Núcleo Sindical del Liceo 73: Una nota al pie

Hace más de sesenta años Antonio Gramsci  ya hacía notar que los medios de comunicación eran parte de un entramado ideológico que respondía a intereses hegemónicos de la cultura dominante [1],  pero sin embargo parece ser que esta posición se desvanece fácilmente cuando de políticas educativas se trata en el Uruguay de la vanguardia liberal.

La transmisión especial que el viernes 21 de abril de 2017 realizó el programa radial Suena Tremendo de Radio El Espectador desde el Liceo 73 de Casavalle consiguió reunir por primera vez en la misma mesa – como se explica en la publicación web- al director de la institución, Federico Delgado, y al director del Liceo Impulso, Fabrizio Patritti, en esta ocasión se habló de diversos aspectos vinculados al contexto particular en que trabajan las instituciones de la zona y sobre la educación uruguaya en general.

Uno de los titulares que enmarcó estas entrevistas fue el encabezado que ponía en boca del director del liceo público de gestión pública número 73 que el objetivo principal de la institución era “retener al alumno”, comenzar por enunciar que esta afirmación nunca existió de esta forma en la entrevista, salvo que se manifieste con la habilidad de la descontextualización es solamente el primer aspecto que se desea enumerar de una serie de elementos que analizan sucintamente a continuación.

Las discrepancias entre los directores se hace notoria a medida que transita el programa, sin embargo hay puntos de coincidencia sistémicos que ya parecen tomarse como planos incuestionables a medida que el Consejo implementa marcos teóricos que se asimilan sin debate previo en las plataformas educativas, en este sentido, los aspectos mancomunados en los discursos vuelven a ser los aprendizajes por competencias (Ver:  “A l’Ecole des Competences. De l’éducation à la fabrique de l’élève performante”, La Découverte, Paris, 2010), los beneficios del asistencialismo gerencial, la anulación de asignaturas, la insistencia en hablar de los humanos como recursos, los resultados como meta teleológica de la educación.

No caben dudas, sin embargo, que la visión de las autoridades de las instituciones “enfrentadas” manifiestan visiones disidentes. Delgado no duda en comprender aspectos como la labor docente, las dificultades socio- económicos y culturales de algunos estudiantes, las demandas familiares intrínsecas al contexto, las particularidades de la población estudiantil, las dificultades que genera el multi empleo, las dificultades endémicas en las elecciones de cargos, la ausencia de “sentido de la realidad” del Poder Ejecutivo en materia educativa, entre otros aspectos analíticos que destacan la realidad en la que trabajamos los docentes del liceo 73 y en muchas otras instituciones de Educación Media de Montevideo.

La presencia del Director del Liceo Impulso en la institución no es extraña, ya que es docente en el liceo, la celeridad con la que se resolvió la puesta en marcha del programa en la institución por parte del Consejo, el amplio número de estudiantes del Liceo público de gestión privada presenciando el programa sin una previa integración con los estudiantes locales, y la nula posibilidad de participación del colectivo docente son algunos aspectos preocupantes, sin llamar la atención al nulo conocimiento que tuvo el cuerpo docente sobre lo que sucedía en su lugar de trabajo producto del escaso tiempo con el que se le notificó a las autoridades liceales lo que transcurriría dentro del horario del turno matutino.

Gramsci agrega en la obra citada, que la realización del aparato hegemónico, es decir el aparato del Estado, en cuanto crea un nuevo campo ideológico, determina una reforma de la conciencia, nuevos métodos de conocimiento y en consecuencia es un hecho filosófico. El director del liceo público de gestión privada no parece entender que esto sea así, aunque afirmó que en el Liceo Impulso se utilizan “palancas de cambio” en los planes de acción docente a partir de técnicas utilizadas a “nivel mundial”, casualmente en países como Estados Unidos y Chile[2].

“[…]Creo que somos el mundo adulto, que tiene que dar otra imagen y tiene que trabajar con una agenda pedagógica, que no sea ideológica”, afirmaba Patritti. En este punto nos gustaría preguntar ¿Cómo se palia el hambre de los estudiantes que cursan en el Liceo Impulso para que se pueda avanzar a un plano pedagógico? Me interrogo esto ya que en la mayoría de las coordinaciones del Liceo 73 surge como tema de debate emergente el problema de la desnutrición y la mala alimentación de nuestros estudiantes, en consecuencia, si la pedagogía no debe ser ideológica, qué pasa con el hambre, convengamos que el hambre realmente carece de ideología.

Dentro de la agenda pedagógica del Liceo Impulso, su director retracta a Delgado cuando se afirma la idea de que en el Liceo 73, por su condición de Público, se debe aceptar sin más a cualquier estudiante que allí deba inscribirse y en el liceo público de gestión privada el número de inscriptos es limitado a priori, para esto utiliza el argumento que deriva solapadamente en un sorteo que se realiza para incluir únicamente a los beneficiarios del azar, pero que de todos modos las condiciones entre liceos es la misma.

Patritti comprende que contener y aprender- enseñar, a partir del master que realizó en España, es la clave para alcanzar que el rol docente se destaque y logre los tan ansiados resultados en materia educativa. Para tranquilidad de los consejeros de Secundaria, los docentes del Liceo 73 nos encargamos constantemente de contener, enseñar a nuestros estudiantes y aprender de nuestras prácticas, no encuentro panacea ni vislumbre en ese pensamiento, sino más que un nuevo paseo por los prados Asfódelos.

La anulación de la ideología lo hacía ver a Patritti que […]“El otro día había un evento deportivo. Yo decía, ‘cómo nos enseñan los propios chiquilines’. Cuando venía con los chiquilines les decía ‘bueno chiquilines, ustedes tienen que hablar de ustedes y disfrutar de las cosas’, porque siempre tenemos esa competencia de ‘somos de acá somos de allá’. Algo que me enseñaron mucho los chiquilines ese día es que me decían ‘en el  futbol está todo bien porque estoy jugando con mi primo, mi amigo, con el otro de la cuadra’. Ellos se conocen mucho más que nosotros”. Esa convergencia nosotros también la sabemos ver, sin embargo no notamos esa admiración en las autoridades del Consejo, ni en los proyectos que nos excluyen de las iniciativas con nuestros estudiantes, ni en los impedimentos o acelerados procedimientos burocráticos, ni en las competencias en los aprendizajes que no son competencias, porque debemos recordar que lo ideológico es insignificante, entorpecedor, anticuado y sin lugar a dudas, una mala palabra.

[1] Antonio Gramsci. EL materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce, Juan Pablos, Editor, México 1975

[2] http://www.debats.cat/es/debates/estrategias-para-aprender-ser-un-docente-excelente

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