Liceo 18 – Arbitrariedad y actitud antisindical del director – 02/05/14

Compañeros, colegas, nos dirigimos a ustedes con la intención de dejar clara nuestra posición frente a hechos sucedidos en el liceo que nos involucran. Con ese objetivo pasamos a explicar cómo llegamos a pedir la reunión con el Director que posteriormente se trasladó (no por iniciativa nuestra) a la Coordinación de Centro del día 28 de abril.

Al poco tiempo de comenzar el año lectivo ya se escuchaban expresiones de descontento de varios profesores (afiliados y no afiliados). En principio, estas apuntaban a cierta rigidez en el proceso de toma de decisiones por parte del Director. Por ejemplo, muchos recordarán que en la primera coordinación se nos llamó la atención por la cantidad de observaciones registradas y por la cantidad de faltas docentes. Esa primera referencia a nuestro desempeño no estaba basada en un análisis de las causas, ni se planteó como una problemática común a abordar, sino fue simplemente un rezongo que no tenía más base que la imagen visual del “pizarrón lleno de avisos”.

En la primera semana de abril el liceo se quedó sin agua. Algunos compañeros manifestaron su preocupación por mantener a los alumnos en la institución sin contar con ese elemento básico. En esta ocasión se produce la primera interacción directa del cuerpo docente como colectivo (no como núcleo sindical, está claro) La respuesta recibida fue que se habilitarían los dos baños de Administración para atender las necesidades de todo el liceo (alumnos y funcionarios). Hay versiones encontradas acerca de cuándo y cuánto tiempo los baños efectivamente estuvieron a disposición. También hubo múltiples comentarios expresando descontento por la forma en que el director se dirige a los profesores que reclamaban. A partir de entonces la sensación de incomodidad aumentó, según nuestra percepción y vivencia. Situación que se agrava cuando nos enteramos de que una alumna fue suspendida en circunstancias nada claras luego de que le presentara al Director una carta con varias firmas de sus compañeros para solicitar la suspensión del turno el día que no hubo agua. Este hecho fue confuso para nosotros ya que desde nuestra perspectiva, como educadores no podíamos ver más que lo positivo de la actitud de la alumna, traduciendo a hechos concretos las enseñanzas que de tantas formas y por tantas vías queremos transmitir a todos nuestros alumnos: la participación, el involucrarse. Los acontecimientos aquí narrados sucedieron entre el 2 y el 4 de abril.

Al terminar la semana, una compañera afiliada e integrante activa del núcleo atraviesa por una situación de violencia en el aula y se acerca al Director a proponerle una estrategia de intervención. Es parte de nuestra tarea diaria y muchos de nosotros apostamos a soluciones desde el colectivo, antes que individuales. El Director consideró que el planteo de la compañera era una amenaza (así expresado, literalmente) y amenaza, a su vez, a la compañera, haciéndole referencia a ciertas publicaciones que le habrían contado que se realizaron en Facebook. Y aún más, le “aconseja” tener cuidado con lo que allí publique.

Estos hechos generaron en quienes estamos afiliados a ADES Montevideo (algunos compañeros con años en el liceo y otros que llegamos a él por primera vez) una necesidad impostergable de juntarnos para discutir cómo abordar la situación. Entendimos que nuestros derechos y los de los alumnos se estaban vulnerando y que el vínculo con la Dirección no podía aceptarse planteado de esta manera. Constituido el núcleo, donde figuramos más de veinte compañeros en un primer relevamiento, llegamos a la conclusión de que nuestro primer paso debía ser pedir una entrevista para plantear los problemas que estábamos percibiendo y buscar caminos más saludables para transitar este año lectivo. Por otra parte, también era intención nuestra comunicarle, en la reunión, que solicitamos a la Comisión de Salud Laboral de nuestro sindicato que se acerque al liceo para trabajar con todos nosotros en el taller “Salud laboral, Normativa y Decreto 2/91”. Nuestra propuesta era (y es) realizarlo en el horario de la coordinación de centro para que se habilite la participación de los profesores no afiliados. Entonces, el orden del día propuesto por nosotros para la reunión fue (transcribimos tal como fue planteado en el petitorio que el Director mostraba y agitaba durante la coordinación):

1- Criterio de la Dirección ante circunstancias que atentan contra el normal desarrollo de las clases (cortes de agua, de luz, etc.)

2- Modalidad de relacionamiento del Director con el plantel docente.

3- Invitación del Núcleo Sindical al plantel docente al taller “Salud laboral, normativa y Decreto 2/9”.

La reunión se realizó el lunes 28 de abril a partir de las 19:00 horas. Asistimos cinco compañeros. Creemos que no es necesario que nos extendamos sobre el desarrollo detallado de la reunión ya que la mayor parte de lo conversado es conocido por todos a partir de que el Director decide trasladarlo a la coordinación. No obstante, sí cabe exponer algunos puntos que no fueron mencionados ante todos los profesores pero sí en la reunión con el núcleo.

1) El director justifica su manera de proceder en una serie de supuestos sobre el liceo y sobre el colectivo docente del liceo 18 que, por un lado, no compartimos y por otro lado, no nos parece que ameriten ningún tipo de violencia, verbal y/o simbólica y mucho menos, amenazas. Su visión del liceo 18 y particularmente de lo que se suele denominar la “cultura institucional” no fue planteada en la coordinación pero vale la pena conocerla porque es bastante polémica. Con la intención de justificarse, como decíamos, el Director nos explica que para él, el liceo 18 es “una institución balcanizada en la que los profesores se pasan faltando y no reconocen ninguna autoridad”; que observa en ocasiones a los profesores en sus clases, sin ser visto, a través de las ventanas y ve “a los alumnos tirándose papeles y al profesor, indiferente, escribiendo en el pizarrón, en un ‘universo paralelo'” Y por otra parte, advierte: “por supuesto que todo quedará plasmado en el informe” (refiriéndose al informe que él realizará de nuestra actuación al final del año lectivo)

2) El director considera improcedente cuestionar su modalidad de relacionamiento con los profesores por varias razones: no cree que haya nada malo, para opinar sobre este punto se deben realizar cursos de gestión y porque él es la autoridad y “las órdenes están para cumplirse”. En este y otros puntos fue insistente su demanda de casos particulares, aún cuando sus aseveraciones están basadas en puras generalizaciones (los profesores faltan, los profesores dejan salir a los alumnos a las 19, etc.). Consideramos que una gestión con tal nivel de autoritarismo genera el tipo de conflictos que estamos viviendo y ya que todos tenemos derecho a desarrollar nuestras tareas en un ambiente sano y de respeto nuestra “rebeldía” allí encuentra sus razones.

3) En cuanto al núcleo sindical específicamente, el Director expresa clara y reiteradamente que no reconoce su legitimidad, que “nunca” va a comunicarse directamente con el núcleo, porque no tiene ni tendrá nada para decirnos. Es llamativo para nosotros que una persona que sí realizó cursos de gestión desconozca a un sindicato con tantos años de lucha por nuestra educación pública, sindicato que conquistó derechos laborales de los que el señor Director se beneficia. Es preocupante que en pleno siglo XXI los trabajadores tengamos que seguir luchando por el derecho a la agremiación, derecho reconocido hasta constitucionalmente. Por supuesto que tal atropello amerita el inicio de las acciones legales correspondientes.

La reunión debió interrumpirse debido a que el Director plantea formalmente que, desde su punto de vista, los profesores no egresados no son profesores y por lo tanto no los reconoce como interlocutores (frente a la intervención de una compañera, la interrumpió abruptamente, con tono inquisitivo, preguntando “¿Vos sos profesora?”) Agregó que “estos (los profesores no egresados de algún instituto de formación docente) pasan faltando porque el liceo para ellos es una ‘changuita’. En el momento y ante tan desatinada intervención decidimos que en esos términos no podíamos continuar hablando porque sí, aparentemente, estamos nosotros en un “universo paralelo”: uno en el que un educador enseña con sus actos tanto como con sus palabras.

Finalmente, compañeros, convocamos a la organización. Dignificar nuestra tarea, la profesionalización tiene implícito la lucha por nuestros derechos y la resistencia ante cualquier tipo de abuso. Gracias por leer esta declaración.

Núcleo Sindical del Liceo 18

ADES Montevideo – FENAPES – PIT-CNT

Mayo de 2014