Relevamiento edilicio de liceos de Montevideo – 01/04/14

Desde el año 2011, al amparo de la legislación vigente en nuestro país en materia de condiciones de estudio y trabajo (Ley 5032/14, Decreto 406/88, Decreto 291/07 y Decreto 222/10), así como de las recomendaciones internacionales de la OIT y la UNESCO, ADES Montevideo viene desarrollando una política de relevamiento constante de la situación edilicia de los liceos del departamento.

Insistimos en que, además de una planificación seria en materia de obras de construcción y reparación, son necesarios recursos presupuestales que permitan materializar adecuadamente lo planificado. El conflicto que los trabajadores de la enseñanza llevamos adelante en 2013 no fue sólo por salario, sino que incluía recursos para infraestructura como una de sus reivindicaciones centrales. Lamentablemente, nuestros reclamos no fueron contemplados ni por el Poder Ejecutivo, ni por el Poder Legislativo. Y eso hace que, de cara a un nuevo comienzo de cursos, nos enfrentemos a carencias edilicias en muchos liceos de todo el país.

En relación a las autoridades de la educación, reconocemos que en los últimos dos años se han producido avances en materia edilicia en Montevideo. Se han construido tres nuevos edificios: 33 (sustitución), 54 (sustitución) y 73 (creación). En breve serán inaugurados nuevos edificios para los liceos 17 y 70. Y han comenzado las obras de ampliación del liceo 43. Por otra parte, algunos centros han mejorado sus instalaciones con obras de reparación profunda. Es el caso de los liceos 13, 18 y 45. Esa es la clase de intervención que reclamamos para todos los centros que lo necesiten. Lamentablemente, algunas de las nuevas obras adolecen de fallas en la planificación y ejecución. Además, lo hecho es aún muy insuficiente.

Sucede que las reparaciones profundas no comprenden al común de los establecimientos. Existe un grupo de liceos en los que, si bien se han realizado refacciones, las mismas no son suficientes aún para permitir el normal desarrollo de los cursos y optimizar el rendimiento de los estudiantes. A modo de ejemplo: hay liceos en los que las reparaciones no arrojaron los resultados esperados; hay liceos en los que se pintó, pero no se impermeabilizó; hay liceos en los que se repararon los baños, pero no son suficientes para la cantidad de estudiantes existentes; hay liceos en los que se realizó una limpieza profunda, pero parte del mobiliario de los estudiantes es inutilizable; hay liceos en los que se cambiaron parte de los techos, pero subsisten problemas de iluminación y ventilación.

Finalmente, existe un tercer conjunto de liceos que muestran dificultades de diferente orden, en los que o no se han realizado obras, o las obras que se han realizado se limitan a la colocación de contenedores para generar nuevos espacios y reforzar la limpieza habitual. Exigimos la inmediata implementación de obras en estos centros.

Es al amparo de la legislación vigente, propia de un régimen democrático, que el sindicato ejerce un rol de contralor de las condiciones de estudio y trabajo existentes hoy en los liceos, y que denunciará todo lo que entienda que debe ser denunciado. Lo hacemos con el ánimo de seguir contribuyendo a la mejora de los establecimientos, como lo hemos hecho los últimos años. En este sentido, consideramos infelices los planteos en relación a que las autoridades mandan y el resto obedece, especialmente cuando la autoridad no ha alcanzado la meta de garantir dignas condiciones de estudio y trabajo en todos los establecimientos.

Mención aparte merecen las declaraciones realizadas a comienzos de marzo por la directora general Celsa Puente y el ministro de educación Ricardo Ehrlich.

El 5 de marzo, Puente afirmó al diario El Observador: “No coincidimos en que haya siete liceos que no estén en condiciones. Nosotros consideramos que porque un liceo tenga una mancha de humedad no significa que no va a estar en condiciones para iniciar los cursos. Seguramente en su casa también hay una mancha de humedad, en la mía hay y yo vivo en una buena casa”. Señora: durante el año 2013 la estuvieron preparando para el cargo y la llevaron a recorrer múltiples liceos. Es una vergüenza que sabiendo que existen carencias importantes en numerosos locales, se exprese tan desajustadamente. Hay techos rotos, salones que se llueven, materiales cancerígenos en aulas, salones sin ventilación, baños rotos e insuficientes, falta de espacios para la educación física, ratas, abejas, hormigueros y bancos inutilizables. Además, faltan materiales didácticos, decenas de integrantes de equipos multidisciplinarios fueron desafectados del sistema, no hay administrativos y porteros en varios liceos y los gravísimos problemas sucedidos en la elección de horas han llevado a que, una vez más, las clases hayan comenzado con grupos sin docentes y docentes sin grupos. Declarar que todo está bien, es hacerse cómplice de una triste realidad que cientos de estudiantes y profesores deben afrontar diariamente. Está a tiempo de corregirse.

El 7 de marzo, Ehrlich señaló a diferentes medios televisivos que “Han aparecido imágenes que no se corresponden a locales educativos operativos. Una imagen que se difundió mucho era de una casona desafectada que se utiliza como depósito y que hoy no es un centro educativo. […] Van a iniciarse las clases en excelentes condiciones”. Ciudadano Ehrlich: lo único que no parece operativo es su sentido de la realidad. Es una lástima que se lo haya desafectado de la Universidad, donde -según parece- su trabajo sirvió de algo. Sólo alguien que desconoce el estado de los liceos del país puede afirmar que están en excelentes condiciones. Integrantes del propio CODICEN han declarado que “queda muchísimo por hacer”. Respecto a la procedencia de las fotografías difundidas en el mes de febrero por ADES Montevideo, su carácter fidedigno está respaldado por un técnico prevencionista que integra la UNTMRA y por los trabajadores de los establecimientos visitados. Mejor cállese, que es algo que puede hacer bien.

Julio Moreira