Liceo 24 – Aportes para la discusión del Plan Tránsito Educativo – 15/10/13

Ante la posibilidad de implementación del plan tránsito educativo en el liceo a partir del período 2013 – 2014, nos vemos en la necesidad de realizar el siguiente análisis de situación y valoración sobre el referido plan.

 

En primer lugar se desprende del análisis de los documentos del Co.Di.Cen. de la A.NE.P. que la fundamentación para la extensión del plan, se basa en algunos conceptos que los docentes no podemos seguir aceptando y que ya se han convertido en ejes vertebradores de un discurso construido desde las autoridades de la educación y del gobierno a través de los medios de prensa. Dicho discurso tiende a minimizar o soslayar los verdaderos problemas a los que se enfrenta hoy la educación pública. Se intenta crear a través de la repetición hasta el hartazgo, la falsa realidad de que los problemas que enfrenta la educación pública, tienen que ver con la eficacia, la eficiencia y la gestión. Sin embargo los documentos oficiales olvidan llamativamente incluir en sus análisis, cuestiones de concepción de la educación que están en la génesis misma de cualquier proyecto educativo o transformación que se intente ensayar. Al analizar el discurso que impregna dichos documentos, emerge claramente una concepción que reduce a la educación a un rol meramente asistencialista y contenedor de ciertos grupos sociales excluidos por un sistema socio económico que se ha convertido en una fábrica de pobreza. Pobreza que es funcional al propio sistema que la produce y se hace necesaria para mantener un orden social en el que una minoría se enriquece cada vez más a expensas de los pobres.

 

Se insiste permanentemente desde las autoridades, podríamos decir que casi al nivel del hostigamiento, en que el gran problema de la educación, tiene que ver con el compromiso de los docentes y con las estrategias de aprendizaje implementadas por estos, generalizando le idea a nivel de la opinión pública, de que reconvirtiendo a los docentes a través de cursos on line o de una presencialidad reducida, en los cuales se adiestran en el uso básico de las Tics, se generará una verdadera revolución educativa la cual conllevará aprendizajes de “calidad” que preparará a los alumnos para un mundo nuevo y lo convertirá en un ciudadano feliz, próspero y útil a la sociedad en la que se desarrolla.

 

La realidad en la que nos movemos es muy otra, y a poco que nos dediquemos a analizarla, nos daremos cuenta que las problemáticas que nos afectan como sociedad son muy diferentes. Nadie puede negar que en las instituciones educativas actuales se aprende cada vez menos. Cualquier docente que trabaje en un liceo público sabe que los alumnos llegan día a día al mismo arrastrando circunstancias de vida muy desfavorables y un bagaje sociocultural en el que el respeto y la valoración del conocimiento son nulos para la mayoría. Aún así cada uno de nosotros nos presentamos en nuestros lugares de trabajo convencidos de que todos los estudiantes pueden aprender (no los consideramos handicaps). El problema no es de capacidad sino de interés y como adultos y educadores deberíamos preguntarnos si como sociedad debemos y queremos renunciar al conocimiento para respetar las especificidades culturales de los adolescentes que llegan al sistema de educación media actual. A fuerza de evitar generalizaciones debemos reconocer que muchas veces aún los alumnos interesados en aprender no pueden hacerlo debido a la realidad en la que deben hacerlo, presentan sumas dificultades y en una cultura prácticamente de hostigamiento al que aprende deben disimular su interés y sus dificultades.

 

Sin embargo un grupo de técnicos iluminados y autoproclamados “expertos en educación”, vienen otra vez a imponer sus fórmulas mágicas, con un plan que resuelve la situación con una muestra de genialidad inconmensurable: El centro del proceso educativo, es el alumno. Nuevamente estos semi dioses despegados de los simples mortales nos instruyen sobre lo que hacemos mal. Otra vez en este punto debemos rechazar de plano el discurso construido desde los escritorios de los burócratas de turno. ¿Es que acaso los docentes cuando pensamos nuestras clases y vamos a trabajar no lo hacemos pensando en el alumno como centro del proceso de enseñanza aprendizaje?

 

Es posible que estando próximo el fin de un período de gobierno, se aceleren los procesos para llevar a cabo algunos “cambios” que apuntan otra vez a posicionar a la educación como una “vedette” de campaña electoral. Por lo tanto estamos obligados a accionar en tanto debemos defender nuestra concepción de la educación.

 

No debemos dejar pasar el hecho de que nuevamente se intentan aplicar a escala general a modo de “plan piloto” una reforma educativa que avanza en forma segmentada y que se implementa en forma inconsulta.

 

El mencionado plan cambia además las condiciones de trabajo de forma unilateral, ya que se habla de aumentar las horas de trabajo en febrero, mes de planificación del año, actividad que debemos defender y reivindicar en momentos en los que escuchamos hablar de la profesionalizaron.

 

El plan incluye una instancia de campamento en la que deberían participar los docentes, deberíamos preguntamos que nivel de profesionalismo implica concurrir a una actividad de este tipo con alumnos que no se conocen y además cómo se puede obligar a un trabajador a ausentarse 3 días de su domicilio descuidando sus actividades y su vida familiar.

 

Tampoco está claro de donde saldrán los recursos para las actividades que implica el plan tránsito, ya que debemos de recordar que entre todos los recursos que se le negaron a la educación pública por parte del poder ejecutivo y del legislativo en la última rendición de cuentas, se encontraban los solicitados para la implementación del mismo. Analizando este panorama y en concordancia con las declaraciones de varios jerarcas en los últimos tiempos, se avizora un escenario de mas trabajo para los docentes por la misma remuneración, o lo que es lo mismo se estaría generando en los hechos una rebaja salarial, por lo que en respuesta a nuestros reclamos salariales no solo se nos estaría negando un aumento sino que se estaría efectuando una rebaja.

 

A esto se agrega que se genera una multiplicación de cargos que desde nuestra visión generan un gasto totalmente innecesario y un despilfarro de los magros recursos que se asignan a la educación pública en función del desarrollo de políticas focalizadas y asistencialistas, que no resuelven ni por asomo los grandes problemas del alumnado. Es necesario reflexionar también sobre el hecho de que todos los programas que comenzaron como un complemento para fortalecer la educación formal, se terminan instaurando como el eje principal a atender y de esta manera adquieren un protagonismo en los liceos que terminan centralizando la atención en desmedro de la tarea real de docente que debería centrarse en los aprendizajes y no la asistencia. Dicho en otros términos, como el sistema educativo no cuenta con los recursos para contratar asistentes sociales, termina poniendo en manos de los docentes tareas de asistencia social, desdibujando el rol, flexibilizando laboralmente al docente y readaptándolo para el cumplimiento de tareas que no corresponden a su función y para las cuales no se formó.

 

Si tomamos en cuenta que el plan implica que la Dirección del liceo adquiere un rol protagónico porque se convierte en un eje sostenedor, en nuestro liceo particularmente tenemos un problema extra para la implementación del mismo, ya que se trata de una institución en la cual se verifica una rotación permanente en el equipo de Dirección, la adopción del plan significaría un compromiso que asumirían ciertos actores que no sabemos quienes serían y mucho menos si estarían de acuerdo con asumir este rol.

 

Reconocemos otro problema relacionado con lo dicho anteriormente en el hecho de que no hay una elaboración conjunta de un proyecto de centro con el cual pueda articularse la nueva propuesta y no sabemos cual será la visión de la nueva Dirección, por lo expuesto estamos lejos de un proyecto que verifique determinada autonomía del cuerpo docente o que implique la participación de la comunidad educativa y sus actores.

 

Por otra parte el Plan Tránsito Educativo muestra como gran mérito algunos números que realmente no distan demasiado de la realidad que se vivencia hoy por hoy en esta institución. Según la Unidad de Gestión Básica el 66 por ciento de los alumnos de primer año en un Liceo con Plan Tránsito promueven el curso. Uno de los argumentos para llevar adelante este proyecto radica en los beneficios, entre otros, de bajar el nivel de repetición. En el 2012 en este Liceo tuvimos una población de inscriptos a primer año de alrededor de 420 alumnos, de los cuales 280 promovieron y se inscribieron en segundo. Por lo tanto se desprende que hubo aproximadamente un 68 por ciento de promovidos. No consideramos, entonces, que el Plan Tránsito modifique mucho la realidad con respecto al punto repetición en primer año.

 

Núcleo Sindical Liceo 24