El origen de esta fecha es a partir de las acciones organizadas por mujeres obreras del siglo XIX. El 8 de marzo de 1857 obreras de una fábrica textil se declaran en huelga contra jornadas de 12 horas y salarios miserables por lo que fueron reprimidas duramente por la policía.
En 1909 140 mujeres jóvenes murieron calcinadas en la fábrica textil de Nueva York donde trabajaban. En 1912 en la ciudad de Lawrence, EEUU, estalla la huelga conocida como Pan y Rosas, ya que sus demandas eran por aumento de salario y mejores condiciones de vida.
El día internacional de las mujeres se celebró en varios países pero en distintas fechas. En 1914 las socialistas alemanas, rusas y suecas, coinciden en conmemorarlo el 8 de marzo, pero se reafirma como fecha internacional, por el 8 de marzo de 1917 cuando las obreras textiles de Petrogrado, Rusia, tomaron las calles reclamando pan, paz y libertad.
Uruguay
Lamentablemente en lo que va del año son 10 las mujeres víctimas del feminicidio en Uruguay. Según el INE, la tasa de desempleo de la mujer es de un 8,4% mientras que en los hombres un 5%, además que las mujeres reciben más educación para acceder a los mismos puestos de trabajo. Los índice de violencia doméstica están aumentando de manera alarmante y los porcentajes más altos datan de mujeres pobres, siendo el 40% de los casos. Las mujeres pobres son las que tienen más hijos, el 60% entre los 12 y 20 años, mientras que en la clase alta es a partir de los 30 años, contando con una escolaridad universitaria y las otras con primaria completa solamente. Más de la mitad de la población pobre es mujer y se encuentra en condiciones de vida deplorables, como es el caso de la vivienda, sin saneamiento y en situación de hacinamiento.
En las últimas décadas los distintos movimientos de mujeres y movimientos feministas en Uruguay han establecido peleas puntuales como las del derecho al aborto, la exigencia de mayor participación política de las mujeres, el combate a la discriminación laboral, la denuncia de los asesinatos a las mujeres.
En general los distintos movimientos de mujeres feministas en Uruguay se han ubicado en el plano de la lucha por reformas y mejoras pero dentro del marco del sistema capitalista, es decir, sin cuestionar las bases estructurales del sistema de dominación. De esta manera no visualizan que en el capitalismo la opresión de la mujer es un reforzamiento de la dominación de clase y tampoco intentan ligarse a la lucha de los trabajadores por mejores condiciones de vida.
Esta postura reformista tuvo su expresión política en el apoyo por parte de estos movimientos al Frente Amplio, como coalición que prometía concesiones a estos sectores. Basadas en una lógica de grupo de presión a las estructuras parlamentaria y partidarias, terminan subestimando la lucha en las calles por la conquista de nuestros derechos, y lo que es peor, ya con el FA en el gobierno, muchos de estos grupos y organizaciones comenzaron a incorporarse al aparato estatal, perdiendo toda independencia política del Estado y del gobierno.
¿Por qué luchar?
No solo es un homenaje a las mujeres trabajadoras que lucharon siglos atrás, sino que hoy en día se sigue perpetuando la opresión y explotación de la mujer, es por esto que debemos seguir organizándonos y salir a las calles, luchar contra la opresión de la mujer pero encarado desde una perspectiva de clase. Es correcto exigir políticas de Estado concretas que vayan contra esta opresión, pero debemos luchar de manera independiente y no subordinar la lucha a sus instituciones. La realidad nos muestra que las mujeres muchas veces solo accedemos a los peores trabajos (tercerizados, en negro, zafrales, domésticos, etc.) y que además somos acosadas y discriminadas en nuestros puestos o que en algunos sectores y rubros cobramos menos que los hombres por la misma tarea. Por todo esto debemos ligar nuestra lucha contra la opresión de género con la lucha por la liberación de la clase trabajadora; es decir, desde una perspectiva anticapitalista.
La clase trabajadora en tanto sujeto social capaz de terminar con este sistema de dominación debe tomar como propias las reivindicaciones de las mujeres, así como de todos los otros sectores sociales oprimidos, y encabezar la lucha por la destrucción del capitalismo y la construcción de una sociedad basada en la democracia directa y donde haya una verdadera igualdad.
En el sector de la educación somos la gran mayoría mujeres y esta lucha es también nuestra, por eso debemos salir a las calles reivindicando los derechos de la mujer trabajadora y reconociéndonos como parte de la clase trabajadora, solo así podremos hacer frente a la violencia, la discriminación y la opresión.
Prof. María Noel



