Carta abierta al PIT-CNT de la Comisión de Apoyo al Pueblo Palestino

Acerca de la ignorancia y la complicidad

Una delegación de la central sindical retornó hace pocos días atrás de Israel, invitados por su homóloga. Y en declaraciones formuladas a una periodista afín al régimen israelí, manifestaron su postura contraria a la campaña internacional (cada vez más extendida en todo el mundo) del BDS (boicot, desinversión y sanciones), rechazaron la calificación de apartheid en Israel y consignaron las bondades de su democracia. No puedo sentir en primer lugar, más que perplejidad y vergüenza ajena, cuando hasta hace poco tiempo atrás, el PIT CNT se adhería a la condena del régimen, y solicitada en conjunto con las demás organizaciones sociales de la región, la suspensión del TLC entre el bloque MERCOSUR y el Estado de Israel, precisamente en la Cumbre Social del año 2014. Reproducimos un párrafo por demás contundente:

De igual modo estos mecanismos de dominio se reflejan hoy en el genocidio cometido por el gobierno terrorista de Israel, gendarme de los Estados Unidos en el Medio Oriente, que al igual que los nazis, están llevando a cabo el extermino del pueblo palestino: hombres, mujeres y niños asesinados, siendo violados los derechos humanos fundamentales, reconocidos por la comunidad internacional y poniendo por fuera de la civilización humana al Estado sionista de Israel. Por sus acciones, los gobernantes del Estado terrorista de Israel deben ser juzgados como criminales de guerra”[1].

Pero veamos; en primer lugar, el dirigente Gambera afirma que es una equivocación comparar lo que fue el régimen sudafricano de apartheid con el actual régimen israelí. Vamos a instruirlos un poco, el Dr. Edgardo Carvalho (2017)[2] señala que […Conviene señalar, para prevenir una de las objeciones que generalmente se hacen para cuestionar la calificación de apartheid al régimen establecido por Israel en Palestina, que el concepto de segregación o discriminación racial está precisamente definido por la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial, en vigor desde enero de 1969  (es decir siete años antes de la Convención sobre Apartheid) y abarca “toda distinción,  exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el ejercicio en condiciones de igualdad de los derechos humanos y libertades fundamentales…]. Las prácticas sistemáticas en los territorios ocupados e incluso dentro de los límites del Estado de Israel, han constituido una flagrante violación de todos los derechos humanos y el sojuzgamiento del pueblo palestino. Cientos de informes de Naciones Unidas, de Organizaciones Internacionales y organismos en defensa de los derechos humanos lo han denunciado una y otra vez, sería necesario que el PIT CNT no se dejara embaucar tan fácilmente. Su conclusión es obvia, si no hay apartheid entonces la estrategia del BDS no resulta aplicable. Primer error (horror) del punto de partida. También le puedo recomendar un buen libro del ex presidente de EEUU James Carter “Palestina. Paz, no Apartheid” (2006). A lo mejor se le cae el “velo de ignorancia”, parafraseando a J. Rawls.

En segundo lugar, el dirigente Fabio Riverón hace referencia a Gaza y obviamente no sabe cómo viven allí, más que lo que le informa el interlocutor de turno. Y supone y admite implícitamente, que Hamas es una organización terrorista y que – vaya uno a saber – todos los sufrimientos que le provoca a los palestinos de Gaza. Investigue y pregunte Sr. Riverón, a lo mejor en algún momento se percatará de que Gaza es la cárcel a cielo abierto más grande del planeta. Pregunte, oiga otras voces antes de proclamar que es un gobierno reaccionario. No sea tan obsecuente. En tercer lugar, Gambera pretende ilustrarnos acerca de las bondades del sistema democrático en Israel a diferencia de lo que sucede con sus vecinos; en este punto central también le invito a instruirse nuevamente y analizar lo que dice – por ejemplo – el Profesor en Ciencia Política de la Universidad de Jerusalén (intelectual crítico, que no es palestino), Dr. Ofer Cassif y su argumentación acerca de que Israel es una etnocracia y no una democracia precisamente. También le recomiendo la lectura de “Etnocracia: políticas de tierra e identidad en Israel/Palestina” de Oren Yiftachel (2011), profesor de la Universidad Ben Gurion del Negev.

En cuarto lugar, la joven Tatiana Antúnez se muestra sorprendida por la cantidad de jóvenes obligados al servicio militar y lo saludable que ello resulta, también le recomiendo que investigue la postura de muchos de los “desertores” que prefirieron vivir con dignidad y no reprimir a los palestinos, aun cuando fueran castigados y estigmatizados por el régimen israelí. Además expresa, que conviven culturas diferentes “en forma pacífica y ordenada” (sic); a este propósito le sugiero que hable con el Dr. Carvalho, defensor intachable de los derechos humanos. El mismo afirma:

[…Creo que lo que cierra toda posible discusión sobre este punto es el informe producido sobre este tema para la Comisión Económica y Social para Asia Occidental de las Naciones Unidas por Richard Falk, destacado jurista, profesor emérito de Derecho Internacional de la Universidad de Princeton y Virginia Tilley, profesora de Ciencia Política en la Universidad de Illinois, especialista en el estudio comparativo de conflictos étnicos y raciales.  Comentar este informe,  que es de muy reciente aparición, excedería los límites de esta exposición. Pueden verlo en internet y lo importante es que su conclusión, basada en una demoledora argumentación jurídica y fáctica, es que efectivamente Israel impone un régimen de apartheid al pueblo palestino en su conjunto, tanto a aquellos  que viven en Israel (y por eso tienen la ciudadanía, pero nunca tendrán la nacionalidad, reservada solo a la población judía) y son también objeto de múltiples discriminaciones, como a quienes viven en Jerusalén este y  en los territorios ocupados, en la medida en que todos (en diferente grado ) son objeto de un trato discriminatorio  y desigual destinado a privarlos de sus derechos, mediante un sistema de normas jurídicas que consagran la desigualdad  y se dictan y aplican sobre una base puramente étnica o nacional] (Carvalho, 2017).

En fin, podríamos seguir enumerando todas las barbaridades que nuestros dirigentes sindicales han “descubierto”, gracias a la “benevolente, desinteresada y ecuánime orientación” de la Histadrut. Es una pena que, estos dirigentes que se autoproclaman defensores de la justicia social y de los derechos de los trabajadores, hayan sido tan fácilmente embaucados por sus patrocinadores. Por cierto, les invito a organizar un debate entre trabajadores en la sede central de nuestra central sindical, serio, riguroso y sin preconceptos, acerca de la realidad en Palestina, el apartheid, las medidas de lucha, BDS y los objetivos de paz duradera para todos los pueblos. A lo mejor, dejarían de cantar loas y alabanzas a uno de los regímenes más oprobiosos de los últimos sesenta años, o se pondrían rojos de vergüenza.

Prof. Christian Adel Mirza

Comisión de Apoyo al Pueblo Palestino – URUGUAY

[1] Las Cumbres Sociales del MERCOSUR II. Declaraciones y Documentos de Trabajo II. Pág. 201, UPS. Montevideo.www.mercosur.int/innovaportal

[2] Ponencia presentada en la Mesa contra el Apartheid organizada por la CAPP-Uruguay el jueves 6 de abril de 2017