Elecciones 2017

Lista 1: en Defensa de la Educación Pública. Por un Sindicato más Democrático y Participativo

¿QUÉ PROPONE LA LISTA 1?

Los trabajadores docentes que integramos la LISTA 1 somos un conjunto heterogéneo de compañeros, con experiencias sindicales y, en algunos casos, partidarias diversas.

Nos unen ciertos principios y consensos que quisiéramos compartir en el marco de la defensa de la educación pública estatal. Estamos convencidos de la necesidad de transformarla abarcando desde la infraestructura a lo pedagógico, incluyendo el reconocimiento y la defensa de los derechos de los estudiantes, familia y docentes. Para ello es preciso fortalecer nuestro sindicato, ADES-FENAPES, como parte del PIT-CNT y el bloque democrático radical de los cambios.

Bregamos por una sociedad que supere los límites del capitalismo, tanto en las relaciones económicas de explotación como en sus parámetros ideológicos que las justifican y toleran. En la coyuntura actual esto se manifiesta, como define el PIT-CNT, en la contradicción principal entre un país productivo con justicia social y profundización democrática o uno más dependiente, y por lo tanto imposibilitado de cualquier desarrollo integral y efectivo.

Nuestra concepción educativa responde a la necesidad de avanzar hacia la primera opción. Como ha elaborado FENAPES en su Congreso Extraordinario el centro de dicha concepción es la educación integral e integradora. La que se expresa en formar a la persona como ser social, político, económico y cultural, buscando desarrollar personas “críticas, reflexivas, autónomas, libres, solidarias, comprometidas con la igualdad social y protagonistas de la transformación democrática de su sociedad”.

Educación integral e integradora que abarca cinco ejes:

  • Educación en el trabajo creativo, productivo y liberador, por lo tanto aprender los conocimientos científicos, tecnológicos y humanísticos que permiten construir nuevos conocimientos así como aplicarlos en tareas concretas y desarrollar experiencias que permitan “comprender y valorar el trabajo, como forma de realización personal y colectiva.”
  • Educación para el desarrollo de un pensamiento crítico, esto es, trabajar, profesores y estudiantes, sobre los contenidos desde una posición cuestionadora, problematizadora, de debate, análisis y reflexión profundos.
  • Formación ciudadana: esto es: “formación política para ejercer y defender los derechos individuales y colectivos, y aceptar el reto de la construcción de una sociedad donde las personas contrariamente a ´adaptarse` sean capaces de promover los cambios necesarios.”
  • Educación artística y estética, para el disfrute de las expresiones artísticas de la Humanidad, y obtener la oportunidad de desarrollar el potencial artístico creativo y de expresión y comunicación de cada uno.
  • Educación para una vida saludable, a través de la promoción de una alimentación sana y la prevención de enfermedades, educación de la sexualidad, educación física, educación para el desarrollo sustentable y el cuidado del ambiente. Resignificar el concepto de calidad de vida que el modelo cultural hegemónico intenta convertir en sinónimo de capacidad de consumo.

La aplicación de esta concepción educativa debe ser a través  de un Plan Único para todo el país con Modalidades diferentes de aplicación atendiendo a las diversas situaciones regionales o locales, para asegurar el derecho a que todo educando reciba esencialmente los mismos contenidos.

Autonomía y Cogobierno

La educación que impulsamos es indispensablemente democrática y democratizadora, ya que supone el ejercicio participativo desde la elaboración de políticas hasta las tareas de aula.

Para las políticas debe ser central el Congreso de la Educación, instrumento que hoy cuenta con un marco legal.  Los dos congresos realizados han sido desconocidos por los gobiernos en aspectos esenciales y ello constituye un neto retroceso democrático. Revertir esta situación requiere  construir correlaciones populares determinantes.

El aprendizaje de la democracia en la vida educativa cotidiana implica que los actores directos de la educación participen en los distintos niveles en la construcción y aplicación de las políticas educativas, ello constituye el Cogobierno.  El Cogobierno tiene sentido educativo y solo puede triunfar en la medida en que sus resoluciones sean vinculantes, que no sean desconocidas por autoridades o gobiernos nacionales. Para que esto sea posible el sistema educativo público-estatal debe ser autónomo y por ende actuar con independencia de los partidos políticos que coyunturalmente ejerzan el gobierno.

Ataque a la educación pública. Mercantilización y privatización.

Es innegable la mejora que se ha producido en materia presupuestal, incluyendo lo salarial, bajo los gobiernos del Frente Amplio, así como un avance en la participación de representantes electos por los trabajadores en el gobierno de la educación pública . Sin embargo, estos avances y mejoras son absolutamente insuficientes y las políticas desarrolladas para el sector en las últimas décadas se oponen a la concepción de educación que defendemos.

Desde los representantes del Poder Ejecutivo se ha profundizado el ataque a la educación pública estatal, especialmente Educación Secundaria, con el apoyo de los partidos nacional, colorado e independiente.

Por un lado se ha hecho centro en que la educación debe ser la herramienta que compense los “males sociales” emergidos de una sociedad dividida en clases que los engendra permanentemente. Esta postura implica la aceptación de un concepto conservador que intenta presentar al Sistema Educativo como algo autónomo de la sociedad y sus contradicciones.

De allí la apuesta a múltiples “políticas focalizadas” que  apuntan a asegurar las llamadas “trayectorias educativas” desde el punto de vista de las habilidades a adquirir, con índices a cumplir, diseñadas a nivel internacional pero acogidas y desplegadas en el plano nacional por “tecnócratas” de las más diversas profesiones sin mayor vinculación a la práctica cotidiana en la educación media. Contando con un fuerte aparato propagandístico han buscado convencer a los alumnos que sin esfuerzo se puede aprender y a los docentes que si aquellos no lo logran es por nuestra culpa, ya que somos “rígidos”, corporativos, etc.

Al decir del Congreso Extraordinario, esta política apuesta a la mera capacitación desde una mirada utilitaria, pragmática y economicista: “formación de mano de obra dócil y barata – a la vez que calificada según la demanda empresarial”.

Por otro lado se busca progresivamente implantar la mercantilización de la educación. Parte de ello que la siguiente etapa de construcción de centros educativos mediante las PPP (Participación Público Privada) implique aspectos de la gestión educativa, liceos públicos de gestión privada con selección de alumnos y familias que se muestran como la alternativa eficiente frente a los liceos públicos estatales, las aulas virtuales de programadores que en perspectiva pueden sustituir profesores. Es que el sector educativo es un gran negocio de cientos de millones de dólares si se lo desregula y privatiza.

Sin rehuir a plantearnos que también hay elementos que modificar del trabajo docente, entendemos que el asunto de fondo es implementar una política educativa verdaderamente democratizadora, con recursos adecuados no solo para atender lo contingente sino para proyectar una educación que contribuya a la transformación de las estructuras económicas y sociales injustas, pero que, como señalábamos, no podrán ser modificadas exclusivamente desde lo educativo.

Democratizar y fortalecer a ADES

Creemos firmemente que la organización sindical debe ser una herramienta poderosa y cercana a los trabajadores para construir esta transformación.

Por ello es necesario ampliar y fortalecer a nuestro sindicato con un trabajo constante y sistemático que potencie todas las instancias orgánicas, y no  solamente la Asamblea General. La Democracia sindical no puede ser entendida desde una sola instancia, donde generalmente el espacio para la generación colectiva de ideas se dificulta porque se concurre con posicionamientos predefinidos, muchas veces el número de asistentes es limitado y se adoptan resoluciones que no procuran contemplar al conjunto de los afiliados.

El estatuto de ADES es sumamente valioso e indicativo en ese sentido. Reivindicamos la “elaboración, trabajo y decisión” de los núcleos liceales, cuyos delegados actuando en conjunto con la Comisión Directiva conforman la Mesa Representativa. Porque de esa manera es la participación cotidiana de los compañeros de cada liceo la que define “todo asunto que ataña a la vida de la Asociación”, permitiendo que las Asambleas Generales se vean realzadas para convocarlas cuando nos encontremos en instancias que amerite (trazar el plan de trabajo anual, conflictos agudos, etc.).

Por otra parte esto permite elevar el papel de los núcleos al identificar y enfrentar problemas comunes, poniendo los de cada liceo en una perspectiva global.

¿Pero para qué?, para lograr ampliar el número de afiliados y la participación activa de los existentes desde el respeto y el debate franco pero fraterno. Que el compañero docente sienta que tiene un lugar donde participar y aportar sin ver “enemigos internos”. La propia dinámica que adquieren nuestras asambleas (con largos informes y opiniones muchas veces individuales antes que se comience a debatir y resolver los puntos del orden del día, a la vez que ocasionales ataques virulentos a quien plantea ideas diferentes a las circunstanciales mayorías) alejan a los afiliados de esos espacios de participación en la cotidiana, aunque lo hacen en momentos de conflicto.

No compartimos la concepción de que luchar es igual a tomar ciertas medidas, como el paro ante cualquier circunstancia y la huelga casi como fin en sí mismo, como si avanzar en la educación pública y los derechos de los trabajadores supusiera exclusivamente un problema de qué medida se adopta y cuánto se puede sostener. Incluso porque esa posición, que reduce todo problema a un “tema de principios”, en un juego de “todo o nada”, limita y paraliza la capacidad de modificar la realidad del sindicato, haciendo el juego a quienes desde el gobierno pretenden impulsar su proyecto educativo regresivo. (Y a los que desde fuera del gobierno se favorecen de esta parálisis).

Claramente hay una diferencia de método, para nosotros el avance hacia la educación popular no puede realizarse exclusivamente desde la medida sindical, debe involucrarse a grandes porciones de los trabajadores y el pueblo en general trabajando para que pasemos a la ofensiva con la Propuesta Política – Educativa de Enseñanza Media de la Federación, que incluye, evidentemente, un presupuesto económico financiero asociado. Es decir, la medida sindical por si sola no alcanza, sino que incluso termina encubriendo o distorsionando los núcleos duros en los que debería concentrarse la reflexión y la elaboración de la lucha estructural.

Fomentar la participación desde los núcleos liceales, con una estrategia que no dilapide los esfuerzos en una sola medida, sino que las acciones que desarrollemos permitan el máximo resultado con el menor costo, es la apuesta que pretendemos proponer a todos los compañeros en este 2017 de Rendición de Cuentas que implicará la asignación de gastos e inversiones para el resto del quinquenio.

Invitamos a todos los compañeros a trabajar en conjunto para desplegar esta perspectiva de propuesta y de lucha, fortaleciéndonos como trabajadores docentes, que perseguimos los mismos objetivos y necesitamos unos de otros, en unidad y con fraternidad.

Condiciones de trabajo y de estudio en los liceos de la capital.

Nuestro sindicato ha defendido históricamente algunas reivindicaciones que como Lista 1 seguimos considerando justas y a las cuales adherimos, porque entendemos que favorecen a mejorar las condiciones de trabajo de los profesores y de estudio de los hijos de la clase trabajadora. Entendemos que en la actualidad el Consejo de Educación Secundaria no logra dar respuestas a los numerosos emergentes que surgen en cada comienzo de curso y que impiden el normal funcionamiento de los centros de estudio. Si bien en cierto sentido se muestra disposición por parte de las autoridades de subsanar algunos de los elementos más urgentes, no se hace más que brindar soluciones cortoplacistas que terminan generando la reiteración de situaciones similares todos los años, teniendo que ser el sindicato el que se plante firme para poder contraponerlas, porque de no existir una manifestación explícita del mismo de que se generen condiciones dignas de trabajo y estudio, la situación es dejada de lado y esperando que se solucione por el trabajo extra de los compañeros comprometidos o que prospere el caos imperante hasta que se naturalice.

Fundamentamos muchas de estas reivindicaciones porque entendemos que no son consignas arbitrarias que se esgriman para tener algo que decir, sino que su desarrollo impactaría directamente en la mejora de la Educación Pública, entendiendo por esto el hacer más significativo el aprendizaje de nuestros estudiantes y mejores las condiciones de trabajo de los docentes.

A continuación enumeraremos estas reivindicaciones, con la subsiguiente y necesaria fundamentación de su pertinencia y relevancia; con los criterios que como Lista 1 hemos definido como prioritarios para llevar adelante como sindicato todo, y como ejes que deben ser sostenidos transversalmente en todos los momentos del accionar sindical, ya sea desde las reivindicaciones concretas de los núcleos hasta los planteos del sindicato como colectivo.

  1. Autonomía y co-gobierno

Como primer punto de nuestra plataforma recogemos la reivindicación histórica de Autonomía y Co-gobierno para la Educación Pública. La Autonomía que permita decidir a nivel técnico y administrativo dentro del organismo, y el Co-gobierno para que estudiantes, docentes y egresados puedan tomar decisiones en la conducción del mismo. Pese a los años que hace que se vienen reclamando, aún los mismos no tienen correlato en la realidad, no se discute su implementación ni los modos en que la misma pudiera darse, ni se concretan verdaderamente.

  1. Contra la mercantilización y la privatización de la Educación

La tendencia mundial, y más particularmente regional es hacia una educación privatizada, con servicios tercerizados, con dineros públicos, y gestión privada, en Uruguay en particular se había hablado de la posibilidad de los boucher. Las empresas se han dado cuenta de que uno de los negocios más lucrativos que existe es la educación: nunca se quedan sin clientes, porque en cada generación estos se renuevan; la formación ideológica de seres acríticos y sumisos a las órdenes es un caldo de cultivo de una potencial mano de obra óptimamente formada para trabajar, pero obediente y no reivindicativa de sus derechos. La educación es un problema, porque debe abordar todas las problemáticas sociales, por lo que financiarla pero dejar que de ella se ocupen otros, siempre es una solución simple a esa piedra en el zapato, en eterno debe de gobierno tras gobierno.

Pero en este sistema la educación se vuelve mercancía, y los estudiantes productos, moldeados en su forma de pensar, sentir y actuar por grandes compañías a las que le serán útiles en un futuro cercano. Esta educación es resultadista, se mide por estándares y clasifica a los estudiantes en útiles e inútiles, en relación a su funcionalidad con el sistema, los rankea, los iguala en el sentido más desigual posible y los agrupa, dependiendo de sus resultados, en funcionales o disfuncionales; desmotiva ilusiones e ignora realidad sociales.

El docente, en este contexto, es un accesorio. Fácilmente sustituido por tecnología de punta, vulnerado en sus derechos laborales y obligado a estandarizar sus clases y evaluaciones. En esta educación-mercado poco importa la formación, porque los docentes pueden ser de manual, sin saber más que aplicar recetas que son manufacturadas por técnicos, que poco tienen que ver con los procesos de aprendizaje del aula.

Nos oponemos fervientemente a este modelo de educación. Entendemos que la educación debe ser pública y estatal, con condiciones dignas para los hijos de los trabajadores. Debe ser integral, potenciando la individualidad y la diversidad, pero afirmando la igualdad social. Debe ser una educación llevada adelante por profesionales de la educación, que promuevan el pensamiento crítico y creativo.

La educación no puede ser un negocio, tiene que ser un acto que fomente la cooperación, la solidaridad, que genere lazos con la comunidad y con la región. En este mundo donde la lógica de mercado nos dice que todo puede ser vendido o comprado, declaramos que nos oponemos a considerar a nuestros estudiantes como productos, a objetivarlos. La educación debe ser para ellos, para las nuevas generaciones, y no funcional a los intereses del gran capital.

  1. No a la pauperización de la Educación Pública. Contra los planes que buscan degradar la educación.

En este contexto de mercantilización y de privatización de la Educación Pública coexisten asimismo en el sistema una pluralidad de planes y de programas. Algunos de estos pauperizan la educación, relativizando el aprendizaje de contenidos y competencias, manifestando explícitamente o no que lo relevante es el certificado de egreso, y no el proceso de aprendizaje.

Esto, sumado a la falta de recursos, hace que de la Educación Pública una segunda opción, siempre peor a la que brindan las empresas, que ofrecen aprendizajes integrales y actividades extracurriculares múltiples. La Educación Pública debe ser integradora, potenciadora, dadora de oportunidades, priorizando los procesos de aprendizaje y la socialización.

Nos proponemos contribuir al fortalecimiento de la Educación Pública estatal, a su enriquecimiento en todos los sentidos, y a su defensa ante los ataques externos. Valorar las condiciones de los diversos planes que puedan vulnerar derechos laborales de los trabajadores, y condiciones de estudio de los alumnos. Trabajar en pos de una Educación Pública inclusiva, con formación técnica y humana, y que potencie las capacidades de todos a los que a esta asisten.

  1. Salario de media canasta básica para docente efectivo grado 1, 20 horas.

Los docentes de Montevideo en la actualidad tienen la necesidad de tomar 30, 40, 50 y hasta 60 horas semanales de docencia, directa o indirecta para lograr tener un salario con el que llegar a fin de mes. Un docente con 48 horas, que es lo máximos que permite Secundaria trabaja un promedio de 9 horas por día, 5 días a la semana (6 en algunos de Ciclo Básico), en el liceo.

Es sabido, aunque a veces es difícil de visualizar para el que no tiene un trabajo docente, que además de las horas que pasa en el liceo, el profesor tiene que invertir otra cantidad enorme de horas de trabajo en su casa, con tareas inherentes al cargo, y cuya negligencia puede ser sancionada: planificación, preparación de materiales, estudio y corrección. Esto suma a la jornada laboral, ya por demás extensa, otro par de horas por día, al menos.

Si a este tiempo además le sumamos el de traslado, ya que pocos docentes trabajan en un solo centro educativo, la cantidad de horas que el profesor pasa fuera de su hogar o trabajando en él para el liceo, suma un número de horas tal que necesariamente incide en la calidad de vida de los trabajadores.

La media canasta para un docente con 20 horas de grado 1 implicaría la posibilidad de vivir y pagar las cuentas con un número de horas dentro de las cuales es posibles además cumplir con las tareas extra. Pero, asimismo, entendemos que nuestra reivindicación no debe quedarse en ese planteo, sino que además debe apuntar a que se reconozca como labor inherente e imprescindible del trabajo docente la corrección y la planificación, así como todo lo  administrativo, debiendo ser los mismos pagos también, se cumplan o no dentro de la Institución Educativa.

Si bien entendemos que en estos últimos años el salario docente ha mejorado sustancialmente, dicha mejora no es suficiente para que nuestro trabajo pueda desarrollarse como el de profesionales, que somos. Nuestras condiciones de trabajo, mal reguladas en muchos casos, hacen que carezcamos de beneficios tales como tiempo de descanso pago dentro del horario; asimismo hay instancias como las reuniones de profesores que el CES mandata realizar fuera del turno, es decir, en tiempo de descanso de los docentes, situación inusitada en cualquier otro trabajo. Tampoco se pagan extra, siendo fuera del horario; ni siquiera se pagan.

Dignificar nuestro salario, es dignificar nuestra labor, nuestras condiciones laborales, y por ende, nuestra vida y desarrollo profesional. Es un elemento no menor en nuestra lucha, que históricamente reivindicamos y por el que seguiremos peleando desde todos los ámbitos del sindicato.

  1. El boleto docente. Bonificación de un 50%

Como mencionamos, el traslado es parte cotidiana de nuestro trabajo, por el hecho de que solo unos pocos docentes pueden concentrar las horas en el mismo centro. Por ello, entendemos que desde el sindicato se debe plantear la posibilidad de que exista un boleto docente, con bonificación de un 50%, que ayude a subsanar la situación de movilidad en la que el docente debe invertir parte de su sueldo para poder cumplir con sus obligaciones laborales.

Si bien entendemos que todos los trabajadores deben abonar el boleto para ir a sus respectivos trabajos, la inmensa mayoría lo hace una vez de ida y otra de vuelta, a diferencia de los docentes que deben hacerlo dos, tres, cuatro o más veces por día. Esto, combinado con las insuficiencias a nivel de salario de las que hablábamos, hace que gran parte del sueldo se vaya en transporte.

Es parte de nuestra plataforma el intentar lograr convenios con las diversas empresas de transporte, desde el CES, para que los docentes puedan bajar el costo de traslado, bonificar el boleto en un 50%, y aumentar así su capacidad adquisitiva.

  1. Elevar sustancialmente los topes jubilatorios.

Los docentes próximos a jubilarse están embretados por la Ley de las AFAP (16. 713) que establece topes jubilatorios en el 52% del sueldo. Como sindicato nos proponemos acompañar a los compañeros en su lucha por la derogación de esta ley que se queda con haberes que trabajosamente han reunido a lo largo de su carrera.

Cuando los profesores se acercan al final de su carrera, en los grados más altos, los topes establecidos hacen que ni siquiera puedan cobrar los beneficios que el mismo sistema les ofrecería. Proponemos elevar sustancialmente estos topes, para que los compañeros puedan jubilarse con un salario digno, y poder cobrar todos los beneficios justamente logrados.

Nos preocupa enormemente los montos jubilatorios de los compañeros docentes, que tienen que pedir prórroga tras prórroga, luego de haberle dado al sistema más años de los necesarios para jubilarse y de haber cumplido la edad para poder hacerlo. Consideramos que los docentes no deberían seguir trabajando hasta una década después de haber cumplido los requisitos para jubilarse, porque el sueldo que les resta luego de esto es insuficiente para sobrevivir.

Es por ello que desde el sindicato vamos a incentivar que se reflote la comisión de jubilados, para compañeros que ya lo están y para aquellos que estén por jubilarse, o quienes quieran participar; con el fin de darle cause a estas discusiones y poder ayudar a subsanar este problema que viene aquejando a todos nuestros compañeros en esa etapa.

  1. Creación de cargos

Para poder atender las necesidades de los alumnos es necesario que se creen cargos de docencia indirecta, que puedan funcionar desde el primer día de clases. Sucede que en los caóticos inicios de curso el Consejo de Educación Secundaria, buscando mitigar las diversas situaciones que acontecen, asigna horas de apoyo, horas APTE, entre otros, que no son más que paliativos, que no tienen continuidad de un año a otro, que nunca se sabe si volverán a ser asignadas o no. Esto, por un lado, vulnera los derechos de los trabajadores al pasar de un cargo a otro, sin una confirmación de continuidad, quitando cada vez que no se vuelven a asignar las horas, puestos de trabajo, fomentando la inseguridad laboral. Por otro lado, mutila los equipos de los centros, cuya movilidad natural, sumada a la aparición y desaparición de horas de apoyo, impide la proyección de propuestas de trabajo con continuidad de más de un año.

Si el CES entiende que más personal estable dentro del liceo es necesario que exista una y otra vez, y por ello asigna horas con ese fin, debería crear cargos elegibles anualmente, lo que favorecería la permanencia de los docentes en el centro y la delimitación de los roles dentro del equipo liceal. Dichos cargos deben estar presupuestados, siendo esta una de las principales trabas por las cuales no se fijan; sin embargo, la realidad indica que su carácter de imprescindibles para el normal funcionamiento de los liceos impone que en la realidad parte del presupuesto se destine a estos, por lo cual no debiera existir justificativo para no crearlos formalmente.

Es parte de nuestra plataforma el exigir al CES que cree los cargos que son necesarios para el buen funcionamiento de los liceos, relevando anteriormente cuántos serían y en qué centros.

  1. Concursos para ocupar cargos de efectividad: POB, Adscriptos, docentes, preparadores de laboratorio.

En todo esto que planteamos, entendemos que también hace a las condiciones de trabajo la posibilidad de concursar para poder ocupar cargos de docencia, tanto directa como indirecta. Los concursos no tienen una regularidad fijada, y muchas veces pasan años sin que se convoquen, lo que hace que docentes que ocupan por mucho tiempo cargos en el sistema lo hagan en una condición de precariedad del trabajo.

Mediante el concurso no solo le lograría mejor estabilidad laboral, sino además que los cargos que existen estén cubiertos desde el inicio de clases, pudiendo formar equipos de docentes -directos o indirectos- que coordinen acciones para poder mejorar la educación.

Consideramos urgente el llamada a concurso de todos aquellos cargos que quedan sin cubrir, y la creación de todos los cargos necesarios para que los liceos de la capital, así como del resto del país, puedan funcionar de la mejor manera posible.

  1. Equipos multidisciplinarios en cada liceo.

La tendencia actualmente existente es la de centralizar la atención de los estudiantes en el DIE (Departamento Integral del Estudiante), entendiendo que dicha entidad, que ya no realiza las tolerancias ni guía las adecuaciones curriculares, puede subsanar las problemáticas que acaecen diariamente en los centros educativos.

Del mismo modo, por equipo multidisciplinario se entiende en la actualidad la existencia de un cargo de psicólogo, en los liceos que hay, por lo que no daría para poder atender a los estudiantes que hay en cada centro. Es decir, en muy pocos liceos hay equipos propiamente, y la imposibilidad de la coordinación genera que el compañero que esté en este rol se vea sobrecargado de trabajo, y realizándolo de manera solitaria.

Exigimos la formación de equipos multidisciplinarios reales, con psicólogos, asistentes sociales y psicopedagogos, que puedan atender con profesionalidad los emergentes que surgen, producto de las realidades sociales y familiares que viven los estudiantes de secundaria. Los mismos deben estar en los liceos para poder atender los casos que surjan, porque muchas veces la dilatación de la atención puede profundizar el problema.

  1. 25 alumnos por clase, como máximo.

En el corriente año lectivo nos enfrentamos a una realidad en la que la mayoría de los grupos, tanto de Ciclo Básico como de Bachillerato tiene como piso de alumnos 30 estudiantes, y estas cifras ascienden hasta 50, dependiendo de la infraestructura de la institución y de la zona de inserción de la misma. La cifra de 25, que podría bien ser de 20, responde a la necesidad de tener una atención personalizada de cada uno de los estudiantes que hay en aula, facilitando procesos significativos de aprendizaje, dando tiempo a la atención de emergentes y personalizando más el vínculo de los docentes (directos o indirectos) con los estudiantes. Con un número mayor de estudiantes, en horas de 45 minutos es imposible poder dedicarle más de un minuto a cada uno de los estudiantes, y es sabido que las clases magistrales ya no funcionan como estrategia única de enseñanza, dada la capacidad de atención que tienen los jóvenes en la actualidad.

En un grupo numeroso aquellos estudiantes que no logran seguir un ritmo de clase en el que no se les brinde una atención personalizada o bien fracasan sistemáticamente o bien abandonan el sistema, perdiendo la posibilidad de aprendizaje en una edad temprana y con escazas herramientas para poder enfrentar de la mejor manera su inserción en el mundo adulto.

Reducir la cifra de los estudiantes por grupo tendría una incidencia inmediata en los niveles de repetición y de deserción de los adolescentes, así como una mejora sustancial en los aprendizajes que adquieren los alumnos en el aula, y en las condiciones de trabajo de los docentes. Asimismo, se les puede hacer un seguimiento mucho más personalizado a las situaciones de vida del estudiantes, cuya complejidad es en muchos casos uno de los motivos por los cuales se produce la desafiliación del sistema educativo. Es claro que cuánto más se eleve el número de jóvenes en cada grupo, menos tiempo y recursos habrá para ocuparse de las situaciones que aquejan a muchos de estos, y la imposibilidad de brindar soluciones incide necesariamente en su capacidad de adquirir y producir conocimiento y en la energía que debe poner el profesor para que esto suceda.

No aceptamos ni vamos a aceptar nunca que se quiera manejar como argumento válido que los números que manejan a nivel de lista en el sistema no se consideren reales porque se sopesa como una solución para la sobrepoblación el hecho de que muchos alumnos deserten. La desafiliación del sistema educativo es un mal contra el que debemos luchar, y para ello apostamos a unan democratización real de la Educación Pública, y no una especulación del abandono como mejora de condiciones de trabajo. El reducir el número de estudiante debe ser causa de contención de los alumnos, y no consecuencia de su abandono.

  1. Condiciones dignas de trabajo. Infraestructura. Presupuesto y buena administración del mismo.

Es claro que con el fin de llevar a cabo todas estas modificaciones que venimos planteando, una de las principales inversiones que deben realizarse son en infraestructura. Comenzaremos por lo más evidente que es la necesidad de crear liceos nuevos, en prácticamente todas las zonas del departamento, que puedan absorber las población de los diversos sectores, descongestionar los liceos existentes, y permitir tener espacios dignos que alberguen a la cantidad de jóvenes que hay en Montevideo en edad liceal, en grupos de 25 alumnos máximo y con las características a las que hacíamos referencia.

Por otro lado, hay muchos liceos que funcionan en locales que no fueron construidos con el fin de ser tales, y que por lo tanto no tienen las condiciones necesarias como para poder ser centros de estudio que proporciones una buena educación para los estudiantes. Hay casonas viejas que no solo tienen problemas de mantenimiento, sino que asimismo, no cuentan con la disposición edilicia para poder albergar cómodamente a una población estudiantil.

Lo mismo sucede con liceos que fueron construidos para tal fin, pero que con el paso del tiempo no han tenido mantenimiento adecuado o con el aumento de la matrícula han sido modificados, con poco criterio a nivel espacial, les han agregado anexos y hasta puesto aulas prefabricadas que no solo no permiten un dictado de clases normal, por su pésima aislación sonora y la permeabilidad de los fenómenos climáticos de todo tipo, sino que además ocupan parte del predio del liceo, limitando los espacios abiertos del mismo, como canchas o patios.

Prácticamente ningún liceo cuenta con espacios adecuados para la realización de Educación Física, y una ínfima minoría puede realizarla en momentos de fenómenos climáticos tan básicos como la lluvia, que en invierno implica la suspensión al menos semanal de algunas de las horas de clase. Por un lado se tiene un discurso de promoción del deporte, pero por otro, se ningunea constantemente al mismo y a quienes trabajan en este área, relegándolos a la búsqueda de espacios inhóspitos para poder llevar adelante su labor.

Esta situación, además, lleva al CES a pagar enormes sumas de dinero a privados (que pueden ascender hasta los $40.ooo pesos mensuales y aún más), para poder tener un espacio en el cual dar clase. Si estos lugares son lejos del liceo, el control de la asistencia, de la labor docente y la contención de los estudiantes, quedan librados a criterios individuales de los profesores, quienes están a la deriva con innumerables situaciones que surgen, y sin respaldo de otros actores institucionales.

Cabe destacar que en este punto nuestra crítica se erige en dos niveles. Primeramente, en la insuficiencia de presupuesto para poder llevar a cabo estas obras necesarias, que con sus sucesivos recortes limita cada vez más las posibilidades. Asimismo, cuestionamos el uso que del presupuesto asignado se hace, prefiriendo soluciones cortoplacistas que a la larga terminan saliendo más caras, porque la inversión en lugares para hacer deporte, alquilados, inhibe la creación de gimnasios en los liceos, que debieran ser no solo dentro del predio y un recurso más con el que contar como institución (para cualquier otra actividad que la comunidad educativa proponga, incluso el barrio), que a la vez esté diseñado para ser usado con los fines específicos, y por tanto, las dimensiones y estructura oportunas para la tarea.

Todos estos elementos que venimos manejando, hacen, en suma, a las condiciones de trabajo de los docentes. Tanto el número de alumnos, como los materiales didácticos, así como las instalaciones del liceo, indicen negativamente en las condiciones en las que los docentes dan clase y viven cotidianamente.

No vamos a aceptar que se nos condene a trabajar en cualquier situación y de cualquier modo. Entendemos que como trabajadores, que vivimos de nuestra fuerza de trabajo, debemos reclamar por el modo en que el mismo se desarrolla cotidianamente.

  1. Ámbitos de discusión donde los docentes puedan aportar en la construcción y el uso de las nuevas tecnologías.

En el último tiempo se han incorporado como parte del trabajo cotidiano varias tecnologías: tablets para pasar la lista, el sistema corporativo, etc. Gran parte de las mismas se han implementado sin previa consulta a los trabajadores docentes, elemento que se puede notar por el hecho de que no resultan, en muchos aspectos, funcionales a las tareas reales que los docentes llevan a cabo. Un ejemplo de esto es que para pasar las notas de las reuniones los adscriptos deben copiarlas a mano de cada libreta y dárselas a los administrativos – si los hay-, porque el sistema es por alumno y no por materia, como las libretas, por lo que genera una doble tarea en lugar de facilitarla. Del mismo modo, al pasar las listas en las tablets no se puede ver las horas anteriores, haciendo que los docentes no tengan registro de quiénes estaban en la otra hora, y por ejemplo, no están en la suya. Como esto hay muchos ejemplos que podemos citar, y que consideramos que todos los compañeros podrán traer a colación.

Es por ello que entendemos que dichas implementaciones tecnológicas deben realizarse necesariamente consultado con los docentes, que son quienes las van a utilizar cotidianamente. Como profesionales debemos tener un espacio para poder dar nuestra opinión sobre su utilización, pertinencia o no, y adecuación a la vida en las aulas.

Desde el sindicato impulsaremos la creación de estos espacios de consulta y de diálogo, para poder incidir en aquellos elementos que condicionaran nuestro trabajo diario, así como oponernos a aquellos que consideramos perniciosos a la hora de ser implementados en el aula.

  1. Brindar condiciones para la formación permanente y en servicio.

Si bien debemos tender a la titulación de todos los docentes, a la formación y perfeccionamiento permanente, es imprescindible que se brinden las condiciones necesarias y reales para que ello sea posible.

Como trabajadores de la educación no podemos desconocer la especificidad de nuestra tarea, así como la necesidad de una formación permanente que nos permita afrontar los nuevos desafíos que se presentan. La actualización teórica es pieza fundamental para una práctica responsable y reflexiva. Sin embargo, la mayoría de las veces se hace imposible el estudio y la investigación dado que no contamos con los recursos ni los tiempos suficientes para realizarlo, ya que trabajamos mucho más que la unidad docente para obtener un sueldo digno. Todo lo anteriormente mencionado hace que con el paso del tiempo el modo de enseñar que se ha aprendido no esté actualizado a los últimos avances, y por ende, la forma de enseñar se aleja del modo de aprender de las nuevas generaciones, situación que llena de impotencia, frustra y muchas veces enferma al docente.

En la actualidad son muy pocos los cursos gratuitos o cuentan con cupos muy limitados. El Consejo además, viene implementado una política de no justificación de faltas por cursos o congresos, por lo que cada vez se reducen más las posibilidades de formación. Es por todo lo anterior que proponemos: 1. Realizar las negociaciones pertinentes para que el Consejo justifique la mayor cantidad de cursos relacionados con la tarea posibles, fundamentalmente los congresos de asignatura. 2. Impulsar la creación de una Comisión que genere nuevas instancias de formación y perfeccionamiento docente dentro del sindicato. 3. Exigir una partida para libros y materiales.

Consideraciones generales-MÁS PRESUPUESTO PARA LA EDUCACIÓN PÚBLICA

Como cuestión transversal a lo que hemos planteado, queremos destacar el hecho de que casi todos los puntos que se mencionan tienen relación con el presupuesto insuficiente que se le asigna a la Educación Pública. La asignación presupuestal sigue lejos de nuestra reivindicación del 6% del PBI como mínimo, que incluso fue objeto de compromiso por parte del gobierno. En el 2017, año de Rendición de Cuentas, nuestra lucha va a girar nuevamente en este eje, porque vemos en él una nueva oportunidad de poder mejorar la Educación Pública. Esta lucha debemos afrontarla organizados y con una plataforma propositiva elaborada y defendida por el mayor número de compañeros.

No solo las condiciones de infraestructura, número de alumnos por clase, salario, entre otros, tienen que ver con el presupuesto, sino también lo referido a política educativa. Las probadas consecuencias de la falta de recursos en la Educación Pública han contribuido a la consolidación de una lógica de crisis en el sistema educativo que ha sido exacerbada para generar condiciones que habiliten la privatización de algunos servicios educativos. La idea de crisis estructurada en torno a una gestión ineficiente ha logrado presentar a instituciones privadas gratuitas (Impulso, Jubilar, etc; que seleccionan a sus alumnos, excluyen a muchos, aceptan solo a los que tienen una familia que responda por ellos) como la solución a los males que sufre la Educación Pública. Las condiciones y las políticas necesarias para resolver estos males solo podrán llevarse a cabo con un incremento presupuestal que garantice su ejecución adecuada.

Es en este sentido que nuestra plataforma apunta a la lucha presupuestas en varios niveles, más presupuesto para la Educación Pública, mejores salarios para los trabajadores docentes, no a la mercantilización ni privatización de la Educación Pública, mejor administración del presupuesto asignado, mejores condiciones laborales para los docentes y de estudio para los alumnos.

         En síntesis rechazamos la pauperización de la Educación Pública.

SOBRE EL FUNCIONAMIENTO DEL SINDICATO

  1. Formalización de los núcleos liceales

La vida del sindicato ha transcurrido, en los últimos años, principalmente por las asambleas y las resoluciones de directiva, y en mucho menor medida, por los núcleos liceales y zonales – que funcionan de un modo distinto de lo que prevé el estatuto-. Sin embargo, entendemos que son los núcleos el espacio de inserción más próximo y más natural de la mayor parte de sus afiliados, dado que funcionan en su lugar de trabajo, y que son coordinados en diversos días y horarios para que pueda participar la mayor cantidad de compañeros posibles.

Si bien hay muchos núcleos funcionando a nivel departamental, es cierto que la mayoría trabaja en un estado de dispersión que le permite casi exclusivamente ocuparse de las problemáticas que aquejan únicamente a su centro educativo, coordinando en escasas ocasiones con sus pares, exceptuando algunos momentos álgidos de conflicto en los que, en el mejor de los casos, se coordinan acciones concretas.

La premura de la búsqueda de soluciones a problemas que complican el funcionamiento cotidiano de la vida del centro educativo ha pauperizado la discusión política y la capacidad de los núcleos de incidir en lo orgánico de la vida del sindicato. Se vulnera así algunas de las potestades que estos tienen establecidas a nivel estatutario (citamos):

Art. 18.- Los Grupos Liceales son órganos de trabajo, elaboración y decisión, debiéndose procesar sus iniciativas y discusiones a través de su participación mediante delegado en la Mesa Representativa.

Forma parte de su competencia:

  1. Discutir y elevar propuestas concernientes a la consecución de los fines de la Asociación;
  2. Tomar posición sobre las propuestas provenientes de los demás órganos de la institución;
  3. Participar en la ejecución de las actividades de la Asociación, procurando su más amplia difusión en el ámbito que les es propio;
  4. Nombrar al delegado del grupo ante la Mesa Representativa y a dos suplentes. El delegado y los suplentes serán electos en reunión especialmente convocada entre los quince y los cuarenta y cinco días de iniciado el año lectivo. El mandato de los delegados y los suplentes será por un año y será revocable en cualquier momento por decisión del Grupo Liceal en reunión especialmente citada. Los miembros de la Comisión Directiva no podrán ser delegados de los Grupos Liceales”.

Nuestra agrupación reivindica el esencial lugar que juegan los núcleos en la vida del sindicato, así como su potestad de presentar iniciativas y su capacidad resolutiva. Sin embargo, entendemos que el modo en que en la realidad han funcionado los núcleos en el último tiempo hace que todas estas potestades queden bastantes dispersas, y con escasa coordinación a nivel central, salvo por las medidas comunes decididas por asamblea o por resoluciones de la Comisión Directiva.

Uno de los modos que encontramos para revertir esta situación es la formalización de los núcleos frente al sindicato, que sería una posibilidad de poder visualizar cuántos están realmente funcionando. El estatuto establece que:

“Art. 17.– Se podrá constituir un Grupo Liceal con una integración mínima de siete asociados, lo que se registrará en un documento firmado por todos los integrantes. En los casos en los que no se alcance el número mínimo de integrantes, los asociados de más de un Liceo podrán agruparse para formar un Grupo Zonal, el cual tendrá las mismas atribuciones y estará sometido en todo lo pertinente a las mismas normas que un Grupo Liceal. Los criterios de agrupación zonal se determinarán por reglamentación.”

Si todos los núcleos se formalizaran, se podría tener una visión general de cuáles están funcionado, en qué liceos habría que hacer un trabajo militante para poder convencer compañeros de que se afilien al sindicato, y participen de su vida orgánica, o de que los que ya están afiliados puedan comenzar a reunirse. Hay que recordar, además, que para saber cuántos núcleos hay es necesario considerar el caso de varios liceos, que no tengan suficientes afiliados -cosa que hoy en día casi no pasa- puedan constituirse en zonal, pero asimismo, tener en cuenta que hay compañeros afiliados a ADES Montevideo que trabajan en Aulas Comunitarias o Programas Especiales, que no son propiamente liceos, pero que como afiliados, tienen potestad de formas su núcleo en sus lugares correspondientes de trabajo. Por tanto, puede haber tantos núcleos como aquellos que surjan de su formalización, y a partir de la cantidad de formalizaciones es que se puede finalmente contar el total, y en las ocasiones necesarias, establecer un quórum.

  1. Trabajar para generar posibilidades de instancias de reunión de núcleo

Con el fin de que los núcleos puedan funcionar con la menor cantidad de impedimentos posibles, desde la agrupación trabajaremos para que el sindicato promueba la búsqueda de acuerdos con el CES para facilitar las instancias de reunión de núcleo en todos los liceos de la capital.

Con esto nos referimos a negociar o bien horas de coordinación que puedan ser destinadas a reunión de núcleo, o bien alguna hora sin descuento de paro, por ejemplo interturno, o el formato al que se pueda arribar con la negociación. Pero siempre intentando propiciar que los compañeros puedan reunirse en sus lugares de trabajo, para poder tomar resoluciones en conjunto, discutir temáticas actuales en relación a lo sindical, o formarse en este ámbito.

  1. Convocatoria a la mesa representativa

Establecida en el Capítulo VI (Autoridades), punto 2, artículo 18 del Estatuto de ADES Montevideo, se encuentra la existencia de la Mesa Representativa, conformada por delegados de los Grupos (o núcleos) Liceales. Este órgano de discusión y decisión que se encuentra jerárquicamente por debajo de la Asamblea General, pero con potestades de mandato (o incluso de revocación de decisiones) sobre la Comisión Directiva, hace años que no es convocado, incluso cuando se ha reafirmado en la Asamblea General, la necesidad de que sea puesto en práctica nuevamente.

Parte del problema es que es potestad de la Mesa Representativa regular su propio funcionamiento, pero dado que la misma no está funcionando en la actualidad, las modificaciones que puedan existir para este no pueden ser puestas en práctica, es un círculo vicioso. Otro gran problema es que existe un vacío estatutario sobre la convocatoria original de la Mesa Representativa, quizá por la suposición de que el funcionamiento de la misma debe ser o sería ininterrumpido, por lo que se procede a regular las pautas del mismo, pero no a mandatar a algún otro órgano del sindicato a dar inicio (o más bien en este caso a reiniciar) a la misma.

Uno de los argumentos que se esgrimen para fundamentar la violación de estatuto que rige en la actualidad de nuestro sindicato es el quórum de la misma, que se establece en un sesenta por ciento de los núcleos conformados. Si bien esto es una elección, por cierto arbitraria, porque se escoge qué parte del estatuto cumplir y cuál no, es, asimismo, una interpretación errónea. El sesenta por ciento de los núcleos de los liceos existentes, que serían aproximadamente 44 (sobre 75), presenta un número que parece difícil a priori de alcanzar, pero a este respecto hay que realizar dos salvedades. La primera es que el estatuto establece el porcentaje sobre los núcleos conformados, por lo que si se formalizarán 10, el sesenta por ciento sería 6, y así sucesivamente. Pero además, en la suma total de los posibles núcleos hay que tener en cuenta algo que, por el momento en que fue escrito el estatuto no fue considerado, y que son los Programas Especiales en su totalidad, cuyos trabajadores están afiliados a nuestro sindicato, y que por tanto, tienen el derecho y deben tener la potestad de formar grupos que envíen delegados a la Mesa Representativa. Incluso, el estatuto establece que, en caso de no poderse concretar un Grupo Liceal por falta de afiliados suficientes, se pueden enviar representantes por Zonal (entendidos estos como la suma de dos o más liceos o programas [ej. Aulas Comunitarias, etc], que funcionan de hecho como Núcleo, en la reunión de al menos siete afiliados, que envían un delegado a la Mesa Representativa con postura).

Consideradas todas estas limitantes que se esgrimen para que comience a funcionar la Mesa Representativa de ADES, sólo queda la necesidad de trazarse un plan de acción a corto plazo para que esta pueda convocarse. El primer paso del mismo debe necesariamente ser el llamado a la oficialización de los Grupos Liceales, muchos de los cuales vienen funcionando activamente, sobre todo a partir de los conflictos que se han llevado a cabo en los últimos años.

Una vez terminada esta campaña, que debe ser impulsada por los núcleos de los liceos tanto como por la Comisión Directiva, a través de las vías de comunicación oficial del sindicato, se establecería el quórum para poder convocar a la Mesa Representativa, el sesenta por ciento de los núcleos presentados formalmente ante el sindicato, con el documento y las firmas, nombre y número de cobro de los al menos siete socios activos.

Es claro que para que esta tarea se lleve a cabo debe conformarse un equipo de compañeros que fiscalice el proceso, para darle al mismo la mayor transparencia posible. Este debe, primeramente, recepcionar las conformaciones de los núcleos y archivarlas de forma tal, que se pueda constatar que cada compañero pertenece a un solo núcleo. Establecer las fechas para todas las etapas del proceso. Recibir las modificaciones en las conformaciones de los núcleos que puedan darse luego de la elección de horas (ej.: el compañero x deja de ser parte de x núcleo y se integra a x otro), y avisar a cada Grupo Liceal en caso de que por el cambio de un número determinado de compañeros el mismo deba conseguir más afiliados para conformarse o deba adaptar la modalidad de zonal con otro liceo o programa especial de la zona (todo esto en los plazos que la misma comisión de funcionamiento establezca y todo el proceso siendo público en los medios que el sindicato disponga). Armar la lista definitiva de delegados y suplentes de los núcleos con la documentación correspondiente.

Como conclusión del plan que hemos trazado, se desprende que formalizados los núcleos, se estará en condiciones de convocarla. El día que sea convocada, se sesionará si se llega al sesenta por ciento, sea este de 10, 30, 44 o 75 Grupos Liceales y a partir de allí, como establece el estatuto, se regulará en su propio funcionamiento.

  1. Mejorar la organización de las comisiones del sindicato. Marcar calendario de reunión de comisiones. Acta de cada reunión de comisión. Informe del trabajo del año en el cierre del periodo.

Funcionando en la realidad o creadas por la asamblea, hay en el sindicato catorce comisiones, a saber: adscriptos, asuntos laborales, cultural, derechos humanos, estatuto docente, finanzas, infraestructura, jubilaciones, organización, prensa y propaganda, proyecto educativo y salud laboral. La convocatoria a las mismas, en el mejor de los casos es esporádica, y su funcionamiento regulado por algunos compañeros, que en caso de no poder participar, muchas veces ni siquiera las convocan. Del mismo modo, de pocas comisiones se tiene informes de trabajo o planes de acciones a lo largo del año.

Entendemos que las comisiones del sindicato son ámbitos imprescindibles de discusión y de comunicación de ideas, debiendo ser las mismas un espacio inclusivo para los compañeros y no excluyente. Es por ello que deben organizarse de mejor manera, comunicarse mejor con los afiliados de todoslos liceos que puedan querer participar, marcar temáticas de discusión, que puedan sumar a compañeros que estén interesados. Sobre todo, es importante fijar un calendario de reuniones por dos motivos fundamentales: el primero es que la convocatoria a la comisión no puede depender de la voluntad de uno o dos, sino que tiene que ser algo resuelto en colectivo, para promover la participación democrática. Por otro lado, si una comisión se fija, por ejemplo, los últimos jueves de cada mes, el compañero que quiera participar sabrá que ese día de la semana puede ir o no, y elegirá una u otra comisión a partir de esto.

Que se elaboren actas de reunión hace que los compañeros que no hayan participado, puedan de igual modo seguir la discusión de la comisión, y engancharse en la misma. Asimismo, puede motivar a la participación de personas interesadas en el tema que se está tratando. Lo mismo un informe al final del periodo, para poder trasladar al resto del sindicato aquello que fue discutido, lo que queda planteado para el siguiente año, para poder establecer cierta continuidad en el trabajo y que no exista la necesidad de reinventase cada año.

Fijarse un plan anual de trabajo también puede ser un modo de planear algunas temáticas fundamentales que se quieran tratar en ese periodo, y de evaluar el funcionamiento de la comisión al final del año. Es claro que hay comisiones que son más susceptibles a los emergentes que puedan surgir en el momento, pero no por ello hay que descartar el tener una estrategia más a largo plazo, que puede retomarse en periodos donde la calma propicie la discusión y la resolución.

  1. Fomentar la formación sindical en los liceos

Si bien hay un nivel de la vida sindical que solo puede adquirirse por la participación activa, el ejercicio de la discusión y la vivencia de la construcción colectiva, hay una dimensión que puede y debe ser reforzada que es la de la formación sindical. No todos podemos ser expertos en todos los temas, y no puede pedírsele a los compañeros que realicen discusiones profundas si las temáticas que se plantean no son del todo comprendidas.

Es por ello que proponemos la realización sistemática de formación sindical, a todos los niveles. Tenemos una gran cantidad de compañeros jubilados, con amplia experiencia en muchas de las temáticas sindicales, que pueden reunirse con los núcleos y dictar algún curso de temas concretos; creemos que son una riqueza que no debe desperdiciarse.

Asimismo, el sindicato cuenta con dos economistas, que pueden explicar con simpleza, pero para que se comprendan, todo lo relativo al presupuesto, temática fundamental para ver muchas otras que le son colaterales.

La idea sería la de acercar estos cursos a los lugares de trabajo y no que los compañeros tengan que desplazarse para poder realizarlos. La formación debe contemplar a todos los compañeros, desde los que recién ingresan al sindicato y puede que no tengan mucha idea de su funcionamiento y de sus luchas, como los que hace años están en el mismo y quieren profundizar en algún tema concreto. De hecho, los mismos núcleos o zonales pueden solicitar la creación de alguna charla sobre un tema concreto a ser discutido con posterioridad.

  1. Buscar generar políticas educativas sindicales que impliquen la construcción de alternativas viables a las elaboradas sin intervención docente.

Como agrupación entendemos que el sindicato debe abandonar parcialmente la postura defensiva que ha tenido frente a las propuestas que vienen de fuera, y pasar a la ofensiva, a proponer. En este sentido estamos proponiendo no dejar de lado la oposición a aquello que nos parece que no puede desarrollarse en la Educación Pública, sino, además de eso, tener elementos propios para contraponerlo. Para ello debemos tener ciertos lineamientos que surjan de discusiones procesadas en colectivo, y de elementos acordados como tal. Uno de los que consideramos más relevantes es el de la construcción de una política educativa desde lo sindical, que pueda ser una alternativa viable a las que son planteas con exclusiva creación de técnicos.

Es hora que como sindicato podamos decir qué educación queremos, cómo sería un liceo ideal para nosotros, más allá de las reivindicaciones infraestructurales históricas. Hay que poder decirle al CES y a la población en general el modo en que querríamos poder educar a las futuras generaciones. Pero para arribar a dichas conclusiones hay un gran proceso de discusión y de elaboración que debe comenzar lo antes posible y abarcar a la mayor cantidad de compañeros que quieran embarcarse en el mismo.

Ideas generales – democratizar el sindicato

Como elemento central de nuestra plataforma, nos proponemos como Lista 1, en relación al funcionamiento del sindicato, es generar en él un proceso de participación masiva y en consonancia, de democratización del mismo. Por diversas razones ADES Montevideo se ha vaciado de compañeros participando activamente en lo cotidiana, y se han transformado en reservas de fuerza que se agitan al momento de afrontar un conflicto. Nuestra lista apunta a que la mayor parte de los compañeros afiliados seas protagonistas de la vida sindical. Queremos que el sindicato sea de todos y para todos, que los espacios se llenen, que la participación se multiplique, que en las sucesivas campañas de afiliación que pretendemos llevar adelante se pueda incluir al mayor número de trabajadores docentes de Montevideo.

Democratizar el sindicato implica que no toda la conducción política recaiga sobre los siete miembros de la Comisión Directiva y la Asamblea, que actualmente organizan y deciden casi la totalidad de la vida del sindicato. Significa que no haya asambleas semanales, que desalientan la participación de los compañeros, y que tomen decisiones que influyen sobre todos los afiliados, si bien legítimamente, con escasa representatividad de los mismos. Por democratización entendemos un proceso en el cual el sindicato viva principalmente en los núcleos, donde la mayor parte de los compañeros puedan participar, y que se entienda que el sindicato no va de recorrida aquí o allí, sino que el sindicato somos todos los que lo componemos, y que todos sus afiliados tienen capacidad de incidir en numerosos sentidos.

Apostamos a generar un sindicato propositivo, reflexivo, que se nutra de la experiencia de todos los compañeros, y que genere plataformas de lucha en conjunto, viendo las necesidades reales de cada uno de los liceos en particular, y con una visión general del departamento, en coordinación con las demás filiales de la FeNaPES, para entender la realidad del resto del país. Queremos un sindicato que no se aísle en los conflictos, que extreme sus esfuerzos por coordinar, con la CSEU, con el Movimiento Estudiantil y con el resto del Movimiento Sindical y Social. Un sindicato solidario, que participe de la defensa de la clase trabajadora nacional e internacional. Una herramienta mediante la cual el trabajador docente sienta que puede contribuir activamente en la transformación de la realidad.

Por eso, proponemos un sindicato más participativo y democrático.

Lista 1: en defensa de la educación pública. Por un sindicato más democrático y participativo

¿Qué propone la LISTA 1?

Los trabajadores docentes que integramos la LISTA 1 somos un conjunto heterogéneo de compañeros, con experiencias sindicales y, en algunos casos, partidarias diversas.

Nos unen ciertos principios y consensos que quisiéramos compartir en el marco de la defensa de la educación pública estatal. Estamos convencidos de la necesidad de transformarla abarcando desde la infraestructura a lo pedagógico, incluyendo el reconocimiento y la defensa de los derechos de los estudiantes, familia y docentes. Para ello es preciso fortalecer nuestro sindicato, ADES-FENAPES, como parte del PIT-CNT y el bloque democrático radical de los cambios.

Bregamos por una sociedad que supere los límites del capitalismo, tanto en las relaciones económicas de explotación como en sus parámetros ideológicos que las justifican y toleran. En la coyuntura actual esto se manifiesta, como define el PIT-CNT, en la contradicción principal entre un país productivo con justicia social y profundización democrática o uno más dependiente, y por lo tanto imposibilitado de cualquier desarrollo integral y efectivo.

Nuestra concepción educativa responde a la necesidad de avanzar hacia la primera opción. Como ha elaborado FENAPES en su Congreso Extraordinario el centro de dicha concepción es la educación integral e integradora. La que se expresa en formar a la persona como ser social, político, económico y cultural, buscando desarrollar personas “críticas, reflexivas, autónomas, libres, solidarias, comprometidas con la igualdad social y protagonistas de la transformación democrática de su sociedad”.

Educación integral e integradora que abarca cinco ejes:

  • Educación en el trabajo creativo, productivo y liberador, por lo tanto aprender los conocimientos científicos, tecnológicos y humanísticos que permiten construir nuevos conocimientos así como aplicarlos en tareas concretas y desarrollar experiencias que permitan “comprender y valorar el trabajo, como forma de realización personal y colectiva.”
  • Educación para el desarrollo de un pensamiento crítico, esto es, trabajar, profesores y estudiantes, sobre los contenidos desde una posición cuestionadora, problematizadora, de debate, análisis y reflexión profundos.
  • Formación ciudadana: esto es: “formación política para ejercer y defender los derechos individuales y colectivos, y aceptar el reto de la construcción de una sociedad donde las personas contrariamente a ´adaptarse` sean capaces de promover los cambios necesarios.”
  • Educación artística y estética, para el disfrute de las expresiones artísticas de la Humanidad, y obtener la oportunidad de desarrollar el potencial artístico creativo y de expresión y comunicación de cada uno.
  • Educación para una vida saludable, a través de la promoción de una alimentación sana y la prevención de enfermedades, educación de la sexualidad, educación física, educación para el desarrollo sustentable y el cuidado del ambiente. Resignificar el concepto de calidad de vida que el modelo cultural hegemónico intenta convertir en sinónimo de capacidad de consumo.

La aplicación de esta concepción educativa debe ser a través  de un Plan Único para todo el país con Modalidades diferentes de aplicación atendiendo a las diversas situaciones regionales o locales, para asegurar el derecho a que todo educando reciba esencialmente los mismos contenidos.

Autonomía y Cogobierno

La educación que impulsamos es indispensablemente democrática y democratizadora, ya que supone el ejercicio participativo desde la elaboración de políticas hasta las tareas de aula.

Para las políticas debe ser central el Congreso de la Educación, instrumento que hoy cuenta con un marco legal.  Los dos congresos realizados han sido desconocidos por los gobiernos en aspectos esenciales y ello constituye un neto retroceso democrático. Revertir esta situación requiere  construir correlaciones populares determinantes.

El aprendizaje de la democracia en la vida educativa cotidiana implica que los actores directos de la educación participen en los distintos niveles en la construcción y aplicación de las políticas educativas, ello constituye el Cogobierno.  El Cogobierno tiene sentido educativo y solo puede triunfar en la medida en que sus resoluciones sean vinculantes, que no sean desconocidas por autoridades o gobiernos nacionales. Para que esto sea posible el sistema educativo público-estatal debe ser autónomo y por ende actuar con independencia de los partidos políticos que coyunturalmente ejerzan el gobierno.

Ataque a la educación pública. Mercantilización y privatización.

Es innegable la mejora que se ha producido en materia presupuestal, incluyendo lo salarial, bajo los gobiernos del Frente Amplio, así como un avance en la participación de representantes electos por los trabajadores en el gobierno de la educación pública . Sin embargo, estos avances y mejoras son absolutamente insuficientes y las políticas desarrolladas para el sector en las últimas décadas se oponen a la concepción de educación que defendemos.

Desde los representantes del Poder Ejecutivo se ha profundizado el ataque a la educación pública estatal, especialmente Educación Secundaria, con el apoyo de los partidos nacional, colorado e independiente.

Por un lado se ha hecho centro en que la educación debe ser la herramienta que compense los “males sociales” emergidos de una sociedad dividida en clases que los engendra permanentemente. Esta postura implica la aceptación de un concepto conservador que intenta presentar al Sistema Educativo como algo autónomo de la sociedad y sus contradicciones.

De allí la apuesta a múltiples “políticas focalizadas” que  apuntan a asegurar las llamadas “trayectorias educativas” desde el punto de vista de las habilidades a adquirir, con índices a cumplir, diseñadas a nivel internacional pero acogidas y desplegadas en el plano nacional por “tecnócratas” de las más diversas profesiones sin mayor vinculación a la práctica cotidiana en la educación media. Contando con un fuerte aparato propagandístico han buscado convencer a los alumnos que sin esfuerzo se puede aprender y a los docentes que si aquellos no lo logran es por nuestra culpa, ya que somos “rígidos”, corporativos, etc.

Al decir del Congreso Extraordinario, esta política apuesta a la mera capacitación desde una mirada utilitaria, pragmática y economicista: “formación de mano de obra dócil y barata – a la vez que calificada según la demanda empresarial”.

Por otro lado se busca progresivamente implantar la mercantilización de la educación. Parte de ello que la siguiente etapa de construcción de centros educativos mediante las PPP (Participación Público Privada) implique aspectos de la gestión educativa, liceos públicos de gestión privada con selección de alumnos y familias que se muestran como la alternativa eficiente frente a los liceos públicos estatales, las aulas virtuales de programadores que en perspectiva pueden sustituir profesores. Es que el sector educativo es un gran negocio de cientos de millones de dólares si se lo desregula y privatiza.

Sin rehuir a plantearnos que también hay elementos que modificar del trabajo docente, entendemos que el asunto de fondo es implementar una política educativa verdaderamente democratizadora, con recursos adecuados no solo para atender lo contingente sino para proyectar una educación que contribuya a la transformación de las estructuras económicas y sociales injustas, pero que, como señalábamos, no podrán ser modificadas exclusivamente desde lo educativo.

Democratizar y fortalecer a ADES

Creemos firmemente que la organización sindical debe ser una herramienta poderosa y cercana a los trabajadores para construir esta transformación.

Por ello es necesario ampliar y fortalecer a nuestro sindicato con un trabajo constante y sistemático que potencie todas las instancias orgánicas, y no  solamente la Asamblea General. La Democracia sindical no puede ser entendida desde una sola instancia, donde generalmente el espacio para la generación colectiva de ideas se dificulta porque se concurre con posicionamientos predefinidos, muchas veces el número de asistentes es limitado y se adoptan resoluciones que no procuran contemplar al conjunto de los afiliados.

El estatuto de ADES es sumamente valioso e indicativo en ese sentido. Reivindicamos la “elaboración, trabajo y decisión” de los núcleos liceales, cuyos delegados actuando en conjunto con la Comisión Directiva conforman la Mesa Representativa. Porque de esa manera es la participación cotidiana de los compañeros de cada liceo la que define “todo asunto que ataña a la vida de la Asociación”, permitiendo que las Asambleas Generales se vean realzadas para convocarlas cuando nos encontremos en instancias que amerite (trazar el plan de trabajo anual, conflictos agudos, etc.).

Por otra parte esto permite elevar el papel de los núcleos al identificar y enfrentar problemas comunes, poniendo los de cada liceo en una perspectiva global.

¿Pero para qué?, para lograr ampliar el número de afiliados y la participación activa de los existentes desde el respeto y el debate franco pero fraterno. Que el compañero docente sienta que tiene un lugar donde participar y aportar sin ver “enemigos internos”. La propia dinámica que adquieren nuestras asambleas (con largos informes y opiniones muchas veces individuales antes que se comience a debatir y resolver los puntos del orden del día, a la vez que ocasionales ataques virulentos a quien plantea ideas diferentes a las circunstanciales mayorías) alejan a los afiliados de esos espacios de participación en la cotidiana, aunque lo hacen en momentos de conflicto.

No compartimos la concepción de que luchar es igual a tomar ciertas medidas, como el paro ante cualquier circunstancia y la huelga casi como fin en sí mismo, como si avanzar en la educación pública y los derechos de los trabajadores supusiera exclusivamente un problema de qué medida se adopta y cuánto se puede sostener. Incluso porque esa posición, que reduce todo problema a un “tema de principios”, en un juego de “todo o nada”, limita y paraliza la capacidad de modificar la realidad del sindicato, haciendo el juego a quienes desde el gobierno pretenden impulsar su proyecto educativo regresivo. (Y a los que desde fuera del gobierno se favorecen de esta parálisis).

Claramente hay una diferencia de método, para nosotros el avance hacia la educación popular no puede realizarse exclusivamente desde la medida sindical, debe involucrarse a grandes porciones de los trabajadores y el pueblo en general trabajando para que pasemos a la ofensiva con la Propuesta Política – Educativa de Enseñanza Media de la Federación, que incluye, evidentemente, un presupuesto económico financiero asociado. Es decir, la medida sindical por si sola no alcanza, sino que incluso termina encubriendo o distorsionando los núcleos duros en los que debería concentrarse la reflexión y la elaboración de la lucha estructural.

Fomentar la participación desde los núcleos liceales, con una estrategia que no dilapide los esfuerzos en una sola medida, sino que las acciones que desarrollemos permitan el máximo resultado con el menor costo, es la apuesta que pretendemos proponer a todos los compañeros en este 2017 de Rendición de Cuentas que implicará la asignación de gastos e inversiones para el resto del quinquenio.

Invitamos a todos los compañeros a trabajar en conjunto para desplegar esta perspectiva de propuesta y de lucha, fortaleciéndonos como trabajadores docentes, que perseguimos los mismos objetivos y necesitamos unos de otros, en unidad y con fraternidad.

Condiciones de trabajo y de estudio en los liceos de la capital.

Nuestro sindicato ha defendido históricamente algunas reivindicaciones que como Lista 1 seguimos considerando justas y a las cuales adherimos, porque entendemos que favorecen a mejorar las condiciones de trabajo de los profesores y de estudio de los hijos de la clase trabajadora. Entendemos que en la actualidad el Consejo de Educación Secundaria no logra dar respuestas a los numerosos emergentes que surgen en cada comienzo de curso y que impiden el normal funcionamiento de los centros de estudio. Si bien en cierto sentido se muestra disposición por parte de las autoridades de subsanar algunos de los elementos más urgentes, no se hace más que brindar soluciones cortoplacistas que terminan generando la reiteración de situaciones similares todos los años, teniendo que ser el sindicato el que se plante firme para poder contraponerlas, porque de no existir una manifestación explícita del mismo de que se generen condiciones dignas de trabajo y estudio, la situación es dejada de lado y esperando que se solucione por el trabajo extra de los compañeros comprometidos o que prospere el caos imperante hasta que se naturalice.

Fundamentamos muchas de estas reivindicaciones porque entendemos que no son consignas arbitrarias que se esgriman para tener algo que decir, sino que su desarrollo impactaría directamente en la mejora de la Educación Pública, entendiendo por esto el hacer más significativo el aprendizaje de nuestros estudiantes y mejores las condiciones de trabajo de los docentes.

A continuación enumeraremos estas reivindicaciones, con la subsiguiente y necesaria fundamentación de su pertinencia y relevancia; con los criterios que como Lista 1 hemos definido como prioritarios para llevar adelante como sindicato todo, y como ejes que deben ser sostenidos transversalmente en todos los momentos del accionar sindical, ya sea desde las reivindicaciones concretas de los núcleos hasta los planteos del sindicato como colectivo.

  1. Autonomía y co-gobierno

Como primer punto de nuestra plataforma recogemos la reivindicación histórica de Autonomía y Co-gobierno para la Educación Pública. La Autonomía que permita decidir a nivel técnico y administrativo dentro del organismo, y el Co-gobierno para que estudiantes, docentes y egresados puedan tomar decisiones en la conducción del mismo. Pese a los años que hace que se vienen reclamando, aún los mismos no tienen correlato en la realidad, no se discute su implementación ni los modos en que la misma pudiera darse, ni se concretan verdaderamente.

  1. Contra la mercantilización y la privatización de la Educación

La tendencia mundial, y más particularmente regional es hacia una educación privatizada, con servicios tercerizados, con dineros públicos, y gestión privada, en Uruguay en particular se había hablado de la posibilidad de los boucher. Las empresas se han dado cuenta de que uno de los negocios más lucrativos que existe es la educación: nunca se quedan sin clientes, porque en cada generación estos se renuevan; la formación ideológica de seres acríticos y sumisos a las órdenes es un caldo de cultivo de una potencial mano de obra óptimamente formada para trabajar, pero obediente y no reivindicativa de sus derechos. La educación es un problema, porque debe abordar todas las problemáticas sociales, por lo que financiarla pero dejar que de ella se ocupen otros, siempre es una solución simple a esa piedra en el zapato, en eterno debe de gobierno tras gobierno.

Pero en este sistema la educación se vuelve mercancía, y los estudiantes productos, moldeados en su forma de pensar, sentir y actuar por grandes compañías a las que le serán útiles en un futuro cercano. Esta educación es resultadista, se mide por estándares y clasifica a los estudiantes en útiles e inútiles, en relación a su funcionalidad con el sistema, los rankea, los iguala en el sentido más desigual posible y los agrupa, dependiendo de sus resultados, en funcionales o disfuncionales; desmotiva ilusiones e ignora realidad sociales.

El docente, en este contexto, es un accesorio. Fácilmente sustituido por tecnología de punta, vulnerado en sus derechos laborales y obligado a estandarizar sus clases y evaluaciones. En esta educación-mercado poco importa la formación, porque los docentes pueden ser de manual, sin saber más que aplicar recetas que son manufacturadas por técnicos, que poco tienen que ver con los procesos de aprendizaje del aula.

Nos oponemos fervientemente a este modelo de educación. Entendemos que la educación debe ser pública y estatal, con condiciones dignas para los hijos de los trabajadores. Debe ser integral, potenciando la individualidad y la diversidad, pero afirmando la igualdad social. Debe ser una educación llevada adelante por profesionales de la educación, que promuevan el pensamiento crítico y creativo.

La educación no puede ser un negocio, tiene que ser un acto que fomente la cooperación, la solidaridad, que genere lazos con la comunidad y con la región. En este mundo donde la lógica de mercado nos dice que todo puede ser vendido o comprado, declaramos que nos oponemos a considerar a nuestros estudiantes como productos, a objetivarlos. La educación debe ser para ellos, para las nuevas generaciones, y no funcional a los intereses del gran capital.

  1. No a la pauperización de la Educación Pública. Contra los planes que buscan degradar la educación.

En este contexto de mercantilización y de privatización de la Educación Pública coexisten asimismo en el sistema una pluralidad de planes y de programas. Algunos de estos pauperizan la educación, relativizando el aprendizaje de contenidos y competencias, manifestando explícitamente o no que lo relevante es el certificado de egreso, y no el proceso de aprendizaje.

Esto, sumado a la falta de recursos, hace que de la Educación Pública una segunda opción, siempre peor a la que brindan las empresas, que ofrecen aprendizajes integrales y actividades extracurriculares múltiples. La Educación Pública debe ser integradora, potenciadora, dadora de oportunidades, priorizando los procesos de aprendizaje y la socialización.

Nos proponemos contribuir al fortalecimiento de la Educación Pública estatal, a su enriquecimiento en todos los sentidos, y a su defensa ante los ataques externos. Valorar las condiciones de los diversos planes que puedan vulnerar derechos laborales de los trabajadores, y condiciones de estudio de los alumnos. Trabajar en pos de una Educación Pública inclusiva, con formación técnica y humana, y que potencie las capacidades de todos a los que a esta asisten.

  1. Salario de media canasta básica para docente efectivo grado 1, 20 horas.

Los docentes de Montevideo en la actualidad tienen la necesidad de tomar 30, 40, 50 y hasta 60 horas semanales de docencia, directa o indirecta para lograr tener un salario con el que llegar a fin de mes. Un docente con 48 horas, que es lo máximos que permite Secundaria trabaja un promedio de 9 horas por día, 5 días a la semana (6 en algunos de Ciclo Básico), en el liceo.

Es sabido, aunque a veces es difícil de visualizar para el que no tiene un trabajo docente, que además de las horas que pasa en el liceo, el profesor tiene que invertir otra cantidad enorme de horas de trabajo en su casa, con tareas inherentes al cargo, y cuya negligencia puede ser sancionada: planificación, preparación de materiales, estudio y corrección. Esto suma a la jornada laboral, ya por demás extensa, otro par de horas por día, al menos.

Si a este tiempo además le sumamos el de traslado, ya que pocos docentes trabajan en un solo centro educativo, la cantidad de horas que el profesor pasa fuera de su hogar o trabajando en él para el liceo, suma un número de horas tal que necesariamente incide en la calidad de vida de los trabajadores.

La media canasta para un docente con 20 horas de grado 1 implicaría la posibilidad de vivir y pagar las cuentas con un número de horas dentro de las cuales es posibles además cumplir con las tareas extra. Pero, asimismo, entendemos que nuestra reivindicación no debe quedarse en ese planteo, sino que además debe apuntar a que se reconozca como labor inherente e imprescindible del trabajo docente la corrección y la planificación, así como todo lo  administrativo, debiendo ser los mismos pagos también, se cumplan o no dentro de la Institución Educativa.

Si bien entendemos que en estos últimos años el salario docente ha mejorado sustancialmente, dicha mejora no es suficiente para que nuestro trabajo pueda desarrollarse como el de profesionales, que somos. Nuestras condiciones de trabajo, mal reguladas en muchos casos, hacen que carezcamos de beneficios tales como tiempo de descanso pago dentro del horario; asimismo hay instancias como las reuniones de profesores que el CES mandata realizar fuera del turno, es decir, en tiempo de descanso de los docentes, situación inusitada en cualquier otro trabajo. Tampoco se pagan extra, siendo fuera del horario; ni siquiera se pagan.

Dignificar nuestro salario, es dignificar nuestra labor, nuestras condiciones laborales, y por ende, nuestra vida y desarrollo profesional. Es un elemento no menor en nuestra lucha, que históricamente reivindicamos y por el que seguiremos peleando desde todos los ámbitos del sindicato.

  1. El boleto docente. Bonificación de un 50%

Como mencionamos, el traslado es parte cotidiana de nuestro trabajo, por el hecho de que solo unos pocos docentes pueden concentrar las horas en el mismo centro. Por ello, entendemos que desde el sindicato se debe plantear la posibilidad de que exista un boleto docente, con bonificación de un 50%, que ayude a subsanar la situación de movilidad en la que el docente debe invertir parte de su sueldo para poder cumplir con sus obligaciones laborales.

Si bien entendemos que todos los trabajadores deben abonar el boleto para ir a sus respectivos trabajos, la inmensa mayoría lo hace una vez de ida y otra de vuelta, a diferencia de los docentes que deben hacerlo dos, tres, cuatro o más veces por día. Esto, combinado con las insuficiencias a nivel de salario de las que hablábamos, hace que gran parte del sueldo se vaya en transporte.

Es parte de nuestra plataforma el intentar lograr convenios con las diversas empresas de transporte, desde el CES, para que los docentes puedan bajar el costo de traslado, bonificar el boleto en un 50%, y aumentar así su capacidad adquisitiva.

  1. Elevar sustancialmente los topes jubilatorios.

Los docentes próximos a jubilarse están embretados por la Ley de las AFAP (16. 713) que establece topes jubilatorios en el 52% del sueldo. Como sindicato nos proponemos acompañar a los compañeros en su lucha por la derogación de esta ley que se queda con haberes que trabajosamente han reunido a lo largo de su carrera.

Cuando los profesores se acercan al final de su carrera, en los grados más altos, los topes establecidos hacen que ni siquiera puedan cobrar los beneficios que el mismo sistema les ofrecería. Proponemos elevar sustancialmente estos topes, para que los compañeros puedan jubilarse con un salario digno, y poder cobrar todos los beneficios justamente logrados.

Nos preocupa enormemente los montos jubilatorios de los compañeros docentes, que tienen que pedir prórroga tras prórroga, luego de haberle dado al sistema más años de los necesarios para jubilarse y de haber cumplido la edad para poder hacerlo. Consideramos que los docentes no deberían seguir trabajando hasta una década después de haber cumplido los requisitos para jubilarse, porque el sueldo que les resta luego de esto es insuficiente para sobrevivir.

Es por ello que desde el sindicato vamos a incentivar que se reflote la comisión de jubilados, para compañeros que ya lo están y para aquellos que estén por jubilarse, o quienes quieran participar; con el fin de darle cause a estas discusiones y poder ayudar a subsanar este problema que viene aquejando a todos nuestros compañeros en esa etapa.

  1. Creación de cargos

Para poder atender las necesidades de los alumnos es necesario que se creen cargos de docencia indirecta, que puedan funcionar desde el primer día de clases. Sucede que en los caóticos inicios de curso el Consejo de Educación Secundaria, buscando mitigar las diversas situaciones que acontecen, asigna horas de apoyo, horas APTE, entre otros, que no son más que paliativos, que no tienen continuidad de un año a otro, que nunca se sabe si volverán a ser asignadas o no. Esto, por un lado, vulnera los derechos de los trabajadores al pasar de un cargo a otro, sin una confirmación de continuidad, quitando cada vez que no se vuelven a asignar las horas, puestos de trabajo, fomentando la inseguridad laboral. Por otro lado, mutila los equipos de los centros, cuya movilidad natural, sumada a la aparición y desaparición de horas de apoyo, impide la proyección de propuestas de trabajo con continuidad de más de un año.

Si el CES entiende que más personal estable dentro del liceo es necesario que exista una y otra vez, y por ello asigna horas con ese fin, debería crear cargos elegibles anualmente, lo que favorecería la permanencia de los docentes en el centro y la delimitación de los roles dentro del equipo liceal. Dichos cargos deben estar presupuestados, siendo esta una de las principales trabas por las cuales no se fijan; sin embargo, la realidad indica que su carácter de imprescindibles para el normal funcionamiento de los liceos impone que en la realidad parte del presupuesto se destine a estos, por lo cual no debiera existir justificativo para no crearlos formalmente.

Es parte de nuestra plataforma el exigir al CES que cree los cargos que son necesarios para el buen funcionamiento de los liceos, relevando anteriormente cuántos serían y en qué centros.

  1. Concursos para ocupar cargos de efectividad: POB, Adscriptos, docentes, preparadores de laboratorio.

En todo esto que planteamos, entendemos que también hace a las condiciones de trabajo la posibilidad de concursar para poder ocupar cargos de docencia, tanto directa como indirecta. Los concursos no tienen una regularidad fijada, y muchas veces pasan años sin que se convoquen, lo que hace que docentes que ocupan por mucho tiempo cargos en el sistema lo hagan en una condición de precariedad del trabajo.

Mediante el concurso no solo le lograría mejor estabilidad laboral, sino además que los cargos que existen estén cubiertos desde el inicio de clases, pudiendo formar equipos de docentes -directos o indirectos- que coordinen acciones para poder mejorar la educación.

Consideramos urgente el llamada a concurso de todos aquellos cargos que quedan sin cubrir, y la creación de todos los cargos necesarios para que los liceos de la capital, así como del resto del país, puedan funcionar de la mejor manera posible.

  1. Equipos multidisciplinarios en cada liceo.

La tendencia actualmente existente es la de centralizar la atención de los estudiantes en el DIE (Departamento Integral del Estudiante), entendiendo que dicha entidad, que ya no realiza las tolerancias ni guía las adecuaciones curriculares, puede subsanar las problemáticas que acaecen diariamente en los centros educativos.

Del mismo modo, por equipo multidisciplinario se entiende en la actualidad la existencia de un cargo de psicólogo, en los liceos que hay, por lo que no daría para poder atender a los estudiantes que hay en cada centro. Es decir, en muy pocos liceos hay equipos propiamente, y la imposibilidad de la coordinación genera que el compañero que esté en este rol se vea sobrecargado de trabajo, y realizándolo de manera solitaria.

Exigimos la formación de equipos multidisciplinarios reales, con psicólogos, asistentes sociales y psicopedagogos, que puedan atender con profesionalidad los emergentes que surgen, producto de las realidades sociales y familiares que viven los estudiantes de secundaria. Los mismos deben estar en los liceos para poder atender los casos que surjan, porque muchas veces la dilatación de la atención puede profundizar el problema.

  1. 25 alumnos por clase, como máximo.

En el corriente año lectivo nos enfrentamos a una realidad en la que la mayoría de los grupos, tanto de Ciclo Básico como de Bachillerato tiene como piso de alumnos 30 estudiantes, y estas cifras ascienden hasta 50, dependiendo de la infraestructura de la institución y de la zona de inserción de la misma. La cifra de 25, que podría bien ser de 20, responde a la necesidad de tener una atención personalizada de cada uno de los estudiantes que hay en aula, facilitando procesos significativos de aprendizaje, dando tiempo a la atención de emergentes y personalizando más el vínculo de los docentes (directos o indirectos) con los estudiantes. Con un número mayor de estudiantes, en horas de 45 minutos es imposible poder dedicarle más de un minuto a cada uno de los estudiantes, y es sabido que las clases magistrales ya no funcionan como estrategia única de enseñanza, dada la capacidad de atención que tienen los jóvenes en la actualidad.

En un grupo numeroso aquellos estudiantes que no logran seguir un ritmo de clase en el que no se les brinde una atención personalizada o bien fracasan sistemáticamente o bien abandonan el sistema, perdiendo la posibilidad de aprendizaje en una edad temprana y con escazas herramientas para poder enfrentar de la mejor manera su inserción en el mundo adulto.

Reducir la cifra de los estudiantes por grupo tendría una incidencia inmediata en los niveles de repetición y de deserción de los adolescentes, así como una mejora sustancial en los aprendizajes que adquieren los alumnos en el aula, y en las condiciones de trabajo de los docentes. Asimismo, se les puede hacer un seguimiento mucho más personalizado a las situaciones de vida del estudiantes, cuya complejidad es en muchos casos uno de los motivos por los cuales se produce la desafiliación del sistema educativo. Es claro que cuánto más se eleve el número de jóvenes en cada grupo, menos tiempo y recursos habrá para ocuparse de las situaciones que aquejan a muchos de estos, y la imposibilidad de brindar soluciones incide necesariamente en su capacidad de adquirir y producir conocimiento y en la energía que debe poner el profesor para que esto suceda.

No aceptamos ni vamos a aceptar nunca que se quiera manejar como argumento válido que los números que manejan a nivel de lista en el sistema no se consideren reales porque se sopesa como una solución para la sobrepoblación el hecho de que muchos alumnos deserten. La desafiliación del sistema educativo es un mal contra el que debemos luchar, y para ello apostamos a unan democratización real de la Educación Pública, y no una especulación del abandono como mejora de condiciones de trabajo. El reducir el número de estudiante debe ser causa de contención de los alumnos, y no consecuencia de su abandono.

  1. Condiciones dignas de trabajo. Infraestructura. Presupuesto y buena administración del mismo.

Es claro que con el fin de llevar a cabo todas estas modificaciones que venimos planteando, una de las principales inversiones que deben realizarse son en infraestructura. Comenzaremos por lo más evidente que es la necesidad de crear liceos nuevos, en prácticamente todas las zonas del departamento, que puedan absorber las población de los diversos sectores, descongestionar los liceos existentes, y permitir tener espacios dignos que alberguen a la cantidad de jóvenes que hay en Montevideo en edad liceal, en grupos de 25 alumnos máximo y con las características a las que hacíamos referencia.

Por otro lado, hay muchos liceos que funcionan en locales que no fueron construidos con el fin de ser tales, y que por lo tanto no tienen las condiciones necesarias como para poder ser centros de estudio que proporciones una buena educación para los estudiantes. Hay casonas viejas que no solo tienen problemas de mantenimiento, sino que asimismo, no cuentan con la disposición edilicia para poder albergar cómodamente a una población estudiantil.

Lo mismo sucede con liceos que fueron construidos para tal fin, pero que con el paso del tiempo no han tenido mantenimiento adecuado o con el aumento de la matrícula han sido modificados, con poco criterio a nivel espacial, les han agregado anexos y hasta puesto aulas prefabricadas que no solo no permiten un dictado de clases normal, por su pésima aislación sonora y la permeabilidad de los fenómenos climáticos de todo tipo, sino que además ocupan parte del predio del liceo, limitando los espacios abiertos del mismo, como canchas o patios.

Prácticamente ningún liceo cuenta con espacios adecuados para la realización de Educación Física, y una ínfima minoría puede realizarla en momentos de fenómenos climáticos tan básicos como la lluvia, que en invierno implica la suspensión al menos semanal de algunas de las horas de clase. Por un lado se tiene un discurso de promoción del deporte, pero por otro, se ningunea constantemente al mismo y a quienes trabajan en este área, relegándolos a la búsqueda de espacios inhóspitos para poder llevar adelante su labor.

Esta situación, además, lleva al CES a pagar enormes sumas de dinero a privados (que pueden ascender hasta los $40.ooo pesos mensuales y aún más), para poder tener un espacio en el cual dar clase. Si estos lugares son lejos del liceo, el control de la asistencia, de la labor docente y la contención de los estudiantes, quedan librados a criterios individuales de los profesores, quienes están a la deriva con innumerables situaciones que surgen, y sin respaldo de otros actores institucionales.

Cabe destacar que en este punto nuestra crítica se erige en dos niveles. Primeramente, en la insuficiencia de presupuesto para poder llevar a cabo estas obras necesarias, que con sus sucesivos recortes limita cada vez más las posibilidades. Asimismo, cuestionamos el uso que del presupuesto asignado se hace, prefiriendo soluciones cortoplacistas que a la larga terminan saliendo más caras, porque la inversión en lugares para hacer deporte, alquilados, inhibe la creación de gimnasios en los liceos, que debieran ser no solo dentro del predio y un recurso más con el que contar como institución (para cualquier otra actividad que la comunidad educativa proponga, incluso el barrio), que a la vez esté diseñado para ser usado con los fines específicos, y por tanto, las dimensiones y estructura oportunas para la tarea.

Todos estos elementos que venimos manejando, hacen, en suma, a las condiciones de trabajo de los docentes. Tanto el número de alumnos, como los materiales didácticos, así como las instalaciones del liceo, indicen negativamente en las condiciones en las que los docentes dan clase y viven cotidianamente.

No vamos a aceptar que se nos condene a trabajar en cualquier situación y de cualquier modo. Entendemos que como trabajadores, que vivimos de nuestra fuerza de trabajo, debemos reclamar por el modo en que el mismo se desarrolla cotidianamente.

  1. Ámbitos de discusión donde los docentes puedan aportar en la construcción y el uso de las nuevas tecnologías.

En el último tiempo se han incorporado como parte del trabajo cotidiano varias tecnologías: tablets para pasar la lista, el sistema corporativo, etc. Gran parte de las mismas se han implementado sin previa consulta a los trabajadores docentes, elemento que se puede notar por el hecho de que no resultan, en muchos aspectos, funcionales a las tareas reales que los docentes llevan a cabo. Un ejemplo de esto es que para pasar las notas de las reuniones los adscriptos deben copiarlas a mano de cada libreta y dárselas a los administrativos – si los hay-, porque el sistema es por alumno y no por materia, como las libretas, por lo que genera una doble tarea en lugar de facilitarla. Del mismo modo, al pasar las listas en las tablets no se puede ver las horas anteriores, haciendo que los docentes no tengan registro de quiénes estaban en la otra hora, y por ejemplo, no están en la suya. Como esto hay muchos ejemplos que podemos citar, y que consideramos que todos los compañeros podrán traer a colación.

Es por ello que entendemos que dichas implementaciones tecnológicas deben realizarse necesariamente consultado con los docentes, que son quienes las van a utilizar cotidianamente. Como profesionales debemos tener un espacio para poder dar nuestra opinión sobre su utilización, pertinencia o no, y adecuación a la vida en las aulas.

Desde el sindicato impulsaremos la creación de estos espacios de consulta y de diálogo, para poder incidir en aquellos elementos que condicionaran nuestro trabajo diario, así como oponernos a aquellos que consideramos perniciosos a la hora de ser implementados en el aula.

  1. Brindar condiciones para la formación permanente y en servicio.

Si bien debemos tender a la titulación de todos los docentes, a la formación y perfeccionamiento permanente, es imprescindible que se brinden las condiciones necesarias y reales para que ello sea posible.

Como trabajadores de la educación no podemos desconocer la especificidad de nuestra tarea, así como la necesidad de una formación permanente que nos permita afrontar los nuevos desafíos que se presentan. La actualización teórica es pieza fundamental para una práctica responsable y reflexiva. Sin embargo, la mayoría de las veces se hace imposible el estudio y la investigación dado que no contamos con los recursos ni los tiempos suficientes para realizarlo, ya que trabajamos mucho más que la unidad docente para obtener un sueldo digno. Todo lo anteriormente mencionado hace que con el paso del tiempo el modo de enseñar que se ha aprendido no esté actualizado a los últimos avances, y por ende, la forma de enseñar se aleja del modo de aprender de las nuevas generaciones, situación que llena de impotencia, frustra y muchas veces enferma al docente.

En la actualidad son muy pocos los cursos gratuitos o cuentan con cupos muy limitados. El Consejo además, viene implementado una política de no justificación de faltas por cursos o congresos, por lo que cada vez se reducen más las posibilidades de formación. Es por todo lo anterior que proponemos: 1. Realizar las negociaciones pertinentes para que el Consejo justifique la mayor cantidad de cursos relacionados con la tarea posibles, fundamentalmente los congresos de asignatura. 2. Impulsar la creación de una Comisión que genere nuevas instancias de formación y perfeccionamiento docente dentro del sindicato. 3. Exigir una partida para libros y materiales.

Consideraciones generales-MÁS PRESUPUESTO PARA LA EDUCACIÓN PÚBLICA

Como cuestión transversal a lo que hemos planteado, queremos destacar el hecho de que casi todos los puntos que se mencionan tienen relación con el presupuesto insuficiente que se le asigna a la Educación Pública. La asignación presupuestal sigue lejos de nuestra reivindicación del 6% del PBI como mínimo, que incluso fue objeto de compromiso por parte del gobierno. En el 2017, año de Rendición de Cuentas, nuestra lucha va a girar nuevamente en este eje, porque vemos en él una nueva oportunidad de poder mejorar la Educación Pública. Esta lucha debemos afrontarla organizados y con una plataforma propositiva elaborada y defendida por el mayor número de compañeros.

No solo las condiciones de infraestructura, número de alumnos por clase, salario, entre otros, tienen que ver con el presupuesto, sino también lo referido a política educativa. Las probadas consecuencias de la falta de recursos en la Educación Pública han contribuido a la consolidación de una lógica de crisis en el sistema educativo que ha sido exacerbada para generar condiciones que habiliten la privatización de algunos servicios educativos. La idea de crisis estructurada en torno a una gestión ineficiente ha logrado presentar a instituciones privadas gratuitas (Impulso, Jubilar, etc; que seleccionan a sus alumnos, excluyen a muchos, aceptan solo a los que tienen una familia que responda por ellos) como la solución a los males que sufre la Educación Pública. Las condiciones y las políticas necesarias para resolver estos males solo podrán llevarse a cabo con un incremento presupuestal que garantice su ejecución adecuada.

Es en este sentido que nuestra plataforma apunta a la lucha presupuestas en varios niveles, más presupuesto para la Educación Pública, mejores salarios para los trabajadores docentes, no a la mercantilización ni privatización de la Educación Pública, mejor administración del presupuesto asignado, mejores condiciones laborales para los docentes y de estudio para los alumnos.

         En síntesis rechazamos la pauperización de la Educación Pública.

Sobre el funcionamiento del sindicato

  1. Formalización de los núcleos liceales

La vida del sindicato ha transcurrido, en los últimos años, principalmente por las asambleas y las resoluciones de directiva, y en mucho menor medida, por los núcleos liceales y zonales – que funcionan de un modo distinto de lo que prevé el estatuto-. Sin embargo, entendemos que son los núcleos el espacio de inserción más próximo y más natural de la mayor parte de sus afiliados, dado que funcionan en su lugar de trabajo, y que son coordinados en diversos días y horarios para que pueda participar la mayor cantidad de compañeros posibles.

Si bien hay muchos núcleos funcionando a nivel departamental, es cierto que la mayoría trabaja en un estado de dispersión que le permite casi exclusivamente ocuparse de las problemáticas que aquejan únicamente a su centro educativo, coordinando en escasas ocasiones con sus pares, exceptuando algunos momentos álgidos de conflicto en los que, en el mejor de los casos, se coordinan acciones concretas.

La premura de la búsqueda de soluciones a problemas que complican el funcionamiento cotidiano de la vida del centro educativo ha pauperizado la discusión política y la capacidad de los núcleos de incidir en lo orgánico de la vida del sindicato. Se vulnera así algunas de las potestades que estos tienen establecidas a nivel estatutario (citamos):

Art. 18.- Los Grupos Liceales son órganos de trabajo, elaboración y decisión, debiéndose procesar sus iniciativas y discusiones a través de su participación mediante delegado en la Mesa Representativa.

Forma parte de su competencia:

  1. Discutir y elevar propuestas concernientes a la consecución de los fines de la Asociación;
  2. Tomar posición sobre las propuestas provenientes de los demás órganos de la institución;
  3. Participar en la ejecución de las actividades de la Asociación, procurando su más amplia difusión en el ámbito que les es propio;
  4. Nombrar al delegado del grupo ante la Mesa Representativa y a dos suplentes. El delegado y los suplentes serán electos en reunión especialmente convocada entre los quince y los cuarenta y cinco días de iniciado el año lectivo. El mandato de los delegados y los suplentes será por un año y será revocable en cualquier momento por decisión del Grupo Liceal en reunión especialmente citada. Los miembros de la Comisión Directiva no podrán ser delegados de los Grupos Liceales”.

Nuestra agrupación reivindica el esencial lugar que juegan los núcleos en la vida del sindicato, así como su potestad de presentar iniciativas y su capacidad resolutiva. Sin embargo, entendemos que el modo en que en la realidad han funcionado los núcleos en el último tiempo hace que todas estas potestades queden bastantes dispersas, y con escasa coordinación a nivel central, salvo por las medidas comunes decididas por asamblea o por resoluciones de la Comisión Directiva.

Uno de los modos que encontramos para revertir esta situación es la formalización de los núcleos frente al sindicato, que sería una posibilidad de poder visualizar cuántos están realmente funcionando. El estatuto establece que:

“Art. 17.– Se podrá constituir un Grupo Liceal con una integración mínima de siete asociados, lo que se registrará en un documento firmado por todos los integrantes. En los casos en los que no se alcance el número mínimo de integrantes, los asociados de más de un Liceo podrán agruparse para formar un Grupo Zonal, el cual tendrá las mismas atribuciones y estará sometido en todo lo pertinente a las mismas normas que un Grupo Liceal. Los criterios de agrupación zonal se determinarán por reglamentación.”

Si todos los núcleos se formalizaran, se podría tener una visión general de cuáles están funcionado, en qué liceos habría que hacer un trabajo militante para poder convencer compañeros de que se afilien al sindicato, y participen de su vida orgánica, o de que los que ya están afiliados puedan comenzar a reunirse. Hay que recordar, además, que para saber cuántos núcleos hay es necesario considerar el caso de varios liceos, que no tengan suficientes afiliados -cosa que hoy en día casi no pasa- puedan constituirse en zonal, pero asimismo, tener en cuenta que hay compañeros afiliados a ADES Montevideo que trabajan en Aulas Comunitarias o Programas Especiales, que no son propiamente liceos, pero que como afiliados, tienen potestad de formas su núcleo en sus lugares correspondientes de trabajo. Por tanto, puede haber tantos núcleos como aquellos que surjan de su formalización, y a partir de la cantidad de formalizaciones es que se puede finalmente contar el total, y en las ocasiones necesarias, establecer un quórum.

  1. Trabajar para generar posibilidades de instancias de reunión de núcleo

Con el fin de que los núcleos puedan funcionar con la menor cantidad de impedimentos posibles, desde la agrupación trabajaremos para que el sindicato promueba la búsqueda de acuerdos con el CES para facilitar las instancias de reunión de núcleo en todos los liceos de la capital.

Con esto nos referimos a negociar o bien horas de coordinación que puedan ser destinadas a reunión de núcleo, o bien alguna hora sin descuento de paro, por ejemplo interturno, o el formato al que se pueda arribar con la negociación. Pero siempre intentando propiciar que los compañeros puedan reunirse en sus lugares de trabajo, para poder tomar resoluciones en conjunto, discutir temáticas actuales en relación a lo sindical, o formarse en este ámbito.

  1. Convocatoria a la mesa representativa

Establecida en el Capítulo VI (Autoridades), punto 2, artículo 18 del Estatuto de ADES Montevideo, se encuentra la existencia de la Mesa Representativa, conformada por delegados de los Grupos (o núcleos) Liceales. Este órgano de discusión y decisión que se encuentra jerárquicamente por debajo de la Asamblea General, pero con potestades de mandato (o incluso de revocación de decisiones) sobre la Comisión Directiva, hace años que no es convocado, incluso cuando se ha reafirmado en la Asamblea General, la necesidad de que sea puesto en práctica nuevamente.

Parte del problema es que es potestad de la Mesa Representativa regular su propio funcionamiento, pero dado que la misma no está funcionando en la actualidad, las modificaciones que puedan existir para este no pueden ser puestas en práctica, es un círculo vicioso. Otro gran problema es que existe un vacío estatutario sobre la convocatoria original de la Mesa Representativa, quizá por la suposición de que el funcionamiento de la misma debe ser o sería ininterrumpido, por lo que se procede a regular las pautas del mismo, pero no a mandatar a algún otro órgano del sindicato a dar inicio (o más bien en este caso a reiniciar) a la misma.

Uno de los argumentos que se esgrimen para fundamentar la violación de estatuto que rige en la actualidad de nuestro sindicato es el quórum de la misma, que se establece en un sesenta por ciento de los núcleos conformados. Si bien esto es una elección, por cierto arbitraria, porque se escoge qué parte del estatuto cumplir y cuál no, es, asimismo, una interpretación errónea. El sesenta por ciento de los núcleos de los liceos existentes, que serían aproximadamente 44 (sobre 75), presenta un número que parece difícil a priori de alcanzar, pero a este respecto hay que realizar dos salvedades. La primera es que el estatuto establece el porcentaje sobre los núcleos conformados, por lo que si se formalizarán 10, el sesenta por ciento sería 6, y así sucesivamente. Pero además, en la suma total de los posibles núcleos hay que tener en cuenta algo que, por el momento en que fue escrito el estatuto no fue considerado, y que son los Programas Especiales en su totalidad, cuyos trabajadores están afiliados a nuestro sindicato, y que por tanto, tienen el derecho y deben tener la potestad de formar grupos que envíen delegados a la Mesa Representativa. Incluso, el estatuto establece que, en caso de no poderse concretar un Grupo Liceal por falta de afiliados suficientes, se pueden enviar representantes por Zonal (entendidos estos como la suma de dos o más liceos o programas [ej. Aulas Comunitarias, etc], que funcionan de hecho como Núcleo, en la reunión de al menos siete afiliados, que envían un delegado a la Mesa Representativa con postura).

Consideradas todas estas limitantes que se esgrimen para que comience a funcionar la Mesa Representativa de ADES, sólo queda la necesidad de trazarse un plan de acción a corto plazo para que esta pueda convocarse. El primer paso del mismo debe necesariamente ser el llamado a la oficialización de los Grupos Liceales, muchos de los cuales vienen funcionando activamente, sobre todo a partir de los conflictos que se han llevado a cabo en los últimos años.

Una vez terminada esta campaña, que debe ser impulsada por los núcleos de los liceos tanto como por la Comisión Directiva, a través de las vías de comunicación oficial del sindicato, se establecería el quórum para poder convocar a la Mesa Representativa, el sesenta por ciento de los núcleos presentados formalmente ante el sindicato, con el documento y las firmas, nombre y número de cobro de los al menos siete socios activos.

Es claro que para que esta tarea se lleve a cabo debe conformarse un equipo de compañeros que fiscalice el proceso, para darle al mismo la mayor transparencia posible. Este debe, primeramente, recepcionar las conformaciones de los núcleos y archivarlas de forma tal, que se pueda constatar que cada compañero pertenece a un solo núcleo. Establecer las fechas para todas las etapas del proceso. Recibir las modificaciones en las conformaciones de los núcleos que puedan darse luego de la elección de horas (ej.: el compañero x deja de ser parte de x núcleo y se integra a x otro), y avisar a cada Grupo Liceal en caso de que por el cambio de un número determinado de compañeros el mismo deba conseguir más afiliados para conformarse o deba adaptar la modalidad de zonal con otro liceo o programa especial de la zona (todo esto en los plazos que la misma comisión de funcionamiento establezca y todo el proceso siendo público en los medios que el sindicato disponga). Armar la lista definitiva de delegados y suplentes de los núcleos con la documentación correspondiente.

Como conclusión del plan que hemos trazado, se desprende que formalizados los núcleos, se estará en condiciones de convocarla. El día que sea convocada, se sesionará si se llega al sesenta por ciento, sea este de 10, 30, 44 o 75 Grupos Liceales y a partir de allí, como establece el estatuto, se regulará en su propio funcionamiento.

  1. Mejorar la organización de las comisiones del sindicato. Marcar calendario de reunión de comisiones. Acta de cada reunión de comisión. Informe del trabajo del año en el cierre del periodo.

Funcionando en la realidad o creadas por la asamblea, hay en el sindicato catorce comisiones, a saber: adscriptos, asuntos laborales, cultural, derechos humanos, estatuto docente, finanzas, infraestructura, jubilaciones, organización, prensa y propaganda, proyecto educativo y salud laboral. La convocatoria a las mismas, en el mejor de los casos es esporádica, y su funcionamiento regulado por algunos compañeros, que en caso de no poder participar, muchas veces ni siquiera las convocan. Del mismo modo, de pocas comisiones se tiene informes de trabajo o planes de acciones a lo largo del año.

Entendemos que las comisiones del sindicato son ámbitos imprescindibles de discusión y de comunicación de ideas, debiendo ser las mismas un espacio inclusivo para los compañeros y no excluyente. Es por ello que deben organizarse de mejor manera, comunicarse mejor con los afiliados de todoslos liceos que puedan querer participar, marcar temáticas de discusión, que puedan sumar a compañeros que estén interesados. Sobre todo, es importante fijar un calendario de reuniones por dos motivos fundamentales: el primero es que la convocatoria a la comisión no puede depender de la voluntad de uno o dos, sino que tiene que ser algo resuelto en colectivo, para promover la participación democrática. Por otro lado, si una comisión se fija, por ejemplo, los últimos jueves de cada mes, el compañero que quiera participar sabrá que ese día de la semana puede ir o no, y elegirá una u otra comisión a partir de esto.

Que se elaboren actas de reunión hace que los compañeros que no hayan participado, puedan de igual modo seguir la discusión de la comisión, y engancharse en la misma. Asimismo, puede motivar a la participación de personas interesadas en el tema que se está tratando. Lo mismo un informe al final del periodo, para poder trasladar al resto del sindicato aquello que fue discutido, lo que queda planteado para el siguiente año, para poder establecer cierta continuidad en el trabajo y que no exista la necesidad de reinventase cada año.

Fijarse un plan anual de trabajo también puede ser un modo de planear algunas temáticas fundamentales que se quieran tratar en ese periodo, y de evaluar el funcionamiento de la comisión al final del año. Es claro que hay comisiones que son más susceptibles a los emergentes que puedan surgir en el momento, pero no por ello hay que descartar el tener una estrategia más a largo plazo, que puede retomarse en periodos donde la calma propicie la discusión y la resolución.

  1. Fomentar la formación sindical en los liceos

Si bien hay un nivel de la vida sindical que solo puede adquirirse por la participación activa, el ejercicio de la discusión y la vivencia de la construcción colectiva, hay una dimensión que puede y debe ser reforzada que es la de la formación sindical. No todos podemos ser expertos en todos los temas, y no puede pedírsele a los compañeros que realicen discusiones profundas si las temáticas que se plantean no son del todo comprendidas.

Es por ello que proponemos la realización sistemática de formación sindical, a todos los niveles. Tenemos una gran cantidad de compañeros jubilados, con amplia experiencia en muchas de las temáticas sindicales, que pueden reunirse con los núcleos y dictar algún curso de temas concretos; creemos que son una riqueza que no debe desperdiciarse.

Asimismo, el sindicato cuenta con dos economistas, que pueden explicar con simpleza, pero para que se comprendan, todo lo relativo al presupuesto, temática fundamental para ver muchas otras que le son colaterales.

La idea sería la de acercar estos cursos a los lugares de trabajo y no que los compañeros tengan que desplazarse para poder realizarlos. La formación debe contemplar a todos los compañeros, desde los que recién ingresan al sindicato y puede que no tengan mucha idea de su funcionamiento y de sus luchas, como los que hace años están en el mismo y quieren profundizar en algún tema concreto. De hecho, los mismos núcleos o zonales pueden solicitar la creación de alguna charla sobre un tema concreto a ser discutido con posterioridad.

  1. Buscar generar políticas educativas sindicales que impliquen la construcción de alternativas viables a las elaboradas sin intervención docente.

Como agrupación entendemos que el sindicato debe abandonar parcialmente la postura defensiva que ha tenido frente a las propuestas que vienen de fuera, y pasar a la ofensiva, a proponer. En este sentido estamos proponiendo no dejar de lado la oposición a aquello que nos parece que no puede desarrollarse en la Educación Pública, sino, además de eso, tener elementos propios para contraponerlo. Para ello debemos tener ciertos lineamientos que surjan de discusiones procesadas en colectivo, y de elementos acordados como tal. Uno de los que consideramos más relevantes es el de la construcción de una política educativa desde lo sindical, que pueda ser una alternativa viable a las que son planteas con exclusiva creación de técnicos.

Es hora que como sindicato podamos decir qué educación queremos, cómo sería un liceo ideal para nosotros, más allá de las reivindicaciones infraestructurales históricas. Hay que poder decirle al CES y a la población en general el modo en que querríamos poder educar a las futuras generaciones. Pero para arribar a dichas conclusiones hay un gran proceso de discusión y de elaboración que debe comenzar lo antes posible y abarcar a la mayor cantidad de compañeros que quieran embarcarse en el mismo.

Ideas generales – democratizar el sindicato

Como elemento central de nuestra plataforma, nos proponemos como Lista 1, en relación al funcionamiento del sindicato, es generar en él un proceso de participación masiva y en consonancia, de democratización del mismo. Por diversas razones ADES Montevideo se ha vaciado de compañeros participando activamente en lo cotidiana, y se han transformado en reservas de fuerza que se agitan al momento de afrontar un conflicto. Nuestra lista apunta a que la mayor parte de los compañeros afiliados seas protagonistas de la vida sindical. Queremos que el sindicato sea de todos y para todos, que los espacios se llenen, que la participación se multiplique, que en las sucesivas campañas de afiliación que pretendemos llevar adelante se pueda incluir al mayor número de trabajadores docentes de Montevideo.

Democratizar el sindicato implica que no toda la conducción política recaiga sobre los siete miembros de la Comisión Directiva y la Asamblea, que actualmente organizan y deciden casi la totalidad de la vida del sindicato. Significa que no haya asambleas semanales, que desalientan la participación de los compañeros, y que tomen decisiones que influyen sobre todos los afiliados, si bien legítimamente, con escasa representatividad de los mismos. Por democratización entendemos un proceso en el cual el sindicato viva principalmente en los núcleos, donde la mayor parte de los compañeros puedan participar, y que se entienda que el sindicato no va de recorrida aquí o allí, sino que el sindicato somos todos los que lo componemos, y que todos sus afiliados tienen capacidad de incidir en numerosos sentidos.

Apostamos a generar un sindicato propositivo, reflexivo, que se nutra de la experiencia de todos los compañeros, y que genere plataformas de lucha en conjunto, viendo las necesidades reales de cada uno de los liceos en particular, y con una visión general del departamento, en coordinación con las demás filiales de la FeNaPES, para entender la realidad del resto del país. Queremos un sindicato que no se aísle en los conflictos, que extreme sus esfuerzos por coordinar, con la CSEU, con el Movimiento Estudiantil y con el resto del Movimiento Sindical y Social. Un sindicato solidario, que participe de la defensa de la clase trabajadora nacional e internacional. Una herramienta mediante la cual el trabajador docente sienta que puede contribuir activamente en la transformación de la realidad.

Por eso, proponemos un sindicato más participativo y democrático.