Un Sindicato debería

abc

Leer los artículos de Juan de Marsilio con el cual tenemos grandes diferencias tácticas, y tal vez, hasta estratégicas, pero que no nos impiden un trato respetuoso y cordial me han impulsado a escribir este artículo. El título es por la positiva, porque considero que contribuir a construir una herramienta de lucha como un sindicato debe apuntar más a “lo que debería ser” que a “lo que no debería ser”. Se podrá decir que para alcanzar lo primero es necesario eliminar lo segundo, aunque tal vez “lo que no debería” es consecuencia de no ser “lo que debería”, o incluso –más probable- que haya una relación dialéctica entre ambos.
Partamos de la base que los conceptos de “se debe” o “no se debe” son harto subjetivos. En tanto ser social y político, estas líneas están cargadas de subjetividad. Cuando el común de los docentes se afilia a este sindicato por lo general al inicio de la carrera lo hace, como todo trabajador, en el entendido de que un sindicato es una herramienta para defender sus derechos y, de ser posible, ampliarlos, es decir “mejorar” sus condiciones de trabajo y salariales. Esto, tan simple y acordable, no siempre sucede en este sindicato, y en este “abc” centraré mi artículo.
Este sindicato ADES- FENAPES no defendió debidamente a los concursantes de 2007 y hoy, muchos efectivos recientes, deben dicha efectividad, ampliación de derechos y mejora salarial, a un recurso jurídico llevado adelante por un puñado de compañeros mediante abogados privados.
Este sindicato ha pre-acordado y acordado con el gobierno pautas de ajuste salarial que no han hecho sino hundir más el salario; hoy un interino grado 1 no llega con la unidad docente siquiera a la 1/4 parte de la canasta BÁSICA familiar –que supera los 46.000 pesos-.
Este sindicato no ha luchado consecuentemente para efectivizar concurso mediante, a un gran porcentaje de docentes que trabajan desde hace años en carácter de interinos o suplentes. Son “usados” porque no hay egresados suficientes en muchas asignaturas, es decir que “sirven” para que el sistema “funcione”, pero penden de un hilo en el mismo. Muchos también son egresados de asignaturas “deficitarias”, sin embargo llevan años tomando horas por encima de la unidad docente.
Este sindicato no ha luchado con la energía suficiente para equiparar los salarios de adscriptos, ayudantes y preparadores de laboratorio y otros, a los de docencia directa.
Este sindicato no ha luchado visiblemente para equiparar el valor de la hora docente de ciclo básico y 4to, que es bachillerato pero no a los efectos de la remuneración, con el de 5to y 6to.
Este sindicato no fue hasta el final en un conflicto por “problemas edilicios” en el presente año, para poder garantizar condiciones dignas mínimas de trabajo para sus afiliados.
Este sindicato no hace mucho por evitar que en decenas de liceos haya superpoblación, eufemismo de hacinamiento, planteando con real insistencia que se deben construir decenas de liceos en todo el país. De hecho en Montevideo no se ha construido siquiera un liceo bajo los gobiernos frenteamplistas.
Este sindicato no toma ninguna medida efectiva para garantizar que sus afiliados respeten las medidas resueltas en asambleas o desde la Comisión Directiva, ni conmina, sanciona o expulsa directamente a quienes no las respetan.
En fin, en esto de “debería” o “no debería”, este sindicato está en “el debe”. Simple palabrerío resulta el hecho de cuándo o qué es “representativo” o no, si el sindicato “no nos representa”, es decir no cumple con el “abc”.
Tal vez para algunos compañeros el “abc” no sea el mismo, respeto pero no comparto, y crean que lo mejor es dejar el sindicato en manos de la mayoría de la directiva. Tal vez en momentos en que la educación pública está siendo hundida, precarizada y mercantilizada, algunos crean que reunirse en asamblea promedialmente una vez por mes sea “excesivo”. Tal vez muchos más compañeros participarían más activamente si el “abc” lo fuera realmente para todos, ampliando y enriqueciendo el debate, convirtiendo en “cómo hacer” el “qué hacer” ya acordado.
He soslayado –intencionalmente- lo referido a la independencia de clase que “debería” tener todo sindicato. Tal vez en ese “debe” en el que está el nuestro, esté mi visión sobre el punto.

Fraternalmente,
Andrés Mancioni (“el duende”)