Aportes pedagógicos sobre la encuesta para estudiantes de Ciclo Básico

El CES ha resuelto aplicar una encuesta a los estudiantes de Ciclo Básico que reviste un importante grado de ilicitud, pues implica acceder a través de un menor de edad a información cuyo uso sólo un adulto puede autorizar.

Más la encuesta no sólo reviste ilicitud, sino que refleja una mirada alejada de la realidad cotidiana de los liceos y carente de criticidad respecto al trato que una institución educativa debe dar a sus estudiantes. Somos Secundaria, no el MIDES. Nuestra función social es educar, no aportar datos al Estado.

Resulta interesante comparar lo que las actuales autoridades de la ANEP exigen a los docentes (complicidad para aplicar una encuesta ilícita) con lo que la primera Administración colorada post dictadura encomendaba a los Profesores Orientadores Pedagógicos: la organización de “legajos acumulativos de los alumnos”. Los mismos estaban constituidos, entre otros, por un “formulario con datos proporcionados por los padres del alumno; conviene recoger información, con la mayor mesura y cuidado, sobre la organización familiar, nivel cultural, trabajo, salud de los padres, número de hermanos, vivienda, etc. Esta información puede recogerse en el acto de inscripción del alumno”. Y más adelante el reglamento agregaba: “La información contenida en el legajo acumulativo es estrictamente confidencial y reservada; la Sala del Profesor Orientador Pedagógico deberá tomar todas las medidas conducentes para asegurar dicha reserva, pues el daño que puede ocasionar al divulgarse apreciaciones u observaciones, resultará gravísimo e irreversible”.

Casi treinta años después del reglamento de los POP, y a ocho años de haberse aprobado la ley de protección de datos personales, parece ser que ha cambiado sustancialmente el rol de la ANEP.

Consideremos los fundamentos de la resolución del CES sobre la encuesta, publicados en la página Web del organismo:

 “Se sugiere que en estos primeros quince días se trabaje por nivel, conformando grupos en forma aleatoria, procurando la integración de la generación de estudiantes, con una estructura horaria flexible que alterne las diferentes actividades recreativas con los proyectos/taller y meriendas compartidas”.

Realizaremos a continuación una serie de precisiones.

Primero: si el liceo optase por la sugerencia en los primeros quince días, no se trabajaría con grupos-clase, por lo que nos cuestionamos: ¿es lógico preguntar a los estudiantes con quién les gustaría trabajar, cuando no está conformado aún el grupo clase? Es  probable que un estudiante opte por con un compañero que tal vez no esté en su grupo, por lo cual la información brindada carece de sentido y pertinencia.

Segundo: se le solicitan al estudiante  dos nombres de compañeros con los cuales les gustaría realizar tareas o deberes. “Los estudiantes deben escribir un nombre por pregunta, siendo lo más específicos que puedan al hacerlo (nombre y apellido, si es posible)”. No queda muy claro cómo se espera que un estudiante identifique a los otros si no es con nombre y apellido, ni qué utilidad posee para los docentes saber -por ejemplo- que González quiere estudiar con “el tato”.

Tercero: si el alumno no hubiese logrado en los primeros quince días el nivel de integración necesario para definir con quién le gustaría trabajar, queda “condenado” a que su opinión no sea tenida en cuenta.

Lo anterior demuestra que quienes planifican la encuesta parten del supuesto de un estudiante que ya se encuentra  inserto en el grupo. Deberían saber que las relaciones interpersonales se van generando a lo largo del año, y que no son estáticas, sino que cambian constantemente y a veces repentinamente, por hechos que ocurren en el aula o fuera del aula. Por ejemplo, dos compañeras que son muy buenas amigas pueden dejar de serlo rápidamente, por tanto, la información que los estudiantes brindaron en la segunda semana deja de ser útil para el docente.

Por último, sería interesante saber qué sentido se le asigna a la respuesta “no tengo preferencia”: ¿es lo mismo que el estudiante no tenga preferencia a que no tenga condiciones objetivas para realizar tareas domiciliarias con sus compañeros? Como se observa, no aparece una opción de respuesta que habilite a que los estudiantes puedan fundamentar el motivo por el cual no seleccionan a ningún compañero/a.

Carina Benoit

Julio Moreira

Agrupación Ferrer i Guardia