Comunidad educativa del liceo 53: relato del día que tuvimos que pelear por nuestro derecho al duelo.

La comunidad educativa del liceo 53 está atravesando uno de los momentos más duros que nos pueden tocar: hemos perdido a un estudiante. Esto sucedió en el día de ayer, se desencadenó en la clase de educación física, en la plaza de deportes N.º 12. Es enorme la pena y el dolor que nos invade. Frente a un hecho de tal magnitud pensamos que la respuesta de nosotros, los adultos, sería unánime. No obstante, el núcleo sindical del liceo 53 se enfrenta una vez más a la necesidad de denunciar la insensibilidad de las autoridades.

En el día de ayer todos los profesores presentes en el liceo entendimos que hoy era un día de duelo y que las clases inmediatamente se debían suspender para que profesores y estudiantes pudiéramos acompañar a la familia en la mañana de hoy. El mensaje de la dirección fue que haría lo que determinara la inspección. La inspección determina que hoy se debían realizar talleres en aula con los alumnos, “especialmente con los del grupo”. Estudiantes, padres y profesores, comunicándonos por distintas vías en el día de ayer ya teníamos claro que esa no era una buena opción. Que como comunidad, como colectivo teníamos derecho a, como ellos dicen ahora, “procesar nuestro duelo como mejor nos parezca”. No fue ese el mensaje ayer, ni hoy de mañana en el liceo. Ellos fueron con una receta: un equipo de psicólogos formado por personas totalmente extrañas a la institución que pretendían “contener” a nuestros alumnos. Hoy, cuando a las 730, hora de entrada, no habían llegado aún, invitamos a los alumnos a pasar y llega la inspectora Bentancur. En ese momento estábamos explicándole a nuestros alumnos más pequeños que nosotros entendíamos que el liceo se debía cerrar por duelo y que ellos debían volver a sus casas para hablar con sus referentes familiares y decidir cómo procesar esto. Que los compañeros de Diego ya podían retirarse a despedir a su amigo. Que estas acciones eran una señal de respeto a la familia y a los amigos. La inspectora Bentancur toma la palabra y expresa que ella entiende que debemos ir a las aulas para organizar talleres. En ese momento preciso no estaban presentes los integrantes del equipo de psicólogos que llegaron unos minutos después. Una madre le plantea que no le parece adecuado, los profesores insistimos en que no es la forma en que el colectivo decidió procesar su duelo. Los estudiantes la escucharon y cuando terminó de hablar, se retiraron, sin decir una palabra. En ese momento a todos se nos llenó el corazón de orgullo y esperanza. El Consejo, si quiere aprovecharla, tuvo una lección. Aunque ahora haya nuevas versiones, este relato cuenta el día que tuvimos que pelear por nuestro derecho al duelo.

Diego, hasta siempre.

Núcleo Sindical del liceo 53

ADES Montevideo