1º de Mayo: Y vos, ¿de qué lado estas?

Crisis capitalista mundial y tarifazo estival

Los acontecimientos del  verano del 2013, ya no permiten  dudar que la crisis capitalista mundial haya alcanzado a la economía uruguaya. La prueba más evidente de esto, no es el enlentecimiento del crecimiento económico o el fracaso rotundo de la temporada turística, sino la ofensiva lanzada por el gobierno nacional y los capitalistas en contra de los trabajadores. A fines del 2012, el gobierno del FA arremetió contra el convenio salarial suscripto por la FOEB y la patronal de la bebida, el argumento es que el convenio preveía un aumento “desmedido” de salarios, lo que empujaría al alza el costo final de los bienes producidos por dicho sector, lo que a su vez generaría un aumento de los precios en toda la economía.

De por sí genera asombro que un gobierno que se define de izquierda cuestione un convenio porque “aumenta mucho” el salario, aunque cabe reconocer, que a esta altura del partido hay que ser muy cándido o muy mal intencionado, para sostener que de verdad el gobierno de Mujica es de Izquierda.  Pero mucho más grave es que el gobierno frenteamplista (defendido a morir por la burocracia sindical) se afilie a la vieja teoría “neoliberal” de que la inflación se debe al exceso de demanda, o sea, al crecimiento de los salarios.

Si este es el problema identificado, la solución aplicada por Mujica y Lorenzo no podía ser otra que la receta aplicada en otros tiempos por los Lacalle y Jorge Batlle, rebajar el salario de los trabajadores públicos y privados para contener la inflación. Esto explica la manganeta de diciembre (para evitar ajustar los salarios por el verdadero índice de inflación) y el tarifazo de enero,  producido a través del aumento de UTE, del boleto montevideano y el precio de los alimentos en general – especialmente hortalizas y frutas-. El conjunto de estas medidas reduce la capacidad de compra de los asalariados, con lo que logra el objetivo de “reducir la demanda” sin tocar las ganancias de los patrones, que por otra parte siguen gozando de las exoneraciones impositivas más generosas de la región.

 

Una mentira repetida mil veces, sigue siendo mentira

Que el salario produce “exceso de demanda” e inflación es una falacia que los patrones y los economistas “neoliberales”  vienen repitiendo desde siempre. El sindicalista Richard Read, que representa al ala ultraoficialista del PIT CNT, se refirió al asunto de esta forma: “Si en la bebida volcaran a precio el costo salarial serían centésimos en el litro, hay otros insumos que tienen un costo mayor” (La República. Lunes 26 de noviembre de 2012).

La inflación la genera esencialmente la especulación capitalista, eso lo sabe Read y lo sabe el gobierno. El tarifazo de enero, es un reaseguro para las ganancias patronales y para los bancos tenedores de deuda estatal, que se aseguran seguir ganando plata a costa del salario de los trabajadores, aunque la economía entre en crisis. Si durante los primeros 8 años de gobierno frenteamplista el salario creció muy por debajo del aumento de la riqueza generada (¿quién se habrá quedado con la diferencia?), ahora la tendencia vira directamente hacia la rebaja. No hay que ser premio Nobel de Economía, para entender que el ajuste salarial que los trabajadores de ANEP recibimos en enero, es incapaz de absorber el aumento  de precios que se producirá en el correr de todo el año, ya que -a diferencia de los trabajadores-, ni los industriales, ni las empresas públicas, ni los grandes comerciantes deberán esperar hasta enero del 2014 para ajustar los precios de las mercancías y servicios de las que dependemos y que ellos nos venden.

 

El desafío que viene

Para el movimiento sindical el gobierno del FA ha sido un desafío complicado de resolver. Para los centenares de miles de compañeros frenteamplistas afiliados a sus sindicatos, es todavía difícil asumir una postura crítica ante las medidas del gobierno anterior y el actual. Sin embargo, el avance de la crisis y los compromisos con los grupos capitalistas, obligan al gobierno a asumir una postura cada vez más reaccionaria y opuesta a los intereses populares. Como dijimos antes, el tarifazo es  producto de este proceso de “derechización” del gobierno frenteamplista.

El compañero de base puede sorprenderse ante estos acontecimientos, ya que contradicen sus convicciones políticas más entrañables, pero, a mediano plazo la violencia de los ataques, lo obligarán a reaccionar. Incluso, a pesar de la intervención de  los dirigentes sindicales oficialistas que trabajan sin pausa para que los sindicatos asuman con mansedumbre estas medidas.

Para los burócratas sindicales, los compañeros que llaman a resistir la política del gobierno, se transforman en “radicales” y “agentes de la derecha”, pero los que desayunan en el PIT CNT con el presidente, al otro día de que éste vetara el Convenio de la FOEB, son dirigentes responsables y serios.

En la FENAPES conocemos (y sufrimos) esta forma de proceder, en 2012 parte del Ejecutivo de la federación realizó una huelga de hambre, como protesta ante la pérdida salarial que aqueja a los trabajadores de ANEP. El gobierno decidió ignorar el reclamo, pero tuvo que intervenir para levantar la medida (a ningún gobierno le queda cómodo tener a docentes haciendo huelga de hambre). Para lograr el levantamiento de la huelga,  presionó a los dirigentes de los sindicatos de CSEU para que aceptarán terminar la lucha a cambio de adelantar para enero 2013 el aumento previsto para 2014 (1,22 %).

La burocracia sindical de FENAPES se apuró para aceptar este convenio, un acuerdo muy conveniente para el gobierno que liquidaba el conflicto sin tener que ceder a ninguno de los reclamos que lo motivaron. Un acuerdo lapidario para nuestro salario, ya que no prevé aumento alguno (solo el ajuste por el porcentaje de  IPC que el gobierno tenga ganas de calcular) hasta el 2016 (por lo menos).

Por más frenteamplistas que sean la mayoría de los compañeros organizados en FENAPES, necesitan del salario para sobrevivir, por lo que el acuerdo fue rechazado por la AGD en más de una  ocasión, lo que dejó sin efecto el arreglo entre el gobierno y sus dirigentes amigos. Pero nunca se debe subestimar la obsecuencia hacia el patrón y la voluntad entreguista de los dirigentes oficialistas de nuestro sindicato.

El 26 de diciembre, sin que ninguno de los organismos políticos de FENAPES lo aprobara o siquiera lo considerase, el dirigente José Olivera, en nombre  de FENAPES suscribió al mismo texto que la Asamblea General de Delegados había rechazado.

La contundencia de los hechos debería obviar cualquier conclusión, sin embargo, es forzoso hacer por lo menos dos puntualizaciones. Primero, una vez más la burocracia (porque esta no es una acción individual de Olivera) hace alarde de su desprecio por la democracia sindical y la voluntad de los trabadores, firmando un convenio a nombre de aquellos que expresamente lo habían rechazado, violentando una resolución de la AGD. Segundo, el actual estado de situación obliga a los trabajadores de ANEP a librar en 2013 una durísima batalla en defensa del salario. Del resultado de esta lucha dependerán las condiciones de vida de nosotros y nuestras familias en los años venideros.

La vigencia del acuerdo firmado en diciembre de 2012 sumado al convenio de 2010, nos impondrá un significativo retroceso salarial de acá al 2016, con mínimos “ajustes” anuales en 2014 y 2015, muy por detrás del encarecimiento del costo de vida,  profundizando las penurias económicas que hoy padecemos. Pero cambiar este futuro depende de nosotros mismos, de pique, ya no debemos tolerar a dirigentes que actúan contra lo que resuelve su propio sindicato, mucho menos podemos confiarles la dirección de la lucha salarial – o del tipo que sea -. El acuerdo del 26 de diciembre demuestra una vez más, que la burocracia sindical no vacila en derrotar a su propio sindicato con tal de salvar al gobierno, pisoteando la independencia política, el funcionamiento democrático y la unidad de los sindicatos.

Es necesario desarrollar desde marzo un plan de acción, que ponga a los núcleos a debatir estas cuestiones, que exponga a estudiantes y padres las condiciones miserables en que desarrolla la educación estatal y prepare las movilizaciones con que defender nuestras condiciones de vida.

El desafío es enorme, tan grande como nuestra voluntad de defender y sostener una lucha que creemos justa. Nuestro único compromiso es y será con la educación de los hijos de los trabajadores. Nuestro deber es  luchar hasta vencer. Queridos compañeros, con estos principios y sin dirigentes burócratas que nos frenen y entreguen nuestros reclamos, es como venceremos.

no se vende, se defiende

Agrupación 1º de mayo.

LISTA 1996.