente inocuas para el patrón y en las que invariablemente los trabajadores salimos derrotados. Cuando estos
mecanismos son superados, se aísla rigurosamente el foco de conflicto, se acepta la represión policial contra compañeros (estas dos cosas se percibieron durante las ocupaciones de los liceos 62 y 70) o directamente se pone fin al conflicto aceptando a nombre del sindicato una propuesta que se sabe los trabajadores rechazarán, esto último es lo que estamos penando ahora mismo.

 

La política de derrotar al sindicato para salvar al gobierno ha sido la postura de la corriente sindical oficialista – más conocida como “Lista 1”- desde 2005 a esta parte, pero a mediados del segundo gobierno del FA –que algunos dirigentes oficialistas aseguraban iba a significar un “giro a la izquierda”- esta tarea se demuestra cada vez más difícil. Cada vez son más los compañeros que logran superar la desilusión, que para ellos y sus expectativas fue comprobar que el actual gobierno es un enemigo acérrimo de la educación pública, crece también el número de los compañeros dispuestos a no dejarse vencer por el individualismo y la desazón, gente que trabaja para transformar el descontento en lucha y la lucha en triunfo. Por eso los dirigentes oficialistas tuvieron que firmar el acuerdo sin consultar a la AGD y por eso la AGD más multitudinaria de los últimos años lo rechazó el 1º de julio, dejando al desnudo la maniobra realizada por la mayoría del Ejecutivo contra su propio sindicato.

 

A todo esto hay que agregar la pésima actitud de algunos dirigentes, en especial el secretario general, José Olivera, que salen a dar entrevistas a la prensa, totalmente alineada con el gobierno, diciendo que hay un grupo de compañeros que son los culpables de que el sindicato se encuentre dividido, que los califica de radicales…que son del 26 de marzo, Asamblea Popular u otros grupos políticos, los cuales se sienten mejor cuando peor está la cosa… ¡Qué horror! Compañeros, los problemas los discutimos entre nosotros, no a través de los medios de comunicación. Es obvio que es otra forma de hacer los mandados al gobierno y limpiarse ellos de todas las “culpas” ante la opinión pública, que poco sabe de los problemas reales que padecemos.

oficialismo

Es evidente que este no es el último acto del drama, a corto plazo el oficialismo forzará la máquina hasta obtener el aval de la AGD a la firma del acuerdo y hasta lo hará registrar como un triunfo, un perfecto remake de la firma del Convenio salarial, ese acuerdo firmado un 28 de diciembre, luego de ser rechazado por dos AGD y que agobia la economía de cada trabajador de ANEP, que mes a mes lo sufre en su bolsillo. Pero este triste déjà vu no será capaz de revertir el proceso de bancarrota política del oficialismo sindical, obligado a no atender siquiera las mínimas formalidades – ¿un acuerdo no debería ser considerado por la AGD antes de rubricarlo a nombre de FENAPES? – con tal de evitar la lucha y la fricción entre los trabajadores y su gobierno. Los que pugnamos por la construcción de un sindicato independiente, como herramienta fundamental en la construcción de la educación pública popular, aún no somos mayoría, pero vamos en esa dirección. Por eso debemos recoger y valorar correctamente todas las conclusiones y enseñanzas que este conflicto nos aporta, sabiendo que la lucha no se agota en esta instancia y que en el futuro inmediato nos pondrá de nuevo contra las políticas privatizadoras, las autoridades que las impulsan y los dirigentes burócratas que intentan impedir que las combatamos.

Agrupación 1º de mayo

Agosto de 2012