“La dictadura nacía herida de muerte”

CNT

La Huelga General y nuestros asesinados de julio

 

Entre el 27 de junio y el 11 de julio de 1973 se desarrolló la Huelga General contra el golpe de estado decretada por la Convención Nacional de Trabajadores. El 9 de julio, a las cinco en punto de la tarde, una multitud desafió en la calle a la dictadura.

 

A esta altura de los acontecimientos ya habían sido asesinados: el Profesor Ramón Peré (6 de julio) y el estudiante de 16 años Walter Medina (8 de julio).

 

Ambos desarrollaban tareas de propaganda durante la huelga, ambos asesinados cobardemente por la espalda.

 

A Walter lo asesinó el agente José Ricardo Cisneros Romero, un elemento de la Guardia Republicana, mientras pintaba “consulta popular” en un muro cercano a su domicilio.

 

A Ramón, durante una volanteadas lo persigue y asesina el alférez Tranquilino Machado.

 

Hoy juzgado y condenado a prisión por homicidio especialmente agravado.

 

Cuánto alivio produjo esta sentencia, cuanta esperanza (más allá del triste papel que juegan algunos nuestros representantes parlamentarios), cuánto camino por recorrer, cuántas batallas quedan todavía por librarse.

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También queremos recordar al compañero: Alvaro Balbi.. Fue detenido por personal policial el 29 de julio de 1975. Trasladado al Cuartel del Regimiento de Coraceros (Avda. Batlle y Ordoñez) murió allí menos de 24 horas después de la detención. Su cuerpo fue entregado a sus familiares con explicaciones contradictorias e inverosímiles: asma por enfriamiento (no padecía esa enfermedad y llevaba consigo ropas de abrigo), accidente de tránsito y otras. Según el certificado de defunción, se diagnosticó por médico militar su muerte debida a una crisis cardiovascular. Presentaba exteriormente evidentes huellas de violencia, que pudieron observar numerosas personas concurrentes al velatorio, ante las cuales se abrió el ataúd.

 

El dirigente sindical de AUTE, Oscar Tassino es detenido por la OCOA el 14 de julio de 1977. Muere durante la tortura en La Tablada el 21 de julio de 1977.

 

Muere “a raíz de un golpe violento en la cabeza contra una pileta”. Según este informe “sus restos […] habrían sido primero enterrados en el Batallón 14 de Toledo y después exhumados a fines del año 1984, incinerados y tirados al Río de la Plata.”

 

Aquel 1º de agosto, Castro había ido a entrevistarse con el capitán de navío Oscar Lebel y luego pasó por la casa de su amigo Efraín Quesada en Llambí casi Rivera. Fue secuestrado por un comando encabezado por el oficial principal de la Policía, Juan Ricardo Zabala Quinteros, según testifica el ex agente Julio César Barboza. Barboza, ex agente del SID, narró a la salida de la dictadura que fue llevado por Zabala en aquel operativo con el que se secuestró a Julio Castro en Rivera y Soca, para luego llevarlo a la base de torturas de la Casona en la calle Millán. El testimonio de Barboza es complementado por el del periodista brasileño Flavio Tabares, quien también había sido detenido y torturado en La Casona cuando realizaba un artículo sobre la dictadura uruguaya. Tabares escuchó la mortal tortura sufrida por Julio Castro a cargo de un oficial que se hacía llamar “Julio César”.

 

Todos estos valiosos hombres tienen en común que su muerte transcurrió en el mes de julio (salvo la del maestro Julio Castro que decidimos incluirla aquí por motivos de la fecha de edición del boletín). Pero no es lo único que los identifica, eso es lo más insignificante, fueron hombres que lucharon contra el fascismo, dieron su vida convencidos de que un mundo mejor era posible. Aquí intentamos brevemente recordarlos, todos fueron militantes de la vida, pero también fueron hijos, padres, hermanos, amigos, compañeros de trabajo, vecinos. Son nuestros héroes pero héroes de carne y hueso. Hay familias que los lloran, amigos que los extrañan y una sociedad que necesita verdad y justicia.

 

Mónica Segovia

Julio de 2011