No importa dónde

santa catalina 2

 “Mucha tropa riendo en las calles 

con sus muecas rotas cromadas
y por las carreteras valladas
escuchas caer tus lágrimas

Nuestro amo juega al esclavo
de esta tierra que es una herida
que se abre todos los días
a pura muerte, a todo gramo.
-Violencia es mentir- …”

Patricio Rey y sus redonditos de ricota

 

La dictadura cívico militar, años de neoliberalismo, políticas de izquierda que no hacen más que emparchar la situación económica y social.

Una izquierda que emprendió el camino de contener las luchas populares, canalizando cada descontento hacia las urnas en su objetivo de llegar al gobierno, a través de la renuncia a los postulados anti imperialistas, las renuncias permanentes en el terreno ideológico, las claudicaciones en cada medida económica, el precio es alto y se ha comenzado a visualizar lo que sucede cuando se es funcional al sistema capitalista.

Sistema que no engaña, que ha cedido sólo al costo de peleas y luchas desarrolladas, sistema que solo admitirá en sus filas a alguien que vista la ropa que quiera pero piense con sus herramientas, elabore en función de su programa, planifique y opere sólo en función de perpetuar las herramientas de dominación que garantizan los privilegios de unos pocos.

Un movimiento popular desarticulado, generaciones de militantes educados en la legalidad burguesa, en el sistema electoral, en la no confianza de las posibilidades del pueblo organizado de forma independiente, en la necesidad de votar como el único elemento capaz de generar un cambio profundo de las estructuras del sistema, a partir de elementos políticos e ideológicos colocados por el enemigo de clase a través de herramientas cada vez más sutiles y casi imperceptibles, un patrón ya no es un explotador, los trabajadores somos colaboradores, las empresas se promueven con “responsabilidad social”, han llevado a un movimiento popular que no ve mas allá de las urnas como herramienta, mas allá del programa hacia el gobierno y el parlamento, han generado la total desmovilización, la muerte de los mecanismos directos de participación han dado paso a los foros en internet, los sindicatos jurídicos en donde ya no se arman fritangas populares, sino que se cierran cuentas para el ministerio, se tiene un buen equipo de abogados, muchos técnicos y pocos revolucionarios…

Una política que es excluyente, que no tiene como objetivo politizar lo cotidiano de los trabajadores, aumentar los niveles de compromiso, generar y fortalecer los organismos de la clase como herramientas fundamentales desde donde se analice y se planifique la militancia y todo su accionar en un medio, generar el material necesario para hacer avanzar esta sociedad hacia una más justa y libre que no es más que el socialismo.

Esa forma de hacer política en estas últimas décadas han dejado miles de trabajadores que no han encontrado su lugar de lucha en su sindicato, han  dejado juventud que hace con suerte sus primeras armas militantes en el movimiento obrero, en los barrios ya no se discute de política por que las comisiones han sido cooptadas por los mecanismos municipales, el movimiento estudiantil aún espera una generación de estudiantes que plantee los problemas y haga lo imposible por lograr superarlos, los sindicatos encerrados en su problemática puntual y conteniendo cualquier desborde que amenace la paz social y el pacto ideológico político y económico.

Esa generación existe y está respondiendo los ataques permanentes que ha sufrido en estas décadas, exclusión de los centros educativos, exclusión de las posibilidades laborales, sin salud que permita un cuidado serio, sin vivienda que dé tranquilidad y estabilidad, sin entorno adecuado para un desarrollo individual y colectivo que genere seres pensantes, críticos, constructivos, productivos. El sistema los expulsa y la burocracia en el movimiento popular los condena al no poder contener sus niveles de aspiración que no entran en los cánones clásicos de la izquierda porque son producto de otra elaboración social.

Se han generado las teorías correspondientes que permiten justificar salarios de tecnócratas, que analizan cómo corregimos a la gente joven, qué beneficio agregamos a la tarjeta joven, qué actividad con telas de colores y papel picado hacemos para poder encaminar a los que se nos fueron de las redes del sistema, esos mismos que por la vía de los hechos expulsamos y la hipocresía de la izquierda cristiana condena.

Los trabajadores de la educación tenemos una responsabilidad enorme para con esta situación, el sistema mata a nuestros alumnos de a poco, en salones inadecuados, con programas basura, y si es necesario también con una bala.

La muerte de un joven de Santa Catalina sólo la entenderemos en este marco general, sólo la comprenderemos si asumimos que el dinero no alcanza, no solo nuestro salario, el de todos los trabajadores, las condiciones de vida han empeorado y los jóvenes no saben para donde disparar, la policía si, y es a ellos a quienes visualizan como los peligrosos, quienes pueden tener la capacidad de cuestionar medio centímetro de orden establecido, son ellos los que mantienen un odio latente y permanente al botón, al gendarme, al amigo del patrón y son ellos los que por ahora tienen las condiciones de responder los ataques con ataques, porque no se reconocen uno más, porque nosotros los trabajadores no los dejamos ser uno más, porque el sistema les dice que no son uno más, son mierda y así se ven y por eso mismo están dispuestos a combatir si es necesario y a imponer su ley, la que ninguno de nosotros entendemos, ley que no comprende ni si quiera el sociólogo mas formado. Ley que está impregnada de dignidad, ley que se plantea resistir la situación de atropello permanente, ley que dijo basta, no va más, no esperen marchas a los ministerios, pintadas, porque la política y la ideología transcurre por otros canales, se fortalece en otros canales y a través de otras herramientas.

¿Qué papel jugamos los sindicatos en este asunto?

Decretamos solidaridad, malversando el término y la herramienta unificadora, sendos comunicados algunos, ni una palabra otros.

Para nosotros el compromiso y la tarea está planteada desde hace tiempo, generar los organismos de base en función de lo territorial, vincular los organismos con otras expresiones del pueblo organizado, generar y crear, sostener las herramientas que comiencen a formar otro militante, el militante de izquierda que vea mas allá de la reivindicación concreta y propia, el militante que se sienta parte de algo más grande, con una metodología que permita que el trabajador se sienta, vea y sea el protagonista del proceso, que la solidaridad transcurra por esos canales con independencia de clase, que el problema barrial también sea nuestro y pongamos a disposición las herramientas con las que contamos, que si no sirven para la lucha, no sirven para nada.

 

Gabriela Siqueira

Liceos populares/ Julio Andreoli

Febrero de 2014