Núcleo Sindical del Liceo 42 denuncia carencias en las condiciones educativas

El núcleo sindical del Liceo N° 42, reunido en el día de hoy, ha decidido realizar las siguientes consideraciones:

Las políticas educativas de las autoridades de la educación se fundan en principios pedagógicos y marcos teóricos  que son debatibles, y en torno a los cuales es difícil lograr una posición de consenso. No obstante, reconocemos un divorcio entre las declaraciones de intención de las autoridades – algunas de las cuales pueden ser compartidas – y la forma en la que han tratado de ser implementadas. Al respecto, decimos:

a) Es cierto que la primera instancia de conocimiento del liceo por parte de los estudiantes debe ser un momento agradable, atractivo, e incluso lúdico. No obstante, prolongar las actividades recreativas durante semanas va en contra de la intención fundamentalmente educativa de la institución liceal, además de ir en desmedro del tiempo que se puede dedicar al abordaje de los conocimientos curriculares. Asimismo, esta propuesta es inaplicable de hecho, en tanto no existen las condiciones necesarias para ello: ni el edificio cuenta con espacios apropiados para estas actividades, ni con personal específicamente formado para la recreación.

b) Estas carencias materiales no parecen ser un resultado directo de la ausencia de recursos disponibles, en tanto las autoridades han incurrido en onerosos gastos – algunos de los cuales ni siquiera han sido aclarados en relación a su cuantía – para la confección y compra de insumos (librillos de iniciación a la vida liceal, tablets, etc.) sin hacer un relevamiento acerca de si eran o no necesarios en los diferentes centros educativos. En un esquema de recursos limitados, la jerarquización de los gastos debe responder a una discusión amplia y profunda respecto de la necesidades reales de las instituciones, algunas de las cuales constituyen verdaderos obstáculos a la hora de alcanzar los resultados que, declarativamente, todos desearíamos.

c) En relación con las carencias que existen a nivel de las condiciones educativas, en nuestro liceo no existe equipo multidisciplinario. Sólo contamos con una psicóloga que tiene una carga horaria de 30 hs. semanales, lo cual resulta – a todas luces – insuficiente. No cuenta siquiera con un espacio físico que permita desarrollar su trabajo de una manera adecuada.

d) La circular N° 1/2016 del C.E.S., implica también una situación contradictoria. Si bien es deseable que los estudiantes permanezcan todo el turno en la institución, este tiempo debe ser educativamente significativo. Para ello, no basta con que se encuentren dentro del edificio, sino que tiene que haber personal capacitado y dedicado a hacer pedagógicamente rico ese tiempo en el que no tienen clases curriculares, además de espacios adecuados para ello. Los adscriptos no pueden dedicarse a esta tarea, sin descuidar otras muchas que son específicas de su cargo. Sobre todo tratándose de un liceo de ciclo básico inserto en un barrio que, por sus características, implica de los adscriptos una dedicación especialmente demandante. No puede esperarse que la mera redacción de una circular modifique por sí sola esta realidad.

e) La disposición en virtud de la cual se darían de baja las horas de los tutores que no tuvieran un mínimo determinado de alumnos, constituye una afrenta antirreglamentaria a nuestros derechos como trabajadores. Nuestra seguridad y estabilidad laboral, que en nuestra condición de trabajadores que viven de su salario constituye algo esencial, no puede depender de contingencias totalmente ajenas a nuestro desempeño como profesionales. Si lo que se busca es mejorar el trabajo en tutorías, se deben buscar mecanismos que no impliquen la amenaza de pérdida salarial. Sobre todo considerando que, objetivamente, el salario docente es absolutamente insuficiente, y no se corresponde con las exigencias y las demandas que nuestra tarea amerita.

En términos generales, acordamos con las consideraciones que han realizado compañeros de otros núcleos. Estas consideraciones muestran que no responde a la realidad el discurso oficial de que este comienzo de cursos haya sido “absolutamente normal”.

Núcleo sindical del Liceo N° 42