Informe e invitación de la Comisión de defensa del medio ambiente y la vida

Comisión de defensa del medio ambiente y la vida

Defender lo que históricamente hemos llamado Naturaleza es defender la vida de todas las especies, inclusive la vida humana. La concepción dualista (Cultura humana/Naturaleza) que predomina hasta hoy, es una concepción antropocéntrica que busca instrumentalizar la vida sobre el planeta tierra con objetivos económicos. Esta concepción se ha visto reforzada en los últimos siglos con el ascenso del capitalismo y la industrialización, pero es una concepción originada mucho tiempo antes, y que se expande con la difusión de la cultura europea y los procesos imperialistas. Pensar la vida sobre el planeta como recursos, significa una reducción economicista suicida. Preservar (a esta altura reconstruir) el ambiente vital en el cual transitamos no es una cuestión entonces, ni de principios ni de ideas: es una cuestión de sobrevivencia.

La destrucción de la vida sobre la tierra con objetivos económicos se ha incrementado en las últimas décadas al ritmo del crecimiento económico, la concentración y de la globalización del capital. Este período histórico coincide (no casualmente), con la implementación de políticas económicas neoliberales, que justamente persiguen el objetivo de incrementar las tasas de ganancias de las grandes empresas y reducir sus gastos.

Los pocos propietarios de la inmensidad de vida natural sobre la tierra sólo buscan enriquecerse a costa de la superexplotación de los trabajadores y de la vida vegetal y animal. “…el 82% de la riqueza mundial generada durante el pasado año fue a parar a manos del 1% más rico de la población mundial” La sustentabilidad de la vida se encuentra en una situación límite: la complicidad de la mayoría de la población intoxicada por el consumismo no exime de responsabilidad a los grandes capitalistas del genocidio que siguen perpetrando.

Algunas cifras que nos permiten tener una radiografía sobre la situación ambiental global.

Mas de 17 millones de hectáreas de bosques en el mundo son destruidos cada año.

Mas de 3000 millones de toneladas de dióxido carbono se emiten cada año a la atmosfera.

Según las OMS 2 millones de personas mueren al año en el mundo por enfermedades y afecciones relacionados a la contaminación.

Hay más de 1000 especies de animales y mas 2000 especies de diferentes especies de flora en grave peligro de extinción o amenazadas por las actividades del hombre. La tasa de extinción de especies ha aumentado en un 100% en los últimos años.

Se genera en el mundo diariamente 4 millones de toneladas de basura domestica , entre 20 y 50 millones de toneladas pertenecen a basura electrónica que contienen sustancias tóxicas y peligrosas para la salud humana. Además llegan al mar 6,4 millones de toneladas al mar y océanos.

Distintos discursos políticos intentan ridiculizar a quienes buscan detener el exterminio de la vida sobre al planeta, acusandólas de catastrofistas o desfachatadamente desmintiendo y manipulando los datos de la realidad. También están quienes no pueden ajustar esta problemática a su concepción ideológica por lo cual la niegan o la reducen en importancia. El asunto es que todos los niveles de opresión que existen en la actualidad estan entrelazados: la opresión de clase, la étnica, la de género y la de especies. Todas estas opresiones tienen distintas trayectorias históricas, distintas configuraciones discursivas, pero de todas estas opresiones existe un pequeño grupo en el planeta que se beneficia. Este pequeño grupo de seres humanos resulta que viven en su mayoría en los países del 1er mundo, son hombres, y son propietarios de las más grandes empresas transnacionales. Logran a través de su influencia cooptar la dirigencia política de los Estados, y también a quienes dirigen (salvo excepciones) los centros de investigación y de enseñanza en todo el mundo. El mundo de la ciencia y del conocimiento es un mundo construído con el propósito de incrementar el beneficio económico de estos empresarios. De allí que un lugar privilegiado de combate es el mundo de la enseñanza.

El Uruguay ha seguido con matices el mismo itinerario que el resto de los países de América Latina durante este siglo XXI. Junto con el incremento de la demanda de commodities por el crecimiento económico de China se desarrolló la implementación de un modelo neo extractivista hasta ese momento desconocido en el Uruguay. Los gobiernos progresistas de la región, en esta etapa, no sólo no cuestionaron este modelo sino que lo profundizaron. En el caso uruguayo, esto lo podemos ejemplificar con el incremento del área sembrada con soja transgénica y con el aterrizaje de las plantas de celulosa y la profundización del modelo forestal (impulsado por la ley forestal de 1987 y desarrollado por el gobierno de Lacalle), el proyecto de megaminería de Aratirí, el puerto de aguas profundas en la costa oceánica, los conflictos fronterizos a partir de la instalación de la planta de Botnia, y las imposiciones de UPM. Los efectos dañinos al medio y a la salud de las personas se visualizan todos los días: contaminación de nuestros ríos por el uso intensivo de agroquímicos; pérdida de ecosistemas; la aparición masiva de cianobacterias, etc.

Los proyectos educativos no estan exentos de todos estos procesos económico y políticos. La intromisión en la educación pública de empresas en la elaboración de planes y programas, el asesoramiento por medio de consultoras internacionales, el avance de la privatización y mercantilización a través del formato PPP (participación público privada) son parte necesaria para la imposición del modelo extractivista. Nuestro rol como educadores y como sindicato es combatir esta concepción desde todos los espacios.

Para organizar actividades en torno a este tema, para profundizar en su estudio, para poner en discusión las ideas planteadas en esta invitación, para organizar talleres con estudiantes, para coordinar acciones con otras organizaciones sociales, invitamos a participar de la comisión.