Liceos Populares: Insumos para la pelea presupuestal 2015 (2)

2010-2014: Infraestructura vetusta e insuficiente

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1. Incumplimiento de la Ley Presupuestal

En materia de infraestructura, el período se ha caracterizado por el incumplimiento de la Ley de Presupuesto Nacional Nº 18.719. La misma preveía la construcción de 21 liceos nuevos, la construcción de otros 21 liceos para sustitución de locales deteriorados y la construcción de 74 aulas para ampliaciones de liceos existentes.

Para hacer posibles las obras, a la ANEP se le aprobó un presupuesto de 9.376 millones de pesos para infraestructura en el quinquenio: 6.320 dispuestos por el Artículo 645 para nuevas inversiones (1.260 anuales de 2010 a 2014 a través de los programas MECAEP, MEMFOD y del programa 802 que refiere a la ampliación de espacios educativos) y 3.056 asignados a través del Artículo 646 (que dispuso la creación de un “Fondo de Infraestructura Educativa Pública”).

De los 9.376 millones de pesos para infraestructura en la ANEP, 4.102 millones debían ser para la Educación Media, la mayor parte de los cuales debía ser ejecutado en el CES (en UTU se preveía construir 5 campus y 10 politécnicos).

Todo esto demuestra que el Poder Ejecutivo era conocedor, ya en 2010, del estado de deterioro de una parte muy importante de los liceos del país. A su vez, el propósito de construir aulas para ampliar liceos muestra a un gobierno nacional conciente de que la política de inclusión exige un correlato en materia de infraestructura.

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2. Nuevas obras: 38% de lo proyectado

Sin embargo, el número de liceos construidos está muy lejos de ser el anunciado por las autoridades. De acuerdo a la publicación digital “ANEP en obra”, del CODICEN, a la fecha se realizaron dieciséis obras nuevas: Ciudad del Plata, Soca, Nº 2 de Florida, Cruz de Carrasco, Nuevo Berlín, Nº 7 de Rivera, Colonia Miguelete, Nº 7, 17, 54 y 70 de Montevideo, Nº 7 de Paysandú, Nº 4 de Treinta y Tres, Casarino, San Jacinto y Nº 6 de Maldonado. Quiere decir que las nuevas obras representan el 38% de lo proyectado.

Existen otras ocho obras realizadas: el Instituto de Enseñanza Media (IEM) de Piedras Blancas y los Centros Educativos Comunitarios (CEC) de Casabó, Curva de Maroñas, La Teja, Colonia Nicolich, Las Piedras, Maldonado Nuevo y Barrio San Martín de Maldonado. No contabilizamos estas obras como “liceos nuevos”, como plantea la Ley Presupuestal, debido a que los IEM y los CEC no son liceos. Aún si los contabilizáramos, estaríamos muy lejos de lo proyectado, alcanzándose apenas un 57% de lo previsto en la Ley Presupuestal.

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3. Obras de ampliación:poco más del50% de lo proyectado

En cuanto a las obras de ampliación, a la fecha tan solo se realizaron catorce: San Luis, Fraile Muerto, Punta del Este, Pueblo La Paloma (Durazno), Nº 1 de Durazno, Nº 1 de Paso de los Toros, Playa Pascual, Nº 1 de Sauce, Nº 43, 56 y 22 de Montevideo, Nº 1 de Sauce, Santa Clara de Olimar, Nº 1 de Treinta y Tres y Batlle y Ordóñez. Esto representa poco más del 50% de las obras de ampliación previstas a través de la construcción de aulas.

Tampoco contabilizamos las obras de ampliación en el Nº 4 de Rivera e Ismael Cortinas, pues su propósito es acondicionar Institutos de Enseñanza Media, que no son liceos.

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4. Obras de mantenimiento: 73% tienen una vida útil reducida

En cuanto a las obras de reparación y mantenimiento, se ejecutaron entre 2013 y 2014. En 2013 sumaron 198. De ese total, 81 correspondieron a la colocación de contenedores (41%); 51 a reparaciones de importancia (26%), 45 a reparaciones menores (23%) y 21 a acondicionamientos parciales (10%). En 2014 fueron 190. De ese total, 70 correspondieron a reparaciones menores (37%), 55 a reparaciones de importancia (29%), 45 a la colocación de contenedores (24%) y 20 a acondicionamientos parciales (10%).

Esto significa que el 73% de las obras de mantenimiento realizadas por la actual Administración (282 de 388) no contemplan las reales necesidades de los establecimientos de enseñanza: 126 colocaciones de contenedores, 115 reparaciones menores y 41 acondicionamientos parciales.

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5. Problemas de infraestructura persistentes

Preguntamos: ¿qué sucedió con el dinero aprobado por Ley Presupuestal?, ¿cuánto queda aún sin ejecutar?, ¿se ejecutará? Se trata de dineros que pudieron ofrecer respuestas al menos a algunos de los múltiples problemas que muestran numerosos liceos en todo el país, entre los cuales podemos señalar:

–          Agujeros, fisuras, goteras, humedades y revoques que caen en techos y paredes.

–          Espacios clausurados.

–          Techos con vigas para evitar derrumbes.

–          Techos de fibrocemento.

–          Cielorrasos que faltan o están rotos.

–          Aulas, laboratorios y adscripciones reducidas, con poca iluminación natural y ventilación.

–          Laboratorios, salas de informática, salas de arte, SUM, bibliotecas, pasillos, anexos, depósitos y salas de profesores transformadas en aulas permanentes de muchos grupos.

–          Carencia de espacios adecuados para el desarrollo de los cursos de educación física.

–          Instalaciones eléctricas en mal estado y con peligro de accidentes: rastros de agua cerca de los tableros, falta de llaves diferenciales, cables expuestos, pocos tomas, uso permanente de alargues, sobrecargas, etc.

–          Baños insuficientes, muy deteriorados y compartidos por estudiantes, docentes y funcionarios.

–          Ventanas con aberturas rotas y oxidadas (no se pueden abrir) y vidrios rotos o sueltos.

–          Pisos rotos con baldosas faltantes.

–          Puertas que faltan o están rotas.

–          Tubos de luz sin protección mecánica.

–          Bancos rotos, sucios e incómodos.

–          Salones que no cuentan con cortinas que eviten la entrada de rayos solares.

–          Escaleras sin barandas ni luces de emergencia.

–          Tanques de agua sin mantenimiento.

–          Falta de limpieza.

–          Plagas de roedores, palomas, hormigas y abejas.

–          Bibliotecas sin espacio para la lectura.

–          Salas de profesores y adscripciones diminutas.

–          Patios con agua empozada y residuos de malezas y hojas.

–          Habitaciones separadas por muebles.

–          Extintores que faltan o son insuficientes, están descargados y mal ubicados.

–          Falta de salidas de emergencia.

–          Inexistencia de sistemas de detección de incendios.

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6. Problemas metodológicos persistentes

A los problemas ya expuestos, se suma la improvisación de las autoridades a la hora de realizar reparaciones en los liceos, limitándose a dar insuficientes respuestas a las situaciones emergentes. La mayoría de las obras de reparación realizadas se orientaron a los liceos denunciados desde sus núcleos sindicales. Tales obras distan de ser mínimamente satisfactorias: pago de onerosos alquileres, aulas en contenedores, baños prefabricados, parches impermeabilizantes que no resisten las primeras lluvias, pintura encima de las humedades, etc.

Por otra parte, a la hora de planificar las obras, las autoridades prácticamente no han previsto los problemas que supone la convivencia de las clases con las reparaciones: delimitación de obra, contaminación sonora y ambiental, seguridad y prevención de accidentes, tiempos establecidos en los contratos, etc.

 

7. Presupuesto 2015: necesitamos la construcción de 60 nuevos liceos

Es imposible brindar la dedicación que requiere cada alumno si son 35 o 40 por grupo. Las aulas superpobladas son un impedimento para el desarrollo de estrategias pedagógicas y didácticas que permitan involucrar a todos en la adquisición y construcción de conocimientos. La política de inclusión irresponsable sostenida los últimos años descansa en el error de que alcanza con asistir. Por otra parte, la superpoblación resultante de la falsa inclusión lleva a que se pierden las individualidades, la riqueza que cada uno puede aportar, así como las dificultades que presentan. ¿Cómo atender a la diversidad en este marco? ¿Cómo exigir resultados con estas condiciones de trabajo que sin duda, además, afectan nuestra salud física y mental?

Entendemos que debemos comenzar a avanzar hacia grupos con no más de 20 estudiantes en general, y no más de 15 en primer año de ambos ciclos, donde se presentan las mayores dificultades de integración (¡basta de “inclusión”!). Esta medida supone la eliminación del Plan Tránsito.

La capacidad edilicia actual está muy lejos de permitir grupos de 20 estudiantes. Por ello sugerimos exigir a las autoridades un plan que permita llegar a un máximo de 25 estudiantes por grupo en 2020. Son 190.000 los estudiantes que asisten a liceos diurnos (106.000 en Ciclo Básico y 84.000 en Bachillerato). 25 estudiantes por grupo requieren 7.600 grupos. Actualmente hay 1.888 grupos en Montevideo y 4.574 en el interior, totalizando 6.462 grupos. Para llegar a grupos de no más de 25 estudiantes se deberían crear, de mantenerse la matrícula actual, unos 1.138 grupos. Para hacerlo posible, se deben construir 57 liceos de diez grupos por turno. Dado que la matrícula probablemente continúe siendo levemente ascendente, sugerimos la cantidad de 60 nuevos edificios liceales para el próximo quinquenio.

Por otra parte, no existe reglamentación que obligue a las autoridades a compatibilizar las instalaciones educativas al número de estudiantes y docentes de cada institución, al tiempo que ampare las exigencias de dignas condiciones en las cuales realizar nuestras labores.

La Constitución de la República, en su Artículo 68, dispone que el Estado deba intervenir en los establecimientos de enseñanza a los efectos de “mantener la higiene, la moralidad, la seguridad y el orden públicos”. Sucede que dicha intervención debe ser reglamentada, cosa que sólo sucede parcialmente, contemplando algunos de los derechos de los trabajadores, más no las condiciones específicas de un centro educativo.

Debemos exigir criterios claros para la construcción y remodelación de los edificios de enseñanza: programación (métodos y técnicas de enseñanza, planes de estudio, capacidad de los espacios, jornadas, horarios, etc.), funcionalidad (relación entre necesidades y recursos), simplicidad (aprovechamiento óptimo de los recursos materiales), confort (iluminación, color, ventilación, fuentes de ruido, temperatura ambiente, etc.), ubicación del terreno, accesibilidad, tamaño, capacidad de estudiantes por aula, distancia mínima y máxima de los estudiantes respecto al pizarrón, instalaciones eléctricas seguras, etc.

Compañeros: es mucho lo que la educación pública uruguaya debe avanzar en materia de infraestructura, y es nuestro deber exigirlo. La pelea presupuestal de 2015 será crucial para ello.

Agrupación Liceos Populares – Julio Andreoli

Octubre de 2014