Núcleo Sindical del Liceo 58: “De la macdonalización de la educación y de los combos 2017”

“Acostúmbrense: van a trabajar por dos grupos y cobrar por uno”.

Comenzamos un año 2017 con problemáticas de sobrepoblación de estudiantes por salón. Aulas de 4to año con 39- 40 estudiantes. Y con un mensaje en la realidad cotidiana de seguir incorporando estudiantes. Esto presenta un problema casi existencial. ¿Cómo educar? ¿Cómo trabajar?

Haciendo historia, un tema del que nos  preocupamos desde el 2016: El año pasado este problema ya se nos había presentado y tratamos de “tomar el toro por las guampas” haciendo los reclamos necesarios con anticipación.  Preocupados al respecto promovimos Salas Docentes ampliadas, interturnos, nucleando a todos los docentes, para analizar esta situación y la perspectiva 2017.  De dichas salas surge implementar dos grupos de trabajo integrados por docentes. Uno que analizaría la matrícula del centro en retrospectiva, y otro que se ocuparía de la temática de Salud Laboral. Luego de elaborada una síntesis conjunta, hicimos llegar nuestro análisis tanto a la dirección liceal como  a las autoridades del CES.

¿Qué planteábamos a mediados del  2016 los docentes nucleados del Liceo 58?

Varios elementos para pensar:

  • Que la capacidad locativa de nuestras instalaciones no es criterio suficiente para pensar cuántos alumnos

ingresan por salón, como suponemos lo hace Planeamiento Educativo. Es pedagógicamente inapropiado y pedíamos, el año pasado, una discusión impostergable acerca de la reducción de estudiantes por grupo. La población de alumnos que recibimos año a año en esta zona es una población sumamente vulnerada. El clima educativo en sus hogares es muy bajo (el nivel educativo de nuestros estudiantes supera ampliamente el de sus padres o referentes adultos) por lo que su manejo de vocabulario es escaso, dificultándose así la comunicación y el estudio. Su muy bajo nivel socioeconómico hace que muchos de ellos no cuenten con los recursos materiales básicos para poder estudiar, teniendo la institución o los docentes que hacerse cargo de brindarles fotocopias, calculadoras, juegos de geometría, tablas de dibujo, etc. Algunos estudiantes tienen problemas graves a nivel cognitivo y no están diagnosticados, un gran número tienen enfermedades complejas; en muchos hogares viven situaciones de abandono, violencia, exceso de responsabilidades (se hacen cargo de sus múltiples hermanos por ejemplo). Por lo dicho anteriormente es imprescindible trabajar con un número menor de alumnos ya que necesitan contención, y una guía en su proceso de aprendizaje, enseñándoles a ser estudiante (porque en sus casas no existe tal experiencia), formándolos para lograr autonomía, para que puedan seguir estudiando, que los motivemos a seguir adelante pese a las dificultades que viven día a día, que seamos tutores (adjudicándoles tareas diferenciadas para ir desarrollando habilidades cognitivas que no poseen).

  • Desde hace algunos años estamos trabajando desde la “inclusión”, sin embargo, lo que  se viene

materializando es una “inclusión excluyente”, por ejemplo de estudiantes ciegos. Sin apoyo de otras instituciones, sin acompañamiento ni capacitación, tanto para el estudiante, como para el docente que debería, parece, poder trabajar en una aula de 39 estudiantes con un alumno con ceguera. Es imposible la inclusión real sin los recursos y tiempos pedagógicos necesarios para la realización de adecuaciones curriculares pertinentes.

  • Por otro lado si hacemos un análisis histórico de la matrícula y tomamos en cuenta el promedio de

estudiantes por grupo desde el año 2007, en general viene aumentando en 5to, 6to y en el caso de 4to se mantiene por encima de lo que consideramos óptimo (20-25 estudiantes por clase).  En los salones pequeños (4to 1 al 4) donde la superficie que ocupan los bancos de los alumnos es aproximadamente 20,5m2 (dimensiones 4,1×5) 22m2 (dimensiones 4,4×5) hay 31 alumnos. Aquí sumado a las dificultades antes mencionadas, tenemos un problema de espacio que en materias como dibujo es una barrera más para el aprendizaje de nuestros alumnos.

LA COYUNTURA DEL LICEO N° 58 al 2017

A tener en cuenta:

-En la actualidad los salones están superpoblados, e incluso hay grupos que están funcionando en lugares que no son salones, como los contenedores.

-Desde que se creó la orientación artística no ha habido en nuestra institución un salón adecuado a las necesidades de asignaturas como danza y teatro.

-Nuestra institución recibe, junto al liceo 25, la población de cinco liceos de ciclo básico. Y al lado de nuestra institución se inaugurarán este año 311 viviendas de Ayuda Mutua. ¿Cuál sería el destino de todos estos jóvenes si no se amplían los liceos existentes o se construyen nuevos liceos?. Quizás la estrategia pensada por las autoridades sea la de HACINAR  ESTUDIANTES EN SALONES DE CLASES MIENTRAS TENGAN DONDE SENTARSE, Y PEDIR AL DOCENTE QUE COMPRE ESE COMBO DE TRABAJAR EL DOBLE Y COBRAR POR LO QUE CORRESPONDERÍA A UN GRUPO. O quizás algo más perverso aún, que es anticipar la posible deserción, repetición de esos estudiantes, esperando que los profesores nos adaptemos en pro del “bienestar” de nuestros estudiantes. Discurso absolutamente manipulador y  maniqueo que sobrevuela cuando nos resistimos a trabajar mal, brindar malas condiciones pedagógicas y asegurar nuestro stress profesional, a cambio de hacerlo por los estudiantes.

– SI NOS INTERESA EDUCAR NUESTROS JÓVENES Y HACER DE FORMA PROFESIONAL NUESTRO TRABAJO, Y SI ES POSIBLE SIN ENFERMARNOS EN EL CAMINO. Vemos una enorme contradicción entre el discurso y recursos que son asignados. De llegar a bachillerato todos los estudiantes que se han inscripto en primer año, en lo que sería una situación ideal, estarían totalmente fuera de la capacidad locativa de los liceos N°25 y N°58, que son los únicos de 2do ciclo de la zona (que abarca desde el Km 23 de la ruta 8 hasta la Curva de Maroñas). Ahora bien si analizamos los resultados finales de 4to año en el 2013, 2014,2016, vemos que los alumnos promovidos nunca superan el 50% sin contar los que desertaron, si bien no es la única causa, podemos asegurar que hay una relación directa entre el número de estudiantes y el porcentaje de desafiliación. Lo creemos porque los docentes que hemos trabajado en tutorías (proyecto Interfase), pudimos apreciar cómo algunos alumnos que en una clase de 40 no participan, cuando se trabaja en pequeños grupos salen adelante. Esta realidad se repite día a día, cuando no tenemos la oportunidad de atenderlos como se merecen, de brindarles apoyo. Lo anteriormente dicho, sumado al aumento de exigencia por parte de las autoridades, la falta de reconocimiento y la realidad de nuestros estudiantes, genera una gran frustración que se acumula en los docentes y los enferma.

–  REPETIMOS LA INCLUSIÓN EXCLUYENTE YA QUE EL LICEO LOS FRUSTRA: El liceo en vez de incluirlos, los frustra, reafirmando la idea que se les ha inculcado en su entorno de que “no pueden” o “no les da la cabeza”. En conclusión los índices de repetición no son una sorpresa con estas condiciones iniciales de trabajo, la sorpresa es la cantidad de alumnos que a pesar de todo, logran sortear todas las dificultades y salir adelante.

-En el turno nocturno por su parte, la situación de superpoblación es aún peor y cuando se planifica para el año siguiente se plantea que los que terminan el semestre son pocos y a consecuencia se unifican grupos en algunas asignaturas, perdiéndose la especificidad de cada orientación (5° y 6°), ¿esto no serán factores que impulsen a los estudiantes a dejar de asistir?.

EL COMBO SALARIAL…DOS GRUPOS AL PRECIO DE UNO:  No podemos dejar de mencionar que el sueldo es el mismo para un docente que trabaja en el centro con grupos de 20 estudiantes, que para uno que trabaja en la periferia en grupos de 40 alumnos, cuando además de que el trabajo es mayor en el aula, se duplica en la corrección de escritos y tareas, en adecuaciones curriculares y planificaciones. Para que sea claro lo que se quiere exponer, por ejemplo un docente de biología con dos horas semanales para completar la unidad docente, debe elegir 10 grupos, lo que resultaría un total de 400 alumnos. La cantidad va en desmedro de la calidad, y esto también es motivo de enfermedades de los docentes.

¿Qué pedimos y que exigimos?

-La construcción de nuevas aulas para poder crear nuevos grupos y de un nuevo liceo en la zona.

-Necesitamos reflexionar en conjunto y realizar una propuesta zonal de proyección de grupos. En zonas como la nuestra, con población tan vulnerada se requiere de mayor inversión y racionalización de recursos si se pretende una educación que coadyuve con una inclusión social y un desarrollo integral de nuestros estudiantes.

TAMBIEN NOS PREOCUPA NUESTRA SALUD LABORAL Y LA PRECARIZACIÓN DE NUESTRAS CONDICONES DE TRABAJO:

A continuación queremos abordar más profundamente nuestra salud laboral y nuestra actual situación.

Como trabajadores de la Educación estamos sometidos a varios problemas que van desde las dificultades salariales, el pluriempleo, el hacinamiento, el cansancio por el exceso de horas laborales semanales, el stress, etc. Uno de los aspectos que nos resulta sumamente importante aclarar, es que no pretendemos colocarnos en el lugar de la “queja”, repetitiva y molesta, que sólo denuncia y enoja ante la situación que no encuentra forma de modificar. Trataremos de explicar algunas de nuestras problemáticas desglosándolas a continuación:

Una de ellas es el número de alumnos por salón, ampliamente desarrollada en el apartado anterior. Junto a las consecuencias para los estudiantes, se suman las consecuencias para la salud del docente. Esto colabora con el deterioro de nuestro ejercicio laboral así como de la calidad educativa de los estudiantes. Este exceso es una fuente de desgaste emocional, que resulta obstaculizador de un buen clima de aula, de trabajo y de aprendizaje. Unido a esto, por problemas de inversión (suponemos) una de las respuestas al problema de infraestructura en algunos liceos ha sido el colocar contenedores para dictar clase. No creemos que esa sea una solución viable. El mensaje que da refuerza la idea de “precarización” de la situación educativa, ya que además de aulas masificadas, alumnos hacinados, se trabaja en edificios precarios.

Otra problemática actual es la de la incorporación de alumnos con situaciones de “capacidad diferente”. Lo que comúnmente aparece como situación de “integración”. En lo que respecta al trasfondo ético y político de la llamada “inclusión”, no podríamos bajo ningún concepto rechazarla; el problema está dado por la forma en la que se realizan las inclusiones: sin acompañantes terapéuticos, sin infraestructura preparada para la integración (sin rampas, sin materiales en braille, sin apoyo psicopedagógico al estudiantes y a sus docentes). Sin el andamiaje necesario para la transición, lo que se realiza efectivamente es una situación violenta del estudiante y de sus docentes. Muchas veces redundando en un clima hostil.

Muchos profesores sufrimos también otros elementos que resultan perversos para nuestro ejercicio profesional. Existen lógicas complejas en nuestro universo laboral. Muchas veces trabajamos en 3 centros educativos distintos para completar la carga horaria semanal. Esto implica atenerse a la lógica de distintos centros, viajes en el medio, gasto económico para los traslados, y muchas veces dificultades horarias. También tenemos poca seguridad laboral, sometiéndose cada año a la elección de horas, y así en algunos casos, al cambio de centro educativo, de barrio, de equipo de trabajo, etc.

Vivimos además una fuerte crisis en la identidad profesional del docente. Es una profesión poco valorada desde diversos aspectos. Del punto de vista salarial no recibimos un salario acorde a una tarea profesional o especializada. Constituyendo este un mensaje hostil para el docente, al que se le exige una tarea de mucho compromiso y sostén afectivo, intelectual, de socialización y dedicación, pero a un bajo costo. Una paga que luego no colabora en que el docente como trabajador pueda cubrir sus necesidades básicas con su salario. Situación que es prácticamente imposible dado los costos de la canasta básica actual.

Estudios realizados en Chile acerca de las problemáticas de la salud laboral en docentes y sus condiciones de trabajo, resume algunas de las tendencias psicopatológicas a las que estamos expuestos los docentes: la tendencia a las disfonías, las enfermedades cardiovasculares y los trastornos musculoesqueléticos. Los trastornos depresivos y ansiosos y las altas tasas de licencias ligadas al cansancio crónico, burn-out y estrés. En el mundo de hoy, y en las condiciones en las que trabajamos los docentes en los países tercermundistas, la docencia enferma. Esto no está planteado desde el lugar de la victimización, sino desde el intento de conocer nuestros “factores de riesgo” y algunas de las razones del sufrimiento profesional de la tarea docente.

Estos autores hacen hincapié en los cambios en esta tarea dentro de las sociedades capitalistas contemporáneas. Problemáticas como la masificación escolar, incorporación masiva de sectores populares (antes des-escolarizados) a la vida escolar, transformaciones en el mercado de trabajo que han colaborado en detrimento de los vínculos al interior de las familias y las comunidades, con una consiguiente desestructuración de identidades. Esto trae la sobrecarga y sobre expectativa de los logros y alcances de la educación por parte de la sociedad. Gran parte de esas expectativas se depositan en el trabajo del docente. El desarrollo explosivo y acelerado de nuevas fuentes de socialización sobre todo en internet, que compiten con la tarea escolar. Una gran crisis de certezas que el sistema educativo ya no puede ofrecer.

Profesores del Liceo N° 58 Mario Benedetti

Núcleo Sindical del  Liceo N° 58 Mario Benedetti