Por qué Mujica no es un traidor

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Lo primero que quiero esbozar es que para traicionar a algo o a alguien, en este caso a la clase trabajadora en su conjunto, es necesario estar comprometido con ese colectivo.

Compañeros trabajadores: este señor no nos traicionó, no está haciendo más que llevar a la práctica una política educativa que pauperiza la educación que reciben nuestros hijos en escuelas y liceos y pauperiza las condiciones de vida de los trabajadores de la enseñanza.

En el marco del conflicto docente escuché a este señor en más de una oportunidad decir: “están dejando a los gurises tirados”. Tirados los deja usted, señor. Sí, usted y toda la clase política, que no hace nada de nada para que “nuestros” gurises no tengan que faltar después de un temporal, pues deben subirse al techo de su “rancho” para no perder lo poco que tienen, y no porque sus padres estén tomando un vino, sino porque sus padres están revolviendo la basura para que sus hijos puedan comer algo. Sí, señor Mujica, eso pasa en este país y en pleno 2013, mientras que los grandes propietarios invierten, dígame usted: ¿para qué?, ¿qué le llega a esos gurises? Usted sabe que no les llega nada, y sin embargo declara que no puede creer que los docentes nos comamos la pastilla de que el gobierno cobra menos impuestos a los grandes capitalistas.

A veces creo que vivimos en mundos paralelos, por un lado nosotros: los trabajadores, y por el otro la clase política.

Los primeros, es decir, nosotros, haciendo lo imposible para que “nuestros” gurises, puedan ser hombres y mujeres libres, hombres y mujeres capaces de discernir, de pensar, de comprometerse, de salir del individualismo atroz, de poder solidarizarse con el que más lo necesita sin esperar nada a cambio, más que la tranquilidad de haber hecho lo correcto. Usted, señor presidente, se preguntará: ¿por qué digo que hacemos lo imposible? Le cuento que nosotros trabajamos y nuestros hijos estudian en liceos y escuelas que se caen a pedazos, que se llueven, se inundan, con grupos donde cada uno de los 40 alumnos tiene menos de un metro cuadrado de espacio para estar durante seis horas. ¿En verdad usted cree que esas son las condiciones que merecemos?

Los segundos, es decir, ustedes, los políticos, bien pero bien alejados de la enseñanza pública -por la que no muchos han pasando como estudiantes-, que por tener un micrófono y un espacio salen a decir lo que se les canta en gana y no hacen nada de nada para mejorarla. Todo lo contrario, se reúnen para firmar acuerdos multipartidarios que condenan al fracaso a “nuestra” educación, a esa que es la única capaz de brindarle a nuestros hijos la posibilidad de ser libres, de ser solidarios, de ser felices…

¿Por qué usted, Mujica, no le preguntó a los trabajadores por dónde es el camino? ¿Por qué no fue a los liceos a los que van los gurises más golpeados por la vida? Allí usted hubiese encontrado las respuestas. Pero no, prefirió el otro camino, el de los tecnócratas, el de los todólogos, el de los dueños del país, en definitiva, el de los explotadores…

Y ahora además tengo que escuchar que usted, señor, me diga que trabajo cuatro horas por día, 180 días en el año, y que por eso cobro 17.000 pesos.

Mire señor: mañana que es lunes me voy de mi casa a las 6:50 y regreso a las 17:30, y no porque me quede conspirando por ahí con un grupito de dementes para ver cómo destruir la enseñanza: es porque trabajo todas esas horas.

Y, en realidad, trabajo muchas pero muchísimas horas más de las que me pagan, corrigiendo escritos, preparando materiales, estudiando, planificando, tareas que realizo en mi casa, postergando por ello a mi hijo, a mi familia y a mis amigos… Y usted ahora me manda a trabajar más. ¿Me está jodiendo, no?

Usted no nos traicionó. Usted estaba y está en la otra vereda, esa que debería cruzar, para empaparse de realidad, pensar, evaluar y ahí hablar….

En parte le doy la razón, en este país cualquiera habla y dice lo que se le da la gana, y el primero es usted.

 

Carina Benoit

Profesora en el Liceo 38 de La Teja y en el Liceo 60 del barrio Lavalleja

Julio de 2013