CARGOS DE DOCENCIA INDIRECTA: PERFILES Y REMUNERACIÓN, APORTES PARA UNA NECESARIA REFLEXIÓN.

Quienes escribimos estas líneas lo hacemos desde la convicción de que es necesaria una reforma de
los perfiles de docencia indirecta, y una modificación en su remuneración y carga horaria. Sin lugar a
dudas, el caso más urgente, en materia de modificación de perfiles, es el perfil del docente adscripto,
que data del 29 de agosto de 1979, pleno periodo dictatorial.
Entendemos que el sindicato ha estado omiso en relación a los perfiles en general, y particularmente
en el caso de los docentes adscriptos, pues hemos “permitido” que durante 7 administraciones (de las
cuales tres cuentan con representación de los trabajadores en el CODICEN y en el CES) se mantenga
vigente una circular de corte fascista, que es un fiel reflejo de la ideología autoritaria imperante en la
época.
Primero abordaremos algunos aspectos de los perfiles de directores y subdirectores, ayudantes
preparadores y ayudantes adscriptos, y posteriormente analizaremos la remuneración y carga horaria
de los cargos de adscripción, ayudantes preparadores y POB, realizando una serie de aportes para
modificar el sistema de remuneración y carga horaria de los mismos.
La Circular 1980/90 regula el perfil de directores y sub directores. En ella se realiza un breve y
general punteo de las tareas que los mismos deben desarrollar.
Se establecen una serie de requisitos relacionados a las “condiciones personales” para desempeñar
el cargo. Dentro de ellas se exige: “Buenas relaciones humanas y públicas” y “Equilibrio emocional”.
Nos preguntamos qué entiende la Administración por “buenas relaciones humanas y públicas” y bajo
qué mecanismo se comprueba que el docente que aspira a desempeñarse, posee “equilibrio
emocional”.
Dentro de las funciones que se les atribuye a directores y subdirectores, se encuentra: “Calificar al
personal a su cargo, con ecuanimidad y objetividad, como corolario de una acción de orientación y
asesoramiento.” Dicha tarea es relevante, por las consecuencias en la carrera administrativa de los
trabajadores docentes y no docentes que nos encontramos bajo supervisión.
El artículo 44 del Estatuto del Funcionario Docente reglamenta la evaluación por parte de Dirección,
estableciendo qué elementos deberá tomaran en cuenta para realizar la evaluación. Veamos dos
ejemplos: “Iniciativa e inquietudes para el mejoramiento del servicio. Disposición para el trabajo y
colaboración con la Institución (…)”
Como vimos un poco más arriba, la norma exige a quien evalúa ser ecuánime y objetivo, pero no exige
(pues no forma parte del perfil) explicitar los criterios de evaluación, ni cuáles serán los aspectos que
se toman en cuanta al momento de evaluar. Cuando quien evalúa no da a conocer qué entiende por
“iniciativa e inquietudes”, y dentro de las primeras, cuáles serán las que considera oportunas,
difícilmente pueda ser objetivo y ecuánime, y lo que es aún más grave, niega a quien es evaluado, la
posibilidad de saber a ciencia cierta si su evaluación fue objetiva, quitando la posibilidad de recurrir el
resultado de la evaluación, sabiendo qué fue lo que se le evaluó y cuáles fueron los criterios
El problema no se encuentra en la redacción de la norma, pues exige a quien califica ser ecuánime y
objetivo. El problema radica en que desde las direcciones no se explicita cuáles serán los criterios de
evaluación a utilizar en los juicios que se emitirán. La ausencia de criterios claros, y previamente
definidos (entre otras cosas), es lo que le permite a muchos equipos de dirección utilizar la evaluación
para “castigar” a los docentes que no acuerden con su visión política de la educación y con las
soluciones aportadas a las diferentes problemáticas presentes en la cotidianeidad de los centros
educativos.
Observamos con preocupación la amplitud de la circular del Ayudante preparador, si bien parte de
una definición del funcionario y de su ámbito de acción bien delimitada y precisa. “El Ayudante
Preparador de Laboratorio es un actor de la institución educativa cuyo ámbito de acción es el
laboratorio de ciencias. Su rol en el centro educativo apunta a la promoción del aprendizaje y la
enseñanza de las ciencias, así como a su divulgación”. La Circular termina estableciendo lo que
conocemos como multifuncionalidad, pues determina que el ayudante de laboratorio deberá
“Colaborar con la Dirección liceal para cubrir las necesidades de la institución (integración de mesas
de exámenes, entre otras) cuando no tenga que desarrollar acciones vinculadas a su función
específica”.
Como observamos, no se realiza ni un punteo de las tareas en las cuales deberá colaborar, ni quién
será el encargado de determinar si el ayudante se encuentra o no desarrollando tareas vinculadas a
su función.
Está de más plantear que rechazamos cualquier tipo de redacción ambigua, pues ello habilita al jerarca
de turno a obligar a los trabajadores de docencia indirecta a cubrir, con su trabajo, tareas que no les
son propias.
Por último, la Circular 1625/79 es la que regula el perfil del ayudante adscripto, y como decíamos
anteriormente, emana de la última dictadura cívico militar que vivió nuestro país.
Las razones para nuestro más profundo rechazo a dicha Circular radican en la inspiración fascista
que sustenta dicha norma y la multifuncionalidad a la cual queda expuesto el Adscripto, que no solo
debe fiscalizar al alumnado, sino a los docentes y demás integrantes del liceo. En relación a los
estudiantes, se debe controlar la presentación personal (“uniformes, cabellos”, etc.) y toda su
conducta, en los recreos, patios y baños, con el fin de garantizar el “el orden y la disciplina”, debiendo
solicitar a la Dirección “las sanciones que, a su juicio, merezcan los alumnos de mala conducta”.
Una norma que obliga a los docentes adscriptos a fiscalizar el uso del uniforme, es la que habilita a
las direcciones que así lo desean a expulsar a los estudiantes que asisten a los liceos sin uniforme.
No ahondaremos en el análisis de esta Circular, pues desde la comisión de Adscriptos de ADES
Montevideo se ha desarrollado un trabajo minucioso en este sentido.
Por último, en relación a la carga horaria y remuneración de los cargos de docencia indirecta,
entendemos que en la próxima Rendición de Cuentas debemos luchar para que todas las horas
trabajadas sean remuneradas, teniéndose en cuanta las horas docentes contenidas en la carga
horaria del cargo, para los cálculos del pago.
En cuanto a la carga horaria, proponemos las siguientes modificaciones.
En la actualidad, a los cargos de adscripción de 33 horas o 24 horas reloj (pues según la normativa
vigente la carga horaria de los cargos se computa como horas reloj) se les abonan 31 horas y media
y 22 horas docentes, respectivamente.
Entendemos que el trabajo del docente adscripto está sujeto al horario de los planes en los cuales
trabaja, pues su permanencia en el liceo solo se explica por la presencia de sus estudiantes.
Es por esto que proponemos que la carga horaria de los cargos de adscripción queden sujetas a las
cargas de los planes de estudio. Así, los cargos de 33 horas pasarán a ser de 27 horas reloj y los
cargos de 24 horas pasarán a ser de 20 horas reloj. Todas las horas deberán ser remuneradas,
pasándose las mismas a horas docentes, pues la tabla salarial de ANEP se construye con horas
docentes y no con horas reloj.
En los cargos de 27 horas reloj, se deberán remunerar 36 horas docentes (hoy se remuneran 31 horas
y media, como veíamos anteriormente) y en los cargos de 20 horas reloj, se deberán remunerar 24
horas docentes.
Por analogía, los cargos de Ayudante Preparador pasarán a ser considerados de 20 horas reloj,
debiéndose abonar 24 horas docentes.

Carina Benoit
Julio Moreira
Agrupación Ferrer y Guardia