¿A qué se debe el aumento de situaciones de violencia en centros educativos?

Ante una situación de violencia de parte de un estudiante hacia docentes en el liceo 49 se realizó ayer un nuevo paro en secundaria de parte de los trabajadores. ¿Podremos detenernos un instante a pensar las causas y las responsabilidades en las mismas para pensar una solución que favorezca a los más vulnerados?

Una nueva jornada de paro de sectores de la educación, tanto de profesores (FENAPES) como funcionarios (ATES) según lo resuelto por asambleas de los sindicatos, ante el rechazo de la agresión sufrida por docentes del liceo 49, que además de ser el mismo estudiante que agredió a docentes en el liceo 25, no es el único caso sino que se suma a varios más en los últimos años, tanto en secundaria como primaria, así como otros casos que no son de notoriedad pública pero que los docentes conocemos a diario.

Se hace más que necesario dejar las ideas simplistas para “solucionar problemas” o más bien emparcharlos, y abordar las causas reales y profundas de estas situaciones.

Las causas sociales

Los grandes medios y sectores empresariales, incluso sectores del gobierno, se hacen eco en estas horas de que los jóvenes están cada vez más violentos, y retomando la clásica frase de que “la juventud está perdida”. En primer lugar cabe detenernos a pensar que, en términos generales, cada nueva generación es producto y consecuencia de las anteriores, y en todo caso preguntarnos qué se ha hecho hasta ahora con la educación de las nuevas generaciones y si tienen garantizadas condiciones dignas de vida, o sea, si son violentados en derechos básicos o no. Lamentablemente la respuesta a esto último no es alentadora, ya que la gran mayoría de jóvenes de barrios de la capital y el interior no tienen posibilidades de estudio, salud y trabajo dignos, y esto es fácilmente comprobable con estadísticas de cualquier tipo como el salario de la amplia mayoría de la población que no llega a media canasta básica, o el índice de desempleo en la juventud y en particular de las zonas más populares.

¿En qué condiciones se estudia y trabajar en un centro educativo?

Podríamos tomar como testimonio a los trabajadores de la educación, ya sea primaria, secundaria, escuelas técnicas e incluso la universidad, que hace años venimos denunciando que no hay condiciones dignas y en algunos casos ni condiciones mínimas para educar en amplios casos tanto a nivel de Montevideo como el resto del país. Las condiciones son precarias, desde la superpoblación, la inadecuación de los locales, la falta de contención profesional integral para cada liceo (trabajadores sociales, psicólogos, etc.), donde en última instancia a falta de las condiciones óptimas el último eslabón que se enfrenta a situaciones críticas de gurises vulnerables en muchos aspectos, somos los docentes que los vemos día a día en nuestras aulas. Todo esto es la premisa básica para entender las consecuencias que estamos viendo estos días.

La demagogia de las autoridades y el gobierno

La directora general de Secundaria Celsa Puente realizó declaraciones una vez más criticando a los trabajadores organizados que tomamos una medida de suspensión de las actividades, con la compañía de algunos medios masivos que ponen en duda si el hecho es tan importante como para que los trabajadores tomemos una medida como el paro. Lo más llamativo es que tanto Puente como el resto de las autoridades son totalmente conscientes de las condiciones en las que trabaja cualquier docente, recibiendo a diario denuncias de las irregularidades de todo tipo, desde carencias edilicias, de personal y recursos para abordar de manera real las problemáticas de los niños y jóvenes de los centros de estudios. Terminan siendo estas condiciones las que permiten y potencian los hechos que estamos observando. Todo esto es sumado a la falta de seguimiento real de las autoridades de casos puntuales que son críticos como el de este joven que ya había generado situaciones similares con anterioridad y que el sindicato docente había pedido apoyo y seguimiento para que dicho joven pueda seguir su curso curricular.

No debemos olvidar que sin aporte de mayores recursos económicos a la educación pública se hace esto una situación más complicada, y allí quien tiene la responsabilidad directa es el Gobierno. Recordemos que, en acuerdo con la oposición, se negó a otorgar mayores recursos el año pasado cuando se dio el gran conflicto educativo de trabajadores y estudiantes, que tuvo la medida de “esencialidad” del presidente Vázquez para limitar el conflicto y así evitar dar mayor presupuesto. Actualmente estamos próximos a la rendición de cuentas del gobierno que ya tiene sobre la mesa posponer algunos recursos que eran previstos para este año en materia educativa, y que se destinarían recién al siguiente año, en el marco de un ajuste fiscal en distintos niveles.

¿Cuál debe ser la salida?

En el marco del ajuste fiscal, donde los grandes empresarios siguen siendo los más beneficiados y no se ofrecen mejores condiciones para la juventud, la forma de conquistar nuestros reclamos es la movilización en las calles, exigiendo al gobierno que destine mayor presupuesto para la educación pública para que se pueda recibir a los jóvenes y sus familias en condiciones dignas.

Más presupuesto para que haya equipos multidisciplinarios reales en todos los liceos, y no como existe hoy que con suerte se cuenta con un psicólogo unas horas a la semana para atender a los cientos de alumnos. Más presupuesto para aumentar los salarios de todos los trabajadores de la educación y que se pueda terminar con el multi-empleo o sobrecarga horaria. Más presupuesto para construir más liceos y terminar con la superpoblación y hacinamiento.

Lo que le hace falta a estos jóvenes es que le posibiliten condiciones de educación digna, pero también salud, vivienda y trabajo digno, y para todo esto la única perspectiva real y no simplista es salir a luchar juntos los trabajadores y la juventud por estos reclamos.

Claudio Álvarez
Docente del liceo 70