Género y políticas de Estado: mientras fiscal investiga bombas de pintura, la ANEP prohíbe concursar a las mujeres

Género y políticas de Estado:

mientras fiscal investiga bombas de pintura, la ANEP prohíbe concursar a las mujeres

Semanas antes de que llegue el 8M, se saturan las redes sociales con lindos discursos y plaquitas llenas de colores que saludan a la mujer y sus reivindicaciones de género. La ANEP no es la excepción. Sus autoridades declararon marzo como el “mes de la mujer”, con talleres de sensibilización y jornadas de análisis destinadas a “transmitir una cultura de paridad”, “fortalecer una educación en el respeto mutuo” y “promover una mayor equidad”.

A primera vista, la iniciativa parece un acto de justicia. En Primaria, son mujeres más del 90% del total de trabajadores. En Secundaria, las mujeres constituyen el 75% del total de trabajadores.

Sucede que si agudizamos la mirada a la situación laboral de las trabajadoras de Secundaria, nos encontramos con decisiones políticas, tomadas por esas mismas autoridades que organizan el “mes de la mujer”, mediante las cuales se inhabilita a las profesoras a concursar para el acceso a la efectividad en cargos de docencia indirecta, por el hecho de ser mujeres y madres.

Las bases de los referidos concursos, aprobadas por el Consejo de Educación Secundaria y avaladas por el Consejo Directivo Central de la ANEP, impiden la inscripción a quienes superan las 40 inasistencias en tres años. El lector podría pensar que se trata de un límite que favorece a los docentes que son asiduos y puntuales, postergando a los trabajadores más irresponsables. Pero la realidad no es exactamente esa. A modo de ejemplo, considérense las siguientes dos situaciones, en las que docentes mujeres no podrán concursar y acceder a la efectividad:

1) Profesoras que debieron certificarse por problemas de salud relacionadas a la maternidad. Es el caso de las mujeres que tuvieron depresión posparto luego de hacer uso de la licencia maternal. También es el caso de las mujeres que, por un embarazo de riesgo, debieron mantener quietud antes de hacer uso de la licencia maternal.

2) Profesoras que son madres y se encargan de la crianza de sus hijos e hijas, que debieron faltar a su trabajo para cuidarlos en etapas de enfermedad. El 60% de las mujeres docentes de toda la ANEP son madres de al menos un hijo menor de 18 años a cargo y, a su vez, muchas de ellas son jefas de hogar.

Nos parece importante señalar, para quienes no conocen el Estatuto del Funcionario Docente, que regula los derechos y obligaciones dentro de la ANEP, que las inasistencias mencionadas se generan por licencias médicas o licencias para el cuidado de familiares enfermos, ambas contempladas como causales de licencias. La situación es extremadamente grave: las autoridades de la educación castigan a las compañeras por hacer uso de sus derechos.

Dejamos constancia de que el autoritarismo y el avasallamiento de derechos laborales no se agotan en estas cuestiones de género, pues tampoco se permite concursar a los y las profes que tuvieron patologías relacionadas a enfermedades mentales. Enfermedades que, la mayoría de las veces, responden y/o se agudizan por el desempeño de la labor docente.

Se trata de una situación que indigna y entristece profundamente. Ojalá TODAS y TODOS las y los que son responsables se hagan cargo, y corrijan de manera inmediata semejante atrocidad. No sólo para terminar con una demagógica situación de saludar a mujeres a las que se expulsa por el hecho de ser mujeres, sino también para que mañana el sistema de educación pública trascienda las bonitas declaraciones y haga suyas en los hechos la “cultura de paridad”, el “respeto mutuo” y la “equidad”.

Carina Benoit y Julio Moreira