Núcleo Sindical del Liceo Miranda denuncia caos por ineficiencia e incapacidad del CES

El colectivo docente del liceo Miranda decidió en sala docente del día 6 de marzo el no  comienzo de las clases, que habían sido fijadas por las autoridades de secundaria para ese mismo día, debido a la situación de deterioro alarmante del local liceal y a la actitud reiterada de omisión y negligencia ante la misma por parte de las autoridades de secundaria a lo largo de los últimos años.

La realidad que llevó a tal medida es la de que nuestro liceo tiene en la actualidad un solo baño para los varones, y aún ese en malas condiciones (sin W.C., con letrinas), para un total de 50 grupos que pasan por la institución en una jornada de trabajo (tres turnos, matutino, vespertino y nocturno). Es inadmisible que nuestros alumnos deban concurrir al local, en el cual pasan muchísimas horas cotidianamente, en esas condiciones, el riesgo de contagios, la indignidad ante la falta de las más elementales normas de higiene e intimidad básicas.

Esta situación es conocida desde hace años por todas las autoridades, el año pasado, en ocasión de cumplir nuestro liceo sus 100 años, se les informó con lujo de detalles, en los días de festejo trajeron tres baños químicos. Al final de los festejos se los llevaron. No hicieron nada más.

Hace dos años, las autoridades se comprometieron por escrito ante el gremio de los estudiantes que ocupaban la institución (entre otros reclamos por lo mismo) a solucionar la misma situación. No hicieron nada.

No es la situación sanitaria la única que preocupa a este colectivo de trabajadores de la enseñanza pública. Nuestro liceo ha debido resignar su salón de actos y el espacio circundante (en años anteriores incluso tres salones de clases) desde noviembre para que Departamento Docente realice aquí la elección de horas docentes del departamento de Canelones. Elección que continúa en estos días y hasta fines de marzo. Por lo tanto tenemos una afluencia permanente, todos los días de gente que utiliza los (pocos) baños en condiciones, que aumenta la presencia de personas en el local, principalmente en los difíciles días de comienzos de clases.

El comienzo de clases ha sido un verdadero caos (no sólo en nuestra institución) por obra y gracia de la ineficiencia absoluta y la incapacidad del ente que debería regular (Oficina Reguladora) lo que ha llevado a situaciones kafkianas. La veíamos venir en varios liceos. Los que trabajamos desde los primeros días de febrero en tareas administrativas (inscripciones, reinscripciones, pases, etc.) vimos como la oficina de Reguladora se hacía trampas al solitario. Prohibió en fechas claves las reinscripciones de los alumnos que habían quedado con fallos en suspenso, amontonó esas reinscripciones para marzo llevando la situación a un cuello de botella que evidentemente iba a entrar en erupción al inicio de los cursos, con muchísimos estudiantes sin reinscribir, sin pases concedidos y con sus familias angustiadas por la falta de respuestas coherentes.

Al inicio de clases, y con la realidad conocida, las autoridades optaron por negar todo, ocultar todo, mentir descaradamente. Por ejemplo las declaraciones de la inspectora Silvia Izquierdo que aseguró al canal 4 que no se veían alumnos en el liceo, el día martes 7 de marzo, porque ya se habían retirado a sus casas cuando sabía perfectamente que no se estaban dictando clases. La desinformación que esto provocó en las familias de los estudiantes no frenó a esta señora.

El día 13 de marzo,  el local estaba desde temprano repleto de estudiantes, familiares y profesores. Muchísima gente con motivos diferentes (lo habitual en cualquier inicio de clases en un instituto grande) a saber: Los cuartos años comenzaban sus cursos;  media hora después serían recibidos los quintos años por los profesores, el equipo de dirección, adscriptos y preparadores; una hora después se recibiría a los sextos años por los anteriormente mencionados. También había muchos familiares y estudiantes que no habían sido designados aún en grupos, o que no tenían aún la confirmación de reguladora para ser integrados a listas. También había (y es habitual) muchos familiares intentando lograr el cambio de turno de los alumnos descontentos con el turno asignado.

Y ante esa cantidad de gente vimos a cierta inspectora Marta Viera entrando a los salones de cuartos años en clase para sacar fotos de la “normalidad reinante”. También la vimos preguntando “¿Por qué hay tanta gente?” o planteando de mala manera que no debería haber colas. Cuando le inquirimos sobre que esperaba encontrar en el primer día de clases nos planteó que “era un desorden”. Le contestamos que sí, que claro que lo era, y que era por culpa del consejo y de reguladora. Llegó a amenazar a la sub directora con “un informe por mala gestión”. Sublime!!! Esta buena señora que jamás había hecho otra cosa en sus anteriores visitas que eso, visitarnos, el lunes 13 era una fiera, un capataz con la sangre en el ojo.

Así actúan, así están actuando, no escuchan cuando deben, no atienden las urgencias a tiempo, incumplen cuando prometen, hacen las cosas tan mal que parece a propósito, y después descargan su furia contra quienes ponemos la cara y tratamos de solucionar sus multiplicadas macanas, los trabajadores. Con amenazas, con mentiras. Supuestamente preocupadísimas por los estudiantes a quienes fuerzan a hacer sus necesidades en una taza inmunda, en un solo baño, para 50 grupos.

P.D. El liceo ha sido robado varias veces en estas últimas semanas. En la noche del 9 para el 10 de marzo desvalijaron a la cantina, por séptima u octava vez. Lo volvieron a hacer en la noche del 12 para el 13 de marzo. Unos días antes se robaron todos los instrumentos musicales. Antes habían robado televisores y computadoras. A las autoridades de secundaria no se les ha movido un pelo.