Un elogio a la mediocridad

mediocridad

 Como cada fin de año, el Ejecutivo de la FENAPES elaboró y difundió un documento de balance del año 2012 y perspectivas para el 2013, con fecha 27 de diciembre de 2012. Más allá de otras consideraciones políticas de un documento cuya lectura es recomendable (claro que si usted no pertenece a la línea mayoritaria del ejecutivo también es recomendable hacerlo en un momento de mucha tranquilidad de espíritu), me gustaría reflexionar sobre algunos conceptos en torno al proyecto educativo del sindicato que allí se vierten. La mayoría del ejecutivo considera estratégica la participación del sindicato en el Congreso Nacional de la Educación que, presumiblemente, se realizará a mediados de este año. Es en el marco de la preparación de esa instancia, que se resuelve convocar el Congreso extraordinario de proyecto educativo previsto por el último Congreso ordinario para… 2012.[1]

 

Esto equivale a colocar, desde la dirigencia de FENAPES, a nuestra organización en la posición de la tortuga del aljibe: al golpe del balde. Claro que esto no debería sorprender, ya que es la continuación de las políticas de un año 2012 en el que, lejos de profundizar un camino propio o un proyecto sindical (injusto sería no reconocer los esfuerzos de la Comisión de Proyecto Educativo de FENAPES), se invirtieron ingentes esfuerzos en discutir, siempre corriéndola de atrás, distintas propuestas de las autoridades, como el profesor cargo y sus diferentes modalidades. Propuestas que, por poco que le guste a la mayoría del ejecutivo, fueron rechazadas en todo momento por la mayoría de la Federación. Y es que si algo paralizó el accionar de FENAPES en 2012, fue la obstinada intención de parte de su dirigencia de hacer coincidir, aun de manera forzada, algunos proyectos del gobierno, con los del sindicato… subordinando a este último, claro está. Dudo que en ese fracasado esfuerzo hayamos ganado algo. De seguro, perdimos mucho tiempo.

 

De todas maneras y más allá de estas valoraciones, llama poderosamente la atención el lenguaje utilizado por el ejecutivo a la hora de valorar la situación del sindicato en cuanto a proyecto educativo y, más aún, la “explicación” de esta situación. Al justificar la necesidad de realizar el Congreso extraordinario por proyecto educativo, lo hace de la siguiente manera: “Esta actividad debería resolver parte del retraso ocasionado por las confusas y contradictorias resoluciones del último Congreso de FENAPES”. Podríamos ponernos de acuerdo en que el sindicato tiene un retraso importante en cuanto a propuestas educativas. Ahora bien, afirmar que eso se debe a las resoluciones del último Congreso resulta abusivo y, cuando menos, exigiría un mínimo argumento que brilla por su ausencia. Adjetivar sin dar razones resulta agraviante aunque, claro está, en este caso se agravia a todo un Congreso que llegó a esas “confusas y contradictorias resoluciones” por una total unanimidad (algo muy raro, créame usted).

 

Es muy difícil entender cuando no se argumenta pero, siempre a riesgo de excederse en las interpretaciones, existe la posibilidad de leer entre líneas. Al final del párrafo ya citado (el único párrafo dedicado al Congreso extraordinario por Proyecto Educativo en un documento de 9 páginas) sus redactores, en el entendido de que se debe trabajar en esa instancia de manera subordinada al Congreso Nacional de la Educación, expresan la forma que deberá tomar el documento del ejecutivo hacia esa “actividad”. “El informe del Comité Ejecutivo preparatorio de este Congreso debe ser, por tanto, sintético, riguroso y sin deformaciones academicistas”. ¡Ahí va la bocha! Sintético y riguroso… asumiendo el riesgo ya mencionado me suena más bien a “cortito” y “dogmático”, sobre todo si lo sumamos a esa joyita que remata la frase “sin deformaciones academicistas”. ¡Se lucieron! A ver mijito, largue al diablo ese libro, no sea cuestión de que se me deforme. Lo dicho, esto puede ser un abuso de interpretación… ya veremos.

 

¿De que nos están hablando nuestros antiacadémicos dirigentes? Llegados a este punto, me veo obligado a hacer un brevísimo racconto de lo actuado por ADES Montevideo y su Comisión de Proyecto Educativo en los últimos tiempos.

 

Hace ya un año y medio largo, cuando la recién formada Comisión de Proyecto Educativo de ADES Montevideo comenzaba a dar sus primeros pasos, quienes participábamos en ella emprendíamos un trabajo con más dudas que certezas. En este tiempo y gracias al trabajo de muchos militantes, pudimos generar actividades e insumos teóricos que hemos lanzado a la crítica de todos los compañeros. Y es que, si algo teníamos claro desde un principio, era la necesidad de una reflexión colectiva. Eso y, claro está, confrontar el proyecto de reforma educativa informal que, en ese momento, se encarnaba en el PROFIME (luego PROMEJORA). Con esas dos ideas claras y con algún precario material teórico (que llevó a que el consejero Corbo nos llamara algo así como “terroristas con PowerPoint”) comenzamos a llegar a los diferentes núcleos liceales. Desde un primer momento los compañeros nos expresaron dos inquietudes fundamentales: generar desde el sindicato propuestas de proyecto educativo que nos permitieran superar la mera resistencia para pasar a la ofensiva y enmarcar esas propuestas en un fuerte análisis teórico que nos posicionara, en tanto actores académicos calificados, más allá del slogan.

 

El fruto del trabajo que emprendimos desde entonces se expresó en la realización de diversas charlas con actores académicos reconocidos (Seni Pedretti, Javier de Zúñiga, Pablo Martinis, Ana Zabala, Alma Bolón, Carlos Hipogrosso, Fernando Pesce, entre otros) con el objetivo de enriquecer nuestro marco teórico y, paralelamente, en la elaboración de un borrador de proyecto educativo que resulto un rico insumo para la discusión colectiva en el último congreso de la FENAPES de diciembre de 2011. En ese congreso aportamos nuestro esfuerzo a la concreción del documento final que, en aquel momento, fue aprobado por un celebrado consenso. ¿Qué ha cambiado desde entonces para que hoy en día todo aquello parezca poco más que un capricho libresco de unos locos sueltos? En mi opinión, el cambio está dado por una clara opción de la mayoría del ejecutivo de la Federación por la mediocridad intelectual o, lo que es lo mismo, por sumarse alegremente al coro de sirenas de lo utilitario y fácil que impregna el discurso del gobierno en cuanto a educación.

 

Que los gobernantes desprecien las actividades intelectuales, es preocupante. Que los dirigentes de un sindicato de profesores los secunden, es indignante. Pero, guste o no guste, trabajamos con el conocimiento, con el conocimiento académico. Y renegar de nuestra condición de intelectuales representaría, en el mejor de los casos, renunciar al protagonismo en la producción del conocimiento y dejarla a cargo de los “expertos”; en el peor, convertirnos en meros reproductores de discurso hegemónico. Rechazar la academia no nos hará más trabajadores de lo que ya somos. Nos hará trabajadores más mediocres y manipulables.

 

Sebastián Jordán

Agrupación Liceos Populares-Julio Andreoli

Febrero de 2013



[1] Para aquellos que no tengamos el master en institucionalidad sindical cabe una aclaración sobre tanto congreso. Cuando nos referimos al Congreso ordinario de FENAPES (o Congreso de FENAPES a secas) hablamos del máximo órgano resolutivo de nuestra Federación. Este congreso se reúne cada dos años y marca las grandes líneas estratégicas, además de elegir a los 15 miembros del Comité Ejecutivo de la Federación. En los dos últimos congresos ordinarios (Salto 2009 y Solís 2011) se encargó al ejecutivo realizar sendos congresos extraordinarios sobre proyecto educativo. El primero, previsto para el año 2010, nunca fue convocado y el segundo, que originalmente estaba previsto para 2012, se realizaría a mediados de este año. Cabe recordar que, a fines del 2013, está prevista la realización de un nuevo congreso ordinario. Por otra parte, el Congreso Nacional de la Educación, es una instancia institucional convocada por el poder ejecutivo. El antecedente de esta instancia fue el Congreso “Maestro Julio Castro”, del que participaron a fines de 2006 muchos compañeros con el objetivo de proponer una reforma en la educación que luego fue netamente desoída por el anterior gobierno y que terminó en la aprobación de la nefasta ley 18.437. Según las autoridades, este año repetiremos pantomima.

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