Agrupación Ferrer i Guardia: “El discurso ¿del PIT-CNT?”

EL DISCURSO ¿DEL PIT-CNT?

Pasó un nuevo 1° de mayo, que movilizó a miles de trabajadores en todo el país. En Montevideo, el Plenario Intersindical de Trabajadores realizó su tradicional acto en la Plaza Mártires de Chicago. Por la tarde, los medios de comunicación difundieron la cadena nacional con el mensaje del PIT-CNT. Por aquello de que quien calla otorga, nos parece oportuno compartir algunas valoraciones acerca de los discursos que escuchamos.

Acto en la Plaza Mártires de Chicago

Fernando Pereira, presidente del PIT-CNT, hizo uso de la palabra por más de una hora. Deseamos hacer algunas precisiones sobre cuatro pasajes de su larga exposición.

1. “Hay que pensar mucho y reflexionar mucho lo que está pasando en Argentina, porque si hay una cosa clara es que acá al neoliberalismo lo vamos a enfrentar desde el primer día”.

Pereira: circunscribiéndonos al ámbito de la educación, podemos observar que existen en nuestro país diferentes formas de privatización: renuncia impositiva (educación privada), endeudamiento paraestatal (como el Plan Ceibal), tercerizaciones (por ejemplo, a través de ONG que administran los CAIF), liceos de financiación pública y gestión privada (como el Jubilar y el Impulso), participación público privada (que se apronta a la construcción de más de 300 centros en todo el país), privatización de las políticas educativas (diseñadas por UPM, Eduy 21, CERES, la Red Global de Aprendizaje, instituciones financieras, etc.).

Podríamos hacer el mismo ejercicio con la administración de los servicios de salud, la construcción de vivienda, la bancarización obligatoria, etc. La privatización es uno de los aspectos medulares del neoliberalismo. ¿Qué lo hace pensar, Pereira, que lo de Brasil y Argentina es neoliberal, pero lo de Uruguay no lo es?

2. “Si la intendencia de Montevideo o cualquier intendencia del país contrata rompehuelgas para hacer el trabajo, vamos a responder con paro. Y Di Candia lo tiene que saber. No aceptamos rompehuelgas para hacer nuestro trabajo”.

Pereira: fue Daniel Martínez quien el pasado 10 de enero anunció que el gobierno departamental que él presidía recorrería el camino para que la recolección de residuos sea un servicio esencial y, de esa forma, no se vea interrumpido por una medida sindical. Es más: Martínez expresó que ese camino implica la privatización del servicio los días de paro. ¿Por qué se le echó en cara la medida a Di Candia, quien circunstancialmente asumió el rol de intendente luego de sucesivas renuncias de quienes le precedían? Pereira: tenía a Daniel Martínez sentado en primera fila. Podría haber aprovechado la ocasión para advertirle al precandidato que si ese es el camino que piensa transitar como presidente de la república, en caso de ser electo, el movimiento sindical unitariamente se levantará en lucha contra su gobierno. Una lástima que se le haya escapado la ocasión…

3. “Todos los políticos están hablando de una reforma de la seguridad social. ¿Alguien va a permitir que haya una reforma de la seguridad social si no se animan a tocar la Caja Militar? ¿Alguien va a hacerlo? Nosotros, no. Si se toca a todos, vamo’ arriba”.

¿Qué significan estas palabras, Pereira? ¿Si reforman la Caja Militar, entonces el PIT-CNT va a aceptar, como contrapartida, que se eleven la edad y cantidad de años de trabajo necesarios para acceder a la jubilación? Sus palabras parecen decir eso. Y ese es un trueque que el movimiento sindical nunca debería aceptar. Es más: si eso lo dijera un gobernante, constituiría un chantaje despreciable. La temprana edad de jubilación de los militares, así como las abusivas jubilaciones que recibe la oficialidad en comparación con el resto de los trabajadores, deben ser corregidas no como paso previo a una nueva ley que nos obligue a trabajar hasta morir, sino porque se trata de una pesada herencia del terrorismo de estado, y hay que desterrarla.

4. “Uno lee las propuestas educativas de los partidos políticos, lee la propuesta de Eduy 21, y ninguna de esas propuestas es menor del 6% del producto. ¿Por qué no explican cómo van a llegar? Porque lo primero que hay que hacer es decir: <<Tenemos este programa, que vale más del 6% del producto. Lo vamos a financiar de esta manera>> Y si no, verso pa’ la tribuna. Y si no, es una forma de no llegar a lo que precisa la educación”.

Veamos dos cosas, Pereira. Lo primero, es que la reivindicación de los gremios y sindicatos de la educación es de 6% del PBI, como piso y no como techo, para ANEP y UdelaR, no “para la educación”. La precisión es bien importante. El reclamo de los trabajadores organizados no comprende los negocios del gobierno con el magnate Negroponte, ni la financiación de los entrenamientos para matar de la Escuela Policial y la Escuela Militar. Nuestro reclamo ata los recursos de la educación pública a las administraciones autónomas que la Constitución prevé. Que en los hechos se comportan como títeres del gobierno de turno. Pero que no tienen por qué hacerlo, y a eso aspiramos. Si usted simplemente dice “6% para la educación”, está abriendo la puerta al recorte de recursos para la educación de los hijos de los trabajadores.

Lo segundo, es que aunque los partidos políticos o Eduy 21 presenten un concienzudo plan de financiación de sus propuestas, todas ellas son inadmisibles para el movimiento sindical. Los partidos políticos ya mostraron en 2009 su unánime acuerdo respecto a avanzar hacia un modelo de educación pobre para los pobres y de élite para los ricos (disfrazado de “inclusión” y “respeto a la diversidad”). Eduy 21 insiste con un proyecto que ya fracasó en los países en los que las recetas neoliberales alcanzaron su mayor desarrollo: supeditar la educación a las demandas del mercado de trabajo y el avance de la tecnología, capacitando a los estudiantes en competencias básicas alejadas del pensamiento crítico. Era su obligación, Pereira, dejar claro que aunque sea con un 6% del PBI, la ejecución de tales proyectos educativos sólo conducirá a la resistencia unitaria del PIT-CNT.

Cadena nacional del PIT-CNT

El comienzo de la cadena nacional no pudo ser mejor: “Los derechos que hoy tenés y disfrutás, no existieron siempre. Son fruto de la lucha de muchos y muchas que, al igual que vos, querían vivir mejor”. Se habilitaba así la necesaria contextualización histórica de los derechos laborales, que muchas personas piensan que son atemporales. Sin embargo, inmediatamente se comete una grosera equivocación: “En 1886, en plena huelga de los obreros de Chicago, ocho obreros, acusados de violentarse contra el gobierno, fueron ejecutados”. Alguno podrá pensar que no es tan grave. Discrepamos. La elevación cultural de los trabajadores es una tarea de primer orden si pretendemos sepultar toda forma de opresión y explotación. El error respecto a un dato tan elemental parece ser la expresión de un sesgo ideológico más interesado en el presente que en el pasado, y eso es muy, muy peligroso.

Seguramente es debido a ese mismo sesgo ideológico que, poco después, se afirma: “Durante el batllismo se logran avances en materia de derechos obreros. (…) En ese contexto, crece la movilización obrera, se crean nuevos movimientos y organizaciones sindicales de inclinación socialista y comunista, sumándose a la ya existente corriente anarquista”. ¿Fue el batllismo, por sí solo, quien materializó avances para los obreros? ¿Fue producto del batllismo que surgieron movimientos socialistas y comunistas? Si la corriente anarquista precedía al socialismo, al comunismo y al batllismo, ¿no habrán tenido los anarquistas alguna responsabilidad sobre los avances en materia de derechos obreros de esa época? Si los anarquistas precedieron a socialistas y comunistas, ¿por qué se los nombra en último lugar, casi que como por obligación? El movimiento sindical en general, y el PIT-CNT en particular, deben ser extremadamente cuidadosos respecto al cuño ideológico desde el cual se gesta una perspectiva histórica. La sobrevaloración del batllismo y la denostación hacia el anarquismo responden, claramente, a fuentes historiográficas de origen no obrero, que parten de parámetros liberales para interpretar la “cuestión social”.

Finalizada la mirada histórica, encontramos un segmento que abarca la cuarta parte de la cadena, que comienza así: “Desde el 2005 sucedieron varios acontecimientos que mejoraron la situación de vida de la gran mayoría de los uruguayos y uruguayas”. Allí se habla de medidas en el área de la educación que sólo un liberal podría considerar una mejora: la capacitación a través de INEFOP (que privatiza la formación de los trabajadores), la transformación de la UTU (mediante la creación de una amplia gama de cursos que no educan ni capacitan para el trabajo), y la creación de la UTEC (cuyos cursos son decididos por el empresariado).

Casi al final de la cadena, como quien se olvida y tiene que cumplir, se señala: “Es imprescindible destinar el 6% del PBI para la educación, más un 1% para ANEP y UdelaR”. Sólo una forma de expresar la reivindicación de presupuesto para la educación es peor de la que usó Fernando Pereira en el acto del PIT-CNT: la de la cadena del PIT-CNT. Sintetiza la aspiración de los partidos políticos, Eduy 21, CERES y una larga lista de “expertos” en educación que sólo entran a una escuela pública cuando les toca votar: dejar el presupuesto educativo en manos del gobierno nacional, reservando una minúscula parte a la ANEP y la UdelaR.

El no discurso

El análisis de los discursos del PIT-CNT debe complementarse con esa otra realidad, difícilmente reductible a lo discursivo, que es la del poder. Hubo corrientes ideológicas que representan a decenas de miles de trabajadores sindicalizados que no pudieron expresarse ni en el acto del PIT-CNT, ni en la cadena nacional. La corriente que hegemonizó ambas instancias estableció relaciones de ocultamiento sobre lo que se dijo.

Nada se dijo de la propiedad de la tierra. En los últimos 18 años, desaparecieron 8.000 productores agrícolas familiares, que ocupaban 8 millones de hectáreas. Hoy, el 46% de la tierra está en manos extranjeras.

No hubo una sola palabra de autocrítica hacia la fallida campaña de recolección de firmas para plebiscitar la ley de riego. Campaña que fue posible gracias al trabajo comprometido de algunos sindicatos y cientos de militantes anónimos, y por la que poco se hizo centralmente desde el PIT-CNT. Ha quedado firme, así, una ley que privatiza el agua, con pésimas consecuencias ambientales.

Nada se dijo del acuerdo con UPM, mediante el cual el Estado uruguayo le brindará a la empresa 4 mil millones de dólares sin contrapartida, más un río, una vía férrea, zonas francas, un puerto, más el control de la legislación laboral y de los programas de estudio.

Ni una palabra acerca de la instalación de una zona franca portuaria pesquera china en el oeste de Montevideo, capaz de brindar logística a una ciudad flotante de más de 500 barcos legales e ilegales. Además de afectar seriamente al ecosistema marítimo regional, se arruinará a los pescadores locales.

Discurso y contra discurso

Existe una fuerte relación entre el discurso y el poder. La palabra, para muchos movimientos sociales, entre ellos, el sindical, es la materialización de su ideología. Si bien es cierto que se denunciaron la pérdida de puestos de trabajo, la brecha económica entre pobres y ricos, la falta de gravámenes al gran capital, y el proceder del gobierno en materia de derechos humanos, no debe pasar inadvertida la impregnación de postulados liberales en el discurso de la corriente ideológica dominante en el PIT-CNT.

El trasfondo discursivo refiere, por momentos, a una ideología conservadora, y eso es mucho más peligroso que saludar supuestos avances de los gobiernos del Frente Amplio en víspera de nuevas elecciones nacionales. Lo que está en juego es la proyección revolucionaria del movimiento sindical.

En este presente, signado por Bolsonaro y Macri, pero también por Mujica y su gobierno obstaculizador de las investigaciones de los delitos cometidos durante la dictadura cívico-militar, por Vázquez y sus decretos de esencialidad, y por una corriente ideológica sindical que no pretende trascender el capitalismo, los contra discursos se vuelven urgentes.

Carina Benoit y Julio Moreira

Agrupación Ferrer i Guardia

ADES Montevideo