La Justicia revivió recuerdos, indignación y dolor

La Justicia revivió recuerdos, indignación y dolor

Prof. Oscar Destouet1

“¿Es el que yo pienso? ¿El que le pegaba a las paredes?” preguntó Martín C. a sus ex compañeros de clase del Liceo de Piriápolis.

“Si, el que nos había parar al frente firmes y decir la lección”. “El que torturaba psicológicamente a sus alumnos”. “El de la ruleta rusa en la lista”. “El que nos explicaba formas de tortura”, respondió con indignación Osvaldo G.

“Un viejo hijo de la madre. A las compañeras las trataba horrible y las hacía llorar”, reafirmó Martín C.

“Con apenas 12 años recién cumplidos… no dormía la noche anterior de saber que tenía clase con él al día siguiente” recuerda con dolor Mariana V.

“La primera clase del año fueron 2 horas de forma oral con explicación de las torturas desde el Medioevo hasta nuestros días. Diferentes formas de hacer sufrir a humanos desde los egipcios, españoles, indígenas, gauchos, romanos, etc. Me acuerdo como si
fuera hoy”, sostuvo Osvaldo G.

“Yo lo tuve en Historia en 1º año en 1996, y después no dio más clase. Fue terrible”, rememoró Rodrigo M.

“Disfrutaba con el miedo”, manifestó Osvaldo G.

Ese “docente” que “trabajó” en el Liceo de Piriápolis es el Cnel. Artigas Rivera Biancchi Chiazzaro. La asignatura Historia. Hoy, desde hace pocas semanas, procesado por delitos contra la humanidad. Se le tipificó torturas a detenidos políticos en dictadura.

Las actuaciones judiciales se iniciaron el 31 de Octubre de 2011, a partir de un conjunto de denuncias de violaciones a los derechos humanos acaecidas en la década del 70, en especial las torturas a las que fueron sometidos un grupo de jóvenes en el Batallón de Ingenieros Nº 4 de Laguna del Sauce. Denuncia potenciada por la actuación judicial del Fiscal Especial de Derechos Humanos Dr. Ricardo Percíbale.

En su gran mayoría, reza el escrito del Fiscal, eran jóvenes estudiantes de entre 18 y veinte y pocos años, que pertenecían al Comité de Resistencia Antifascista (CRAFT) y al Movimiento Marxista (M.M). Grupos que se dedicaban a realizar propaganda (pintadas, pegatinas, volanteadas) contra la dictadura. Y que por dichas conductas fueron sometidos a diversos apremios físicos y privados de su libertad por varios años.

Extraemos del alegato de fiscalía ejemplos del padecimiento de algunas de sus víctimas:

Oribe Agustín Machado García fue detenido en Febrero de 1973 por su presunta (ello es negado por el denunciante) vinculación al Frente Obrero Revolucionario del Este (FORES) y los posibles contactos de dicho grupo con el M.L.N. Tupamaros. Tras ello, fue llevado encapuchado al Batallón Nº 4. En dicho lugar fue sometido a “plantón”, “picana eléctrica” y a diversas golpizas.

Entre los responsables de tales torturas señala al Alférez Barrios, al Teniente Silvera, al Juez sumariante Stocco y al Coronel Artigas Biancchi. (fs. 145 y 146).

A partir de su detención fue procesado por la “Justicia Militar”, no obstante las actuaciones fueron clausuradas. Se desconoce cuando quedó en libertad. (fs. 720 vto.)

Mario Ernesto Invernizzi Alperovich fue citado a declarar. En dicho marco manifestó haber pertenecido al M.L.N. Tupamaros y ser detenido el diez u once de Mayo de 1972 en Montevideo, y trasladado a los pocos días para el Batallón Nº 4. En dicho lugar pudo apreciar que se encontraba Oribe Machado inconsciente como fruto de los apremios. Con respecto a él señaló haber sufrido “Plantón, simulacro de fusilamiento, picana, palizas, el tacho” (fs. 434).

Entre los responsables de los apremios mencionó al Capitán Techera como Juez sumariante (fs. 436), al Comandante de la unidad Teniente Coronel Artigas Biancchi, el Mayor Aquiles Ulises Moraes, al Capitán Stocco, Teniente Silvera, Barrios Rodríguez, Alférez Mario Menyou Alférez Ordex, Alférez Barrios, Etchevarría. (fs. 437).

La dinámica represiva al igual que en todo el país estaba estandarizada, nos recuerda el Dr. Percíbale. Una vez realizados los apremios físicos o concomitantemente a ellos los detenidos eran interrogados sobre su participación en determinada organización, sus eventuales hechos ilícitos, los vínculos con otros compañeros etc. y una vez aceptado ello por el indagado se labraba acta de su declaración. El encargado de los interrogatorios o el responsable de los mismos, era el Oficial S2 de Inteligencia y quien
a la postre realizaba u ordenaba la tortura.

Al frente de la Unidad Militar hasta el año 1974 (fs. 248 y 364 y s.s.) donde sucedieron los hechos denunciados, y por ende responsable principal de lo que a ellos les ocurrió, estuvo Artigas Walter Rivera Biancchi Chiazzaro. Amén de ello éste es mencionado por una de las víctimas a fs. 437 como responsable de sus apremios y asimismo por Oribe Machado que sindica a quienes participaran en sus apremios y tras mencionar algunos nombres finalizó “El Capitán Stocco también estaba en la tortura. Y el Coronel Biancchi, creo que su nombre es Artigas. Con ese individuo me pasa algo, a los otros los ubiqué fácilmente porque se decían por el nombre, me quedó. Hace años en Piriapolis estaba en un comercio llamado la Granjita y escucho una voz y dice la dueña que me transformé, me preguntan que me pasó, quedé histérico. Yo averigüé quien era, yo no puedo creer que sea profesor de Historia y Astronomía.” (fs. 145).

El propio Biancchi admitió la existencia de plantones y aún de submarino. Pues al ser interrogado por las “denuncias de plantones, submarinos y picanas eléctricas. Cta. Picanas nunca hubo en el cuartel, submarino puede ser en un tacho cualquiera. Plantones si se considera tortura tenerlo un rato parado” (fs. 372)

Artigas Walter Rivera Biancchi Chiazzaro se encuentra incurso en dos delitos de abuso de autoridad contra los detenidos en concurrencia fuera de la reiteración con dos delitos de privación de libertad, habida cuenta que como responsable de la Unidad es responsable de lo ocurrido allí a las víctimas Oribe Machado e Invernizzi. (arts. 54, 56, 60, 281 y 286 del C. Penal).

Los delitos contra la humanidad, y la tortura es uno de ellos, no caducan y no se admiten bajo ninguna circunstancia. Sus efectos transcienden generaciones afectando no solo a las víctimas directas sino a sus familias y al colectivo social. La impunidad que se impuso sobre nuestro país fortificó miedos, silencios y cimentó una sociedad sin garantías y fracturada. El Cnel. Artigas Biancchi no fue el único criminal que ejerció la docencia en “democracia” pero debe ser el último. No vamos admitir nunca más impunidad de criminales violadores a los derechos humanos en las aulas ni en las calles ni en nuestros barrios.

1 Oscar Destouet, docente egresado en Historia. Profesor de Historia Contemporánea en el IPA y Director del Liceo Nº 12 de Montevideo.