Aporte de la LISTA 1 sobre la LUC y la estrategia para enfrentarla

La difusión del ante proyecto de Ley de Urgente Consideración (LUC) por parte del gobierno que asumirá el próximo 1° de marzo representa la primera muestra cabal del modelo que se intentará desplegar en nuestro país durante los siguientes cinco años y que, en caso de consolidarse, transformará sustantivamente la configuración económica, social y política del Uruguay durante varias décadas. La coalición de derecha y ultra derecha, con elementos fascistas, no presenta la LUC como un conjunto de medidas puntuales agrupadas en una sola ley ni como un programa de gobierno ex-post al proceso electoral, sino que muestra una orientación general del modelo que busca implantar en este período de gobierno para que permanezca durante mucho tiempo.

En tanto primera acción concreta del gobierno entrante, es relevante evaluar globalmente la orientación política de sus contenidos y analizar al detalle cada una de sus propuestas concretas, pero resulta imperioso caracterizar su forma. El conjunto de partidos que formaron la oposición durante el ciclo progresista insistieron durante años en la crítica al uso de las mayorías parlamentarias para aprobar leyes sin recoger aportes del arco opositor; sin embargo, constituida la coalición de gobierno, no solamente se disponen a aprobar la LUC haciendo uso de sus mayorías sino que anulan desde el inicio la posibilidad de procesar un debate público sobre los asuntos que la misma aborda. Entendiendo que el Poder Ejecutivo tiene constitucionalmente la posibilidad de dar a una ley el carácter de “urgente”, resulta un gesto reñido con las buenas prácticas democráticas recurrir a ella como primera opción, más aún para abarcar tamaña cantidad y diversidad de temáticas.

En cuanto al contenido, la LUC constituye una avanzada sobre las libertades individuales, los derechos colectivos y los bienes públicos. Es la demostración palpable de las bases de su programa. Implica, en lo más esencial, el retroceso de la acción estatal en lo económico (privatizaciones, regla fiscal que establece el ajuste general para la administración central y los organismos de artículo 220, reposición de una de cada tres vacantes si no hay redistribución posible, eliminación directa de la extensión del tiempo pedagógico y del nivel 3 en primera infancia como recortes explícitos, etc.); el ataque al movimiento sindical mediante la reglamentación regresiva del derecho de huelga y la imposibilidad de presentar listas a la elección de representantes de los trabajadores al BPS; el necesario aumento de la acción represiva del aparato burocrático militar estatal con el aumento de las penas (incluidas las vinculadas a la protesta social) o la “legítima defensa” para la acción policial, militar y de los cuerpos de seguridad privados; y la aplicación de una política educativa decididamente mercantilizadora y gerencial. En específico sobre educación, lejos de proponer caminos de superación de la presunta crisis educativa que diagnostican hace años, el próximo gobierno se ocupa exclusivamente de aumentar los mecanismos de control y de centralizar más aún el gobierno del sistema educativo, vulnerando la autonomía de los entes de enseñanza supeditándolos al Ministerio de Educación y Cultura, eliminando los consejos desconcentrados y reduciendo la ya minoritaria presencia de consejeros docentes en el gobierno de la educación. Por si esto fuera poco, se atenta contra la libertad de cátedra de los docentes, se apunta a la flexibilización laboral a través de un nuevo Estatuto Docente y se abre más aún el paso a los procesos de privatización y mercantilización del sistema educativo.

La magnitud de las transformaciones que tenemos por delante y los tiempos de discusión de los que disponemos nos impone el desafío de informar y discutir con el conjunto de los docentes y el pueblo en general sobre los elementos brevemente mencionados. Con ese objetivo, consideramos que ADES Montevideo debe comenzar desde ya una campaña de información y propaganda orientada a difundir su posición sobre la LUC, promover reuniones en todos los núcleos de base durante las dos primeras semanas de clase y una masiva campaña de afiliación para sumar compañeros a la discusión y la movilización. A su vez, en función de la caracterización realizada, entendemos que ningún sindicato debería de manera aislada desarrollar un plan de acción destinado a enfrentar esta avanzada del próximo gobierno, ya que estaría destinada al fracaso. Se debe desarrollar una serie de medidas conjuntas, que abarquen la globalidad de la ley e incluyan a las más amplias mayorías de nuestro pueblo. Aunque en ningún momento es bueno perder de vista la unidad, en circunstancias como esta se torna imperioso ser extremadamente cuidadosos en preservar las prácticas unitarias. Tanto embarcarse en negociaciones puntuales para resolver puntos específicos que nos atañen, como lanzarse a medidas aisladas que nos dejen por fuera de una táctica general para esta etapa del movimiento sindical, son errores que no debemos cometer si pretendemos realizar un aporte sustantivo a una lucha, que sabemos, no terminará vencidos los plazos de discusión de la LUC.

Con esa orientación general deberíamos plantearnos la acción ADES Montevideo en particular, y de la FENAPES en general, siendo necesario que como primer criterio de trabajo nos propongamos unificar el trabajo de nuestra Federación; en segundo intentar generar un trabajo conjunto con el resto de los sindicatos de la Educación (C-SEU); al mismo tiempo que proyectar ese trabajo en conjunto con el PIT-CNT y el campo popular todo. Decir esto no implica esperar pasivamente a lo que la Mesa Representativa del PIT-CNT resuelva, ni perder capacidad de acción, sino que supone asumir un rol activo y propositivo ante dichos espacios de decisión. En tal sentido, en el caso de que efectivamente se envíe el proyecto de ley, es que proponemos elevar a la próxima AGD de FENAPES la moción de impulsar una gran movilización del PIT-CNT durante el mes de marzo y, en ese marco, proponer a la CSEU un paro de 24 horas de todos los sindicatos de la educación.

A su vez, entendemos que será necesario volver a reunir la Asamblea General de ADES Montevideo a mediados de marzo para evaluar la continuidad del conflicto.