El resultado más valioso. Por André Gonnet

Citar el discurso de Vaz Ferreira o los escritos de José Pedro Varela para justificar la presencia de la Educación Física en el plan de estudios de enseñanza secundaria, puede resultar una buena forma de comenzar un artículo sobre el tema, ya que son autoridades incuestionables, casi semi dioses. Pero hoy quizá sea innecesario, ya que su inclusión está decidida desde hace ya muchos años y no ha habido cuestionamientos explícitos al respecto. Lo que sí preocupa es la relativa desatención, que en líneas generales se percibe, en relación a esta asignatura en los centros educativos, que ahora se han dado en llamar “Proyecto Educativo para Jóvenes”.

En primer lugar hay que destacar algunas particularidades de esta disciplina, que promueve el desarrollo de cierta área de la inteligencia humana y que necesariamente se manifiesta a través del movimiento. En Educación Física (EF) es necesario moverse. Es difícil desmarcar a la EF del imaginario colectivo, reforzado por algunas experiencias puntuales, de que es un espacio donde gobiernan los abdominales, las lagartijas y correr, mucho correr. Tampoco es fácil despegarla de una visión instrumentalista, que le asigna valor porque en ella se prescriben ejercicios que promueven la vida saludable y alejan a los individuos de las peligrosas enfermedades asociadas al sedentarismo. Pero lo poco común es que se piense como un área de la inteligencia humana a desarrollar, como tantas otras, y menos aún como el derecho al disfrute de actividades lúdicas o deportivas, en definitiva con el derecho al placer.

Lo que podría afirmarse, es que hay formas de vivir la EF, el Deporte y la Recreación que forman parte del legado cultural del cual se pretende que las nuevas generaciones se apropien, y es responsabilidad de quienes las preceden, definir ausencias y presencias con un criterio lo más amplio posible, ofreciendo la mayor cantidad de experiencias y de la mejor calidad posible.

Aquí empiezan los problemas. En la educación pública las posibilidades no son infinitas y las condiciones no siempre -o casi nunca- son las adecuadas para lograr esos objetivos. Los espacios son pequeños, generalmente mal equipados y los materiales de mala calidad y escasos. Establecer un paradigma sería lo más adecuado para poder definir la situación actual, y para ello es necesario decidir algunos parámetros, por supuesto ambiciosos, y poder justificarlos.

Para comenzar, cada liceo (Proyecto) debería contar con un espacio para la clase de Educación Física, pensado desde el diseño mismo del edificio. A su vez, ese espacio debería estar disponible para un grupo por vez, estableciendo un cronograma tal, que evitara superposición de grupos en el mismo horario. Ese espacio debería tener las condiciones necesarias para poder ser utilizado en cualquier condición climática, o al menos, que en condiciones adversas, exista una alternativa. Sería engorroso abundar aquí en detalles sobre las dimensiones y distribución del equipamiento, pero lo criterioso sería que en ese espacio, un grupo de 30 adolescentes, pudiera moverse con soltura y comodidad, con la posibilidad de realizar variadas actividades (esto implica: correr, saltar, caer, rodar, lanzar, traccionar, empujar, trepar….) sin interrupciones o intervenciones de terceros.

Para ejemplificar cómo debe ser pensado el espacio donde se realiza la actividad y los recursos que deberían moverse para obtener buenos resultados, puede mencionarse un programa de Presidencia que se llama “Pelota al medio a la esperanza”. También útil para argumentar que es necesaria la inversión en infraestructura de calidad, ya que promueve la identificación de los adolescentes con la propuesta y ayuda a la “retención” de los mismos en los centros educativos, algo por lo que muchos claman a voces.

Por otro lado se podría agregar, que lo único que diferencia a un centro educativo privado de uno público, con relación a la EF, son las inversiones en el área. Los docentes son los mismos en ambos y los programas también. Se dirá que en el ámbito privado se cuenta con mayores recursos y se dirá mal. El ámbito privado nunca podría superar los recursos del Estado, es un asunto de prioridades presupuestales, en un país con crecimiento sostenido en los últimos 11 años. Quizá sea necesario recordar la frase de un entrañable olvidado en el ostracismo del exilio, aquí “naides es más que naides”.

Ya no es posible conformarse con: “al menos tenemos esto”, “antes ni siquiera” o “con un poco de creatividad y buena onda…”, ni seguir dando clases debajo de un árbol o en un cantero, es momento de subir un escalón y darle a la educación la relevancia que se le asigna en los discursos.

Lo más importante para un país, es que el mayor número posible de sus hombres, de todos sus hombres, si pudiera ser posible, y sus mujeres, supieran hacer muchas cosas, en un grado humano; que todo hombre supiera correr, no para matar un record, sino correr suficientemente, que todo hombre supiera saltar un poco, que todo hombre supiera trepar, supiera andar a caballo, no para ganar carreras y concursos de equitación, que todo hombre supiera nadar, no para ganar una carrera de natación, sino nadar un poco, y, aunque esto es un sueño, si se pudieran hacer concursos, no para matar los record sino para presentar el mayor número de hombres que sepan hacer de todo eso en un grado humano, este sería el resultado más valioso. (Dr. Carlos Vaz Ferreira, 26 de abril de 1927, sesión especial de la Comisión Nacional de Educación Física, versión taquigráfica).