8 de marzo: Día de la mujer trabajadora

8 de marzo: Día de la mujer trabajadora

La opresión de la mujer y la lucha de clases

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora, de las mujeres de la clase obrera, nació bajo las rojas banderas del socialismo, a propuesta de las delegadas del Partido Socialista de Estados Unidos, en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, realizada en Copenhague en 1910, y que fuera presidida por Clara Zetkin.

Las luchas de las obreras textiles reclamando reducción de la jornada laboral, equiparación de salario y mejores condiciones de trabajo, se extendieron durante las primeras décadas del siglo XX, unido a las luchas por los derechos políticos de las mujeres. El 8 de marzo de 1917, las mujeres rusas se lanzan a una gran huelga que daría inicio a la primera revolución socialista triunfante.

Los sindicatos se desarrollan también como herramienta de lucha colectiva de los trabajadores, superando los conflictos aislados por fábricas o empresas, más allá de las distinciones de sexo, raza nacionalidad o edad, dando lugar a respuestas mucho más contundentes y efectivas contra las patronales y el régimen capitalista. La historia abunda en ejemplos donde, no sin gran esfuerzo, las luchas se extienden y ganan más y más sectores, tanto de los directamente involucrados como del movimiento obrero todo, en gestos de solidaridad que atravesaron fronteras. Un triunfo o una derrota, por menor que sea, es un triunfo o una derrota de toda la clase. Abre nuevos horizontes o propicia retrocesos. La crisis capitalista puede hacer retroceder conquistas y es preciso detener esta ofensiva como clase.

Mucho más cerca, en Uruguay, la clase obrera ha sido ejemplo de solidaridad y unidad siempre que ha podido expresarlo. La huelga general del 73 es un hito en la historia de toda América Latina, por la masividad, la tenacidad y el valor que los trabajadores, y en especial las trabajadoras pusieron de manifiesto para enfrentar el golpe.

En los últimos años, asistimos -y resistimos- el avance de corrientes de pensamiento que fomentan y promocionan la despolitización, la competencia entre trabajadores, las soluciones individuales. La fragmentación actual de las luchas de la clase obrera solo favorece los intereses del capital, mientras nos alientan a aliarnos con las mujeres burguesas y explotadoras.

Esto no es casual, las ideas y las ideologías tiene su base en las condiciones materiales concretas en que una sociedad produce y distribuye los medios para su subsistencia. La posición subalterna de la mujer respecto del hombre cumple siempre una función social y el discurso cultural no es más que su manifestación ideológica para justificar y consolidar esa desigualdad.

La subjetividad y la cultura actual son manifestacionesde un régimen social y político: el capitalismo y su crisis estructural que amenaza con destruir todo lo que esté a su paso,  medios de producción, fuerzas productivas y recursos naturales, con el fin de mantener su tasa de ganancia.Es por eso que sostenemos con firmeza la necesidad de enfrentar al capital, acabar con la explotación y construir una sociedad sobre nuevas bases. Y peleamos por esto en todos los terrenos, porque no hay otra salida, no hay atajos, no hay pasos graduales sostenidos hacia una sociedad más justa e igualitaria, no hay salida tampoco en la negación de esta contradicción. Como la fábula de la zorra y las uvas: sí, queremos las uvas… y las vamos a alcanzar superando los obstáculos que se presenten.

A que bien todo esto?

Estas precisiones, que parecen simplistas o reduccionistas, son definiciones fundamentales que delimitan con claridad de qué lado nos colocamos ante cada situación que se nos presenta, como trabajadores y como seres políticos plenos.

En vísperas de otro 8 de marzo, algunos compañeros quedamos perplejos frente a la decisión de la asamblea de Ades de aprobar una declaración que nos coloca contra el patriarcado en abstracto, sin contenido de clase, asimismo, esta asamblea resolvió un paro de 24 horas, absolutamente imprescindible, pero que excluye a todos los compañeros no mujeres de la medida, restándole fuerza a la misma, ya que nuestros afiliados no mujeres deberán asistir y confundirse en la jornada del trabajo con los esquiroles de siempre. Esta curiosa decisión, sienta el antecedente de un sindicato que vota expresamente quienes no deben hacer una medida de lucha. Lejos de sumar más y más trabajadores, no importa que tan implicados puedan estar con los reclamos, sea de forma directa o por solidaridad de clase. Recordemos la no tan lejana huelga docente y el decreto de esencialidad, cuando no solo miles marchamos en repudio a este decreto antiobrero, sino que se planteo e hizo eco en muchos sindicatos, el reclamo de paro general de todo el movimiento obrero y un plan de lucha de conjunto para derrocarlo e ir por las justas reivindicaciones que levantábamos. Quién puede dudar que de haber logrado extender la solidaridad y las medidas a otros sectores y al movimiento obrero todo, otro habría sido el resultado? Cuántas luchas han sido derrotadas por no haber tenido la voluntad o la capacidad de generalizarlas?

Sí, el paro fue convocado por mujeres y levanta reivindicaciones que nos afectan especialmente a las mujeres. ¿Eso significa que solo podemos participar nosotras?

Se plantea por las impulsoras de  esta medida que eso visibilizaría más el rol de la mujer en la educación. No sería más efectivo, acaso, impulsar un paro general del PIT-CNT, apoyando con militancia actividades de propaganda y agitación frente a lugares de trabajo donde se practica descaradamente la discriminación, donde se imponen condiciones de trabajo que violentan los derechos de las mujeres? No sería más efectivo reclamar al estado y al gobierno por medidas y recursos para asistir la situación de las mujeres víctimas de violencia? Denunciar la responsabilidad del estado en las situaciones del acoso y violencia? Exigir también la extensión de la licencia por maternidad y paternidad, licencia por cuidado de familiar, guarderías accesibles?

El patriarcado no es el resultado de la lucha de sexo o género, sino que es la consecuencia del pasaje del comunismo primitivo a la apropiación privada del excedente económico, cambiando los roles sociales de forma radical.

Volvamos a las luchas de las obreras de 1910: reducción de jornada laboral, salario y condiciones de trabajo. Donde estamos hoy?

El salario mínimo actual es de 15 mil pesos mientras la canasta familiar no oficial ronda los 80 mil. Cómo sobrevive la mayoría de los trabajadores, incluidos los docentes? Y las familias uniparentales? Obviamente que con una jornada laboral más extensa, lejos del reclamo de las 20 horas de la unidad docente, con multiempleo, horarios distribuidos a lo largo de toda la jornada, haciendo malabares para cuidar a los hijos, muchas veces en liceos ruinosos, sin los espacios adecuados para comer o higienizarse.

En pleno año electoral, los partidos con chance de ganar la próxima elección, apoyados por las declaraciones del actual ministro de economía, Danilo Astori, aplicarán una reforma jubilatoria del tipo Bolsonaro, con aumento en la edad jubilatoria. No deberíamos estar preparando la batalla contra este ajuste?

La lucha contra el patriarcado como una entidad superior atemporal, ajena a la explotación capitalista y las condiciones de vida que de ella devienen, es por lo menos insuficiente, porque no afronta las bases que lo sostienen. Es preciso organizar un plan de lucha a fondo por una sociedad sobre nuevas bases, donde toda la humanidad tenga cabida. Sumar, ganar a los compañeros de clase, dar una lucha de conjunto, enfrentando todas las contradicciones que esto implica para poder superarlas.

El 8 de marzo es el Día de la mujer trabajadora y seremos protagonistas, sin dudas. Es una gran responsabilidad que ese protagonismo sea para avanzar en fortalecer las herramientas para luchar y construir un mundo más justo y solidario. Somos mujeres, trabajadoras, sindicalizadas y eso hace la diferencia, formamos parte de colectivos diversos y debemos sumarlos a nuestra lucha. Vamos a negarle a los compañeros que quieran acompañarnos su derecho a parar?

Nos esperar duras batallas para conquistar un salario que permita reducir la jornada laboral y mejorar la calidad de vida de nosotras, de nuestras familias, mejorar la calidad de la educación de los hijos de los trabajadores, y para ganar estas batallas debemos luchar junto a nuestros compañeros, sin  distinción de sexo, género, raza o geografía, es parte de la lucha de clases.

 

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