Reflexiones en torno a la “nueva” reforma

Hasta ahora hemos compartido un análisis sobre el proceso de Reforma en curso, que se basa en:

1) luego de 20 años, no tiene variantes respecto a la Reforma Rama (Plan 96), solo adecuaciones. Son los mismos fundamentos políticos, ideológicos, sociales, económicos y pedagógicos que se repiten. Se mantiene el desmantelamiento del Estado de Bienestar, con políticas neoliberales donde el avance del capital privado tiene un papel determinante en la forma y en los fines de la educación. Los objetivos son los mismos que hace 20 años: el control social de las clases más vulnerables, partiendo de la retención y contención social como prioridad educativa, donde los más pobres sean educados para ser obedientes al sistema.

2) el hecho alarmante que constituye la capacidad de despliegue que pueda tener una Reforma de este tipo en sus objetivos de vaciamiento de contenidos y control social.

Todos estos planes parten del supuesto que aumentar el tiempo de “permanencia” en el sistema educativo aumenta los aprendizajes. Sostienen que hay estudios en este sentido que avalan dicha afirmación, aunque no citan cuáles. De la mano de esto, el liceo debe ser un lugar “habitable”, “agradable” y lo educativo debe cumplir una función de “divertir” o “entretener”.

Para ello, se introducen planes de estudio con mayor “flexibilidad” para el estudiante, con menos asignaturas (o mejor dicho, donde las asignaturas son desplazadas por las “áreas”) y donde se priorizan aquellas asignaturas a las que se les da un enfoque instrumental (matemáticas, idioma español, inglés) y aparece allí la recreación como finalidad del liceo. Dentro de esta lógica del entretenimiento, los contenidos no importan. Este vaciamiento no es casual y se puede rastrear y encontrar en sistemas educativos de otros países de América Latina donde el estado de la reforma es más avanzado.

Sumado a ello, cada vez más se introduce la lógica de la educación n o formal dentro de las instituciones de educación formal. ¿Qué tiene esto de negativo? Los objetivos de la educación no formal son diferentes. En la actualidad, su desarrollo, lamentablemente está ligado al despliegue de las “organizaciones de la sociedad civil” a la transferencia de responsabilidades del Estado hacia otras instituciones privadas que se “hagan cargo” de las acuciantes problemáticas sociales (salud, empleo, educación de los sectores más pobres, etc.) con una mínima injerencia estatal (M.E.C., INJU, MIDES). Es decir, la “privatización” de la atención de las consecuencias de las políticas neoliberales de los años ’90 en adelante, ha quedado en manos de instituciones que son financiadas por el Estado y con presupuesto público, pero que “gestionan” esos problemas de forma privada, empresas dedicadas al negocio de la pobreza, a veces creadas para la ocasión. Allí se despliegan una plétora de asistentes sociales, educadores, psicólogos, gente que se ha profesionalizado con buenas intenciones, pero que trabaja para tapar los “baches” del sistema económico-social para que éste siga funcionando.

Se quieren desdibujar los límites y alcances del sistema educativo formal porque cumplir con ellos en determinados sectores de la sociedad, es una molestia. Así se intenta convertir a los liceos en centros juveniles o “clubes de niños”. Los abordajes educativos son y deben ser distintos. Más aún, en esta sociedad capitalista en que vivimos, donde la educación no formal es un paliativo. El sistema educativo quiere “meter para adentro” ese paliativo, ese “remiendo” que llevan adelante estas instituciones y prácticas. Y es allí donde entra en escena el concepto de “flexibilidad”. Este es un concepto clave para el ultra neoliberalismo: lo escuchamos a diario cuando se piden normas más flexibles para el capital y las empresas, cuando se habla de quitar “rigideces” de la economía como los derechos de los trabajadores, etc. Y no olvidemos que la educación, entendida como el proceso de transmisión del capital cultural de la humanidad hacia las nuevas generaciones es un derecho. En este contexto, para algunos gurises, está siendo vulnerado.

Una sociedad flexible sería aquella donde la gente se adapte a todo, se deje explotar de cualquier forma y en cualquier condición, no se organice para nada y menos aún que luche, una sociedad de dominación ideal, digamos. Con el grado de “exclusión” que ello conlleva, ya que amplias capas de la población quedarán al margen de una vida digna, esta población “excedente” es un “efecto colateral”.

Por ello debemos prestar especial interés a la “pedagogía del ocio” de la cual hablan las autoridades de la enseñanza. Lo que hoy está planteado es cómo ordenar el tiempo de los jóvenes que en el futuro no tendrán trabajo. La principal función de la educación pública debe ser, para las autoridades, educar para que los jóvenes dispongan de su tiempo en forma provechosa para el sistema, esto implica que “hagan algo” mientras están desocupados total o momentáneamente, no se involucren en el “crimen” ni se organicen para resistir. Ocio aquí no es sinónimo de tiempo libre para disfrutar sino de “no tener nada útil que hacer con la vida”, ya que para vastos sectores de la población lo que se prepara es una vida donde no haya trabajo (y si lo hay es intermitente, precario, etc.) y donde no estén cubiertas la más mínimas necesidades. La situación social actual llevada al límite. “Zonas rojas”, “guetos”, cuyo principal diálogo con el resto de la sociedad será en la etapa de la niñez y la adolescencia a través de las instituciones educativas. Una educación- formación para la exclusión. El sistema educativo enseñará -ahora directamente – cómo debe ser un sujeto excluido en nuestra sociedad. Ese sujeto no necesita saber Geografía, Historia o Física, necesita aprender a “entretenerse” para continuar viviendo…miserablemente. En última instancia, siempre está la represión si ingresa al mundo delictivo -narcotráfico-, que es la otra opción que el sistema deja abierta para estos sectores sociales.

Como viene ocurriendo cada vez con mayor asiduidad los roles de los educadores que formamos parte de las instituciones se ven desvirtuados, cada a vez más nos vemos obligados a suplir las carencias a nivel de personal docente y no docente, y nos condiciona a trabajar experimentando con cargos que no tienen objetivos educativos claros y que esta reforma quiere seguir profundizando.

Un gran paso en este sentido es la aprobación de la creación del Sistema de Protección de las Trayectorias Educativas (creado por CODICEN según Resolución N°80 /Acta N°95 del 2 de diciembre de 2015) La lectura de la “Presentación” (págs. 1 y2) y el “Marco conceptual” (págs. 3 a 7) aportan suficiente información para confirmar que todas las ideas que venimos observando en la reforma en curso se continúan consolidando y reglamentando de una manera para nada “caótica” o “sin rumbo”. Este documento, que tendría como objetivo llevar a la práctica la creación del SPTE, reafirma las líneas ya tendidas en los planes 2016 y de liceos TC o TE. Es interesante observar aquí unos fundamentos que no estaban explícitos en aquellos documentos tan escuetos e incompletos que, apresuradamente, daban marco legal a los experimentos mencionados.

El punto de partida de todas estas iniciativas no es otro que el problema del rezago y la desvinculación de los adolescentes en enseñanza media, aunque el plan abarcaría todos los subsistemas. Es interesante observar, en los apartados mencionados, los conceptos macro que rigen a toda esta propuesta, cimentando un sistema de enseñanza pública que se aleja completamente del que defendemos como sindicato, por ejemplo:

-La consagración del sistema educativo como brazo ejecutor de las políticas sociales que el gobierno necesita.

-La ubicación del problema (rezago y continuidad) en causas intrínsecas al sistema mismo, lo que posibilita desarrollar el discurso de la flexibilidad, de la heterogeneidad, de los planes “a medida” que van en detrimento de los contenidos conceptuales, de los aprendizajes, etc. La definición misma del “riesgo” se apoya en esta línea (ver pág.5)

-El SPTE implica la creación de “Equipos de seguimiento y acompañamiento” (uno en cada centro, formado por docentes más otros profesionales), más “Unidades Coordinadoras Departamentales de Integración Educativa” (UCDIE) dependientes estas últimas del CODICEN, con la obvia función de “controlar” a los desconcentrados, desconociendo su autonomía.

-De la descripción somera de estos nuevos “espacios” surge una nueva legitimación del vínculo de la ANEP con las organizaciones de la sociedad civil, que ya vimos funcionar en los mil y un planes en curso (PAC, Jóvenes en Red, etc.)

Respecto a la discusión sobre la tan moderna “territorialidad” y las propuestas “flexibles”, Alma Bolón ha hecho un análisis claro que parte de un supuesto básico: la educación no puede encargarse de todo. La educación no va a solucionar todos los males de la sociedad. La educación debe ocuparse de educar.

“Una serie de palabras que suenan estos días -facilismo versus exigencia, promoción versus repetición, modernidad versus conservadurismo, etc.- forman parte del mismo paquete impuesto por los muy monocordes y muy deslocalizados organismos internacionales, en nombre de la localización del currículo y de la “diversidad”, En muchos casos, estos pseudodebates son cortinas de humo tóxico, tras de las cuales se juega el partido. Por un lado, una educación “para la vida” (vida de pobre o de laburante dócil y funcional), bajo la férula de las fuerzas locales (empresas y emprendimientos privados) y con un Estado retirado del ejercicio de sus prerrogativas y de sus obligaciones; por otro lado, una educación a secas, es decir, una buena educación para las élites, radicada en algunos selectísimos lugares públicos y privados (algunas pocas escuelas, algunos pocos liceos, algunas escasas facultades). Esto ya está dicho: basta leerlo. Claro que se formula con la engañosa denominación “masificación de la enseñanza”, bajo el espejismo de la “democratización de la enseñanza” y del anhelado aumento de los índices y porcentajes. Fracturada la ciudad (ricos para aquí, pobres para allá), fracturada la salud (ricos para aquí, pobres para allá), fracturado el orden público (policía pobre para pobres), hay que seguir fracturando la enseñanza. No debe permitirse que una posibilidad de insumisión para las mayorías perjudique la oportunidad de negocios para unos pocos. “ (Alma Bolón, La uniforme celebración de la diversidad , Rebelion.org, 17/12/2011)

El estado de la actual reforma nos muestra que hay un cambio en el “mandato fundacional” de la ANEP: “En el fondo no es que la educación marche mal, es que la sociedad y la economía marchan mal, y se piensa que la educación o resuelve el problema o al menos ayuda a contenerlo. El precio de la transformación de la Educación en un asunto de Estado es que ha dejado de ser importante en sí misma, ha dejado de ser importante por ser educativa y ha pasado a ser importante por ser social, por ser económica, por ser política”. (Ana Zavala, “Yo mando, tú enseñas, él aprende”)

Producción colectiva de Yenniffer Barreiro, Nadia Birriel, Eugenia Bucheli, Nathaniel Clavijo, Leticia García, Fernando Gerez, Sebastián Gómez, Virginia Larrosa, Alesandra Martínez, Sergio Murtfeld, Magdalena Nagy, Rafael Rey, Verónica Scandroglio, Gabriela Siqueira, Lizza Toledo y Sofía Vilela.