A 86 años de la ejecución de Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti

Acusados de crímenes que no cometieron. Condenados por un juez que despreciaba a inmigrantes y anarquistas.

Sus nombres se convirtieron en ícono de las luchas por la libertad

 

“Padre, sí, soy un prisionero

No temas transmitir mi crimen

El crimen es amar a los olvidados

Sólo el silencio es motivo de vergüenza.

Y ahora te diré lo que está contra nosotros

Un arte que ha vivido por siglos

Busca entre los años y encontrarás

Lo que ha ennegrecido toda la historia

Contra nosotros está la ley

Con su inmenso poder y fuerza

¡Contra nosotros está la ley!

La policía sabe cómo hacer a un hombre

Culpable o inocente

¡Contra nosotros está el poder de la policía!

Las vergonzantes mentiras que los hombres han dicho

Serán pagadas con oro

¡Contra nosotros está el poder del oro!

Contra nosotros está el odio racial

Y el simple hecho de que somos pobres.

Mi querido padre, soy un prisionero

Que no te avergüence divulgar mi crimen

El crimen del amor y la hermandad

Y sólo el silencio es motivo de vergüenza.

Conmigo tengo mi amor, mi inocencia,

Los trabajadores, y los pobres

Por todo esto estoy a salvo y fuerte

Toda la esperanza es mía

La rebelión, y la revolución no necesitan dólares

En vez de lo anterior necesitan

Imaginación, sufrimiento, luz y amor

Y cariño por cada ser humano

Nunca robes, nunca mates

Pues tú eres una parte de la fuerza y de la vida

La revolución va de persona en persona

De corazón en corazón

Y yo siento que cuando veo las estrellas

Somos hijos de la vida

La muerte es muy poca cosa”.

 

Balada a Sacco y Vanzetti, de Joan Baez y Ennio Morricone

Basada en la carta que le escribió Vanzetti a su padre antes de ser ejecutado