Agrupación Comuna Pedagógica: insumos para la discusión en torno a una propuesta de reforma de estatuto de FeNaPES y funcionamiento de la AGD.

Las que figuran a continuación, son propuestas de la Agrupación Comuna Pedagógica relativas a la reforma de los estatutos de Fe.Na.P.E.S. y al funcionamiento de las Asambleas Generales de Delegados. Se trata – desde la primera línea hasta la última – de borradores, que pueden ser sometidos a la crítica, la revisión y la reformulación colectiva.

PROPUESTA DE MODIFICACIÓN DEL ESTATUTO DE FE.NA.P.E.S. EN CUANTO A LA ELECCIÓN DE LOS MIEMBROS DEL COMITÉ EJECUTIVO, LA DESIGNACIÓN DE CARGOS DENTRO DE LA FEDERACIÓN Y EL USO DE LA DESCARGA DE HORAS.

En sintonía con los fines planteados en el estatuto de nuestra Federación, entendemos que ésta constituye una herramienta fundamental para la consecución de los siguientes objetivos: a) la defensa de la educación pública estatal; b) la defensa y la mejora de la calidad de vida de sus trabajadores (esto es: la lucha por cuestiones salariales, condiciones laborales, oportunidades de profesionalización, entre otros) y c) constituirse en un espacio de formación de militantes en base a vínculos de carácter solidario, opuestos al modelo individualista y competitivo que forma parte de la naturaleza misma del sistema capitalista. Respecto de este último punto, quisiéramos realizar tres observaciones, que acompañaremos de tres propuestas concretas.

En primer lugar, notamos que el modo de funcionamiento que hasta ahora nos hemos dado, sin perjuicio de los aciertos que sin duda posee, ha producido también algunas consecuencias sobre las que es necesario reflexionar de manera crítica, a saber: las lógicas imperantes en relación a la concentración de tareas y responsabilidades. Es inocultable que el prolongado tiempo durante el cual algunas personas han asumido tareas de enorme responsabilidad dentro de la federación, tiene como efecto práctico tornar a estos compañeros – al menos en un sentido aparente – imprescindibles. Esto se debe a la combinación de al menos tres factores. Para comenzar, estos compañeros adquieren un conjunto de conocimientos muy específicos sobre el funcionamiento de nuestra federación y – en virtud de los ámbitos de negociación colectiva – también de la administración. Por otra parte, y como consecuencia ineludible de las responsabilidades que ejercen, desarrollan un repertorio considerable de contactos con compañeros de todo el país, lo que solidifica aún más su legítimamente obtenida condición de referentes. Por último, y como suele ocurrir en muy diversos ámbitos, la permanencia prolongada en cargos de responsabilidad – aún a pesar de los compañeros que los ocupan – atenta en los hechos contra la horizontalidad en la circulación de la información, elemento imprescindible para el genuino ejercicio democrático de la participación, en una organización sindical de las dimensiones que tiene nuestra federación.

En este sentido la organización sindical debería ser un ámbito de formación teórica y práctica del ser militante, con todo lo que implica asumir tareas y responsabilidades de la más variada naturaleza: participar en órganos de conducción, pero también de asambleas liceales; ser la voz de nuestra organización ante la prensa, pero también en una reunión de padres; representar a nuestra federación en instancias de encuentro internacional, pero también pernoctar en un liceo ocupado; negociar con las autoridades del CES, pero también enrollar afiches para una pegatina.

En segundo lugar, entendemos como sumamente necesario y absolutamente legítimo el derecho a poder hacer uso de licencias sindicales o descargas de horas. Esta no sólo es una conquista histórica del movimiento sindical, sino que además constituye una condición a todas luces necesaria para el pleno ejercicio de la actividad sindical, en tanto la tarea llevada a cabo por los compañeros con responsabilidades de dirección es de una magnitud tal, que la hace incompatible con las penosas circunstancias laborales que padecemos el resto de los docentes, caracterizadas por la constante realización de tareas no remuneradas, el flagelo del multiempleo y – en muchos casos – la precariedad.

No obstante, esto no nos impide notar que el usufructo continuado de estos mecanismos, por los mismos compañeros, y por largos períodos de tiempo, presenta numerosos problemas de los cuales quisiéramos puntualizar solamente dos. El primero de ellos es que esta circunstancia produce inexorablemente un alejamiento de las condiciones reales en las que se lleva adelante el trabajo docente. En reiteradas oportunidades, desde nuestro sindicato, se denunció que los directores e inspectores, al no ejercer cotidianamente tareas en el aula, perdían paulatinamente una cierta perspectiva, y esta pérdida iba en desmedro de la calidad de su trabajo en estos cargos. Difícilmente podamos pensar un argumento para no aplicar este mismo criterio respecto de nuestros propios compañeros, cuando ejercen cargos de conducción a nivel sindical. El segundo – y esto es sin dudas lo más problemático – es que el usufructo continuado de la descarga de horas, aún a pesar de los propios compañeros, necesariamente socava, de manera paulatina, las bases de su conciencia de clase. Es innegable que las condiciones materiales que nos impone nuestra tarea deben ser objeto de todo tipo de cuestionamientos: las extenuantes jornadas laborales, signadas a veces por largos viajes en ómnibus para ir de un liceo a otro; los magros salarios, que nos obligan a tomar 30, 40 o hasta 60 horas de clase semanales, que implican otras tantas de trabajo en nuestros hogares; las notorias consecuencias que este tipo de trabajo tiene sobre nuestra salud. Es, por lo tanto, claro, que usufructuar durante muchos años este beneficio, contribuye a una progresiva pérdida de una real conciencia de lo que constituye la explotación. Cabe preguntarse si es posible que aquellos que deben representar nuestros intereses como trabajadores lo hagan cabalmente, si han olvidado, incluso a pesar de su voluntad y como consecuencia de sus altas responsabilidades, las consecuencias que tiene sobre nuestros cuerpos y nuestras mentes las condiciones a las que nos vemos expuestos como trabajadores. No es sano para una organización que algunos militantes siempre tengan que madrugar para esperar el ómnibus que los lleve a la AGD, mientras otros esperan al chofer en sus casas: ni el mejor militante está libre de burocratizarse.

En tercer lugar, y como consecuencia directa del pleno ejercicio democrático al que el espíritu de nuestros estatutos nos obliga, no consideramos conveniente que la designación de los cargos de mayor jerarquía dentro de la Federación (a saber: la Presidencia, la Vicepresidencia y la Secretaría General) surjan de una negociación interna, puertas adentro, entre los integrantes del Comité Ejecutivo. Entendemos que contribuiría a reforzar el carácter representativo y democrático de nuestro sindicato, que estos cargos reflejen directamente el resultado de la votación realizada en la mayor instancia resolutiva de la Federación, el Congreso Nacional de Asociaciones. A modo de ejemplo, recordemos que en el Congreso pasado, postulantes a integrar el Comité Ejecutivo que estuvieron entre los que menos votos recibieron para ello, asumieron no obstante algunos de los cargos de mayor jerarquía en la Federación, precisamente como resultado de estas negociaciones, cuya naturaleza y contenidos permanecen aún hoy, para el enorme conjunto de los trabajadores, desconocidos.

En virtud de lo anteriormente expuesto, proponemos discutir e impulsar en todos los ámbitos orgánicos de la Federación las siguientes propuestas de reformas estatutarias:

1.- Que los miembros del Comité Ejecutivo no puedan ocupar dichos cargos (ni como titular ni como suplente) por más de tres períodos consecutivos (seis años consecutivos).

2.- Que los miembros del Comité Ejecutivo no puedan hacer uso de una descarga de horas igual o superior a las diez horas semanales, por más de dos períodos consecutivos (cuatro años consecutivos).

3.- Que los cargos de la Secretaría General, la Presidencia y la Vicepresidencia de la Federación sean ocupados por los titulares de la terna más votada, la segunda más votada y la tercera más votada en el Congreso, respectivamente.

En cuanto a la implementación de estas resoluciones, en caso de aprobarse, proponemos que el segundo y tercer punto sean implementados inmediatamente, es decir, para la próxima integración y funcionamiento del Comité Ejecutivo que asumirá en 2018.

Independientemente de la posición que frente a estas propuestas asuman las demás asociaciones de la federación, proponemos que ADES Montevideo adopte estos criterios como propios, a saber:

    • Que los miembros del Comité Ejecutivo propuestos por nuestra filial no puedan hacer uso de una descarga de horas igual o superior a diez horas semanales por más de dos períodos consecutivos.

    • Que los miembros del Comité Ejecutivo propuestos por nuestra filial impulsen, para los cargos de la Secretaría General, la Presidencia y la Vicepresidencia de la Federación a los titulares de la terna más votada, la segunda más votada y la tercera más votada en el Congreso, respectivamente.

Agrupación Comuna Pedagógica

PROPUESTA A SER SOMETIDA A DISCUSIÓN EN EL CONGRESO DE FE.NA.P.E.S. RELATIVA AL FUNCIONAMIENTO DE LAS ASAMBLEAS GENERALES DE DELEGADOS Y A LA COMUNICACIÓN ENTRE LAS ASOCIACIONES FEDERADAS .

El artículo 4° de los Estatutos de la Federación establece que las asociaciones federadas “deben asegurar el ejercicio de la democracia interna, con una amplia participación que garantice el cumplimiento de las resoluciones sindicales”. Aunque el Estatuto no lo dice a texto expreso, es de esperar que una federación de asociaciones que se organizan democráticamente, funcione ella también de manera democrática. No obstante, algunos de los mecanismos de funcionamiento que nos hemos dado podrían constituir obstáculos para este pleno ejercicio.

En primer lugar, es claro que la Asamblea General de Delegados constituye un ámbito de discusión entre las asociaciones, precisamente a través de sus delegaciones. Sin embargo, existen ocasiones donde son los delegados los que resuelven el apoyo o el rechazo a determinada moción, sin que exista una discusión previa en la interna de cada asociación que respalde esta decisión. Esta circunstancia acarrea numerosos problemas, de los cuales quisiéramos puntualizar solamente dos. Un primer problema – y este es quizás el más preocupante – es que se generan situaciones donde los delegados no solamente intervienen, sino que incluso llegan a votar, a partir de consideraciones estrictamente individuales, obturando la posibilidad de constituirse en verdaderos representantes de lo discutido y resuelto en sus respectivas asociaciones. Un segundo problema, que constituye una suerte de contracara del anterior, es que los delegados que se ciñen a expresarse y a votar únicamente respecto de las mociones que fueron discutidas en asambleas de su filial, y que por tanto se abstienen en la consideración de toda moción que no haya sido evaluada por sus representados, se colocan – en virtud de esta recta conducta – en una situación de notoria desventaja a la hora de incidir en las resoluciones de la AGD. Nótese, asimismo, que es en las filiales con mayor número de afiliados donde cabe esperar mayores niveles de contralor en relación con esta tarea de representación.

En segundo lugar, y a pesar de que en nuestra federación se respeta el mandato estatutario de no tratar en las AGD temas que no estén incluidos en su orden del día, sí ocurre que en el marco de una AGD se presentan mociones que, ni estuvieron en conocimiento de todas las filiales a la hora de tomar postura, ni las filiales contaron con tiempo suficiente para expedirse sobre ellas, y en algunos casos ni siquiera era razonablemente previsible que surgiera una moción tal. A modo de ejemplo, baste recordar lo acontecido en la AGD del día sábado 7 de octubre, en la que se informó y discutió respecto de la situación del Hogar Estudiantil. La propuesta del Comité Ejecutivo era informarse de las hechos en esa AGD, y tomar postura en la próxima; precisamente por este motivo, dicho Comité resolvió no hacer circular las mociones que habían llegado de diversas filiales, a la espera de poder considerarlas a la luz de la información detallada que habría de brindarse en esa instancia. No obstante, la filial de San José presentó una moción en la que se proponía postergar la discusión hasta la instancia del Congreso Nacional de Asociaciones, moción que resultó afirmativa. ADES Montevideo no estaba en conocimiento de la existencia de esta moción, por lo que nuestros delegados obraron como corresponde en estos casos, y se abstuvieron. Sin embargo, varios delegados votaron afirmativamente, lo que abre tres posibilidades: o bien algunas filiales estaban en conocimiento de la moción y por tanto habían resuelto apoyarla, mientras otras no la conocían; o bien algunos de los delegados que votaron afirmativamente tomaron esta decisión sin que sus respectivas filiales lo hubieran resuelto; o ambas. Si este ejemplo no basta para ilustrar el problema sobre el que queremos llamar la atención, convendría tener presente que los delegados de una filial, habiendo decidido abstenerse en primera instancia, modificaron luego su voto para acompañar esta moción.

Por último, y con arreglo a lo anterior, es importante señalar que el criterio que se ha estado utilizando para hacer circular las mociones entre las filiales merece, al menos, una revisión. No parece desprenderse de nuestros estatutos que el Comité Ejecutivo tenga que constituirse en un intermediario ineludible para el flujo de información entre las asociaciones. Esta intermediación, incluso a pesar de la voluntad de sus integrantes, puede prestarse para todo tipo de situaciones problemáticas: el mero hecho de que el Comité Ejecutivo pueda decidir qué mociones se hacen circular, y cuándo, constituye una potestad para la cual es difícil encontrar argumentos. Sería conveniente, muy por el contrario, que todas las asociaciones contaran con la libertad de hacer llegar a las demás asociaciones las mociones que pondrán a consideración, u otros insumos que entiendan útiles de cara a cada AGD. De más está decir que bien podrían fijarse criterios políticos a la hora de hacer circular mociones que hagan alusión directa a personas individuales, o que manejen información que por su naturaleza deba ser tratada con cierta confidencialidad. Sin perjuicio de lo anterior, es claro que un mayor nivel de información es imprescindible para poder tomar decisiones razonables en ámbitos complejos donde intervienen numerosos actores, como lo es nuestra federación. En este sentido, aumentaría considerablemente esta horizontalidad en cuanto al manejo democrático de la información, que las filiales pudieran compartir informes sobre los ámbitos resolutivos que tuvieron, a saber: la fecha en la que se reunieron, y los temas que se trataron, siempre y cuando se trate de cuestiones que han de dirimirse a nivel de la federación. Esta información, a la luz de los notables avances a los que hemos asistido en materia de comunicaciones, podría fácilmente hacerse llegar a todos los afiliados del país, sin intermediaciones de ninguna clase. Sería extraño que defendiéramos la democracia en lo relativo a cómo tomamos las decisiones, pero no lo hiciéramos en lo referente a cómo accedemos a la información imprescindible para tomarlas.

En virtud de lo anteriormente expuesto, ponemos a consideración las siguientes propuestas:

  1. Sugerir a las demás asociaciones que se confeccionen actas de sus distintas instancias resolutivas, donde se detallen las mociones presentadas y las votaciones correspondientes, y que las mismas se presenten en cada instancia de AGD al Comité Ejecutivo.

  2. Sugerir a las demás asociaciones que sus delegados a la AGD se circunscriban – tanto en sus intervenciones, como en las votaciones – a lo discutido y resuelto en su propia filial.

  3. Que se genere un mecanismo de comunicación entre las filiales, a fin de que las mociones que una filial quiera poner a consideración de las demás en una AGD, sea enviada a todas las filiales simultáneamente.

  4. Que sólo se sometan a votación aquellas mociones cuyo contenido haya sido discutido, como mínimo, por cuatro quintos de las asociaciones presentes. En el caso de que se presente una moción que no cumpla con este requisito, ha de votarse en la siguiente AGD, se cumpla este requisito o no. (En el caso de que se considere que este punto implica una reforma estatutaria, habrá de seguirse el procedimiento de orden en estos casos)

  5. Que se genere una base de datos con las direcciones de correo electrónico de todos los afiliados de la federación, a fin de que los órganos directivos de cada filial puedan hacer circular la información, prescindiendo de la intermediación de los delegados a la AGD.

  6. Que el Comité Ejecutivo, luego de cada AGD, elabore un informe a ser distribuido entre los afiliados, donde figuren las mociones presentadas, el resultado de su votación, y el detalle de cuál fue el voto de cada delegación.

Agrupación Comuna Pedagógica

Propuesta N° 1

Propuesta N° 2

Estatutos de la FeNaPES (se indican los artículos relativos al procedimiento de reforma estatutaria)