Una conversación puede ser el punto de partida para cambiar el curso de la historia
El pasado 10 de enero, el personal de la Escuela Secundaria Garfield votó unánimemente su negativa a administrar a los estudiantes de noveno grado las pruebas estandarizadas y computarizadas conocidas como “Medidas de Progreso Académico” (MAP).
Las pruebas son utilizadas por las autoridades locales para, en función de los resultados obtenidos por los estudiantes, premiar o castigar presupuestalmente a la escuela en general y a los profesores en particular.
«Garfield tiene una larga tradición de cultivar el pensamiento abstracto, la innovación lírica, el debate mordaz, el coraje moral y un sinnúmero de otras cualidades que no se pueden medir», escribió Jesse Hagopian, profesor de historia de la Escuela Garfield, que ha narrado que el boicot a las pruebas MAP comenzó con una conversación en la sala de profesores.
“La educación es una conversación y el conocimiento surge en la conversación. (…) Si la educación es una conversación, si el conocimiento es algo que creamos como comunidades y que emerge en nuestra forma de actuar en el mundo, entonces la evaluación reside en una conversación ajustada a significados compartidos. Si la educación es una conversación, entonces nuestras demandas son por espacios públicos en los que sea posible tener esas conversaciones; por el tiempo y los recursos para que la gente sea capaz de entrar en esa conversación. Si la educación es una conversación, los maestros debemos estar preparados para ser reflexivos, para escuchar bien, para acoplarnos a la complejidad de las relaciones humanas. (…)
Los medios de comunicación y el gobierno (disponen de) deformadores corporativos que quieren docentes que adhieran a las políticas de Estado. Preguntan cómo vamos a evaluar sin pruebas. (…) Creo que hay que rechazar sus preguntas y demandas. Ellos usan estos artilugios para atraparnos en su narrativa. Me niego a sus narraciones y sus preguntas. Tenemos que hacer nuestras propias preguntas. Tenemos que contar nuestra propia historia.
Estas son algunas de mis preguntas: ¿Por qué la desigualdad de ingresos en aumento? ¿Por qué nuestras prisiones desbordantes? ¿Por qué algunos de nuestros niños, negros y marrones y pobres, están sujetos a un sinfín de pruebas deshumanizadoras? ¿Por qué los maestros son ridiculizados? ¿Por qué las empresas privadas se hicieron cargo de la enseñanza? ¿Por qué las personas están temerosas de hablar? ¿Quién hace el silencio? ¿Con qué fin?
He aquí mi narración: Quiero educación para la democracia y la justicia. Quiero una educación para la liberación. Quiero conversaciones acerca de lo que todos queremos para la educación. Y quiero que el movimiento en contra de la mercantilización de la educación sea como una conversación en la que nos hacemos preguntas, nos escuchamos (…) e imaginamos nuevas posibilidades.”
«Realmente creo que nuestros profesores están tomando la decisión correcta», dijo el representante del gremio estudiantil de la escuela, Abdías Stephens-Terry. «Cuando en otra oportunidad hice la prueba, no fue relevante lo que estábamos estudiando en clase. Y tenemos buenas clases aquí en Garfield.»
«Nuestros maestros se han unido y están de acuerdo que la prueba MAP no es buena para nuestros estudiantes, ni tampoco es una herramienta adecuada o útil para medir el progreso», dice Kris McBride, quien se desempeña como Decano Académico y Coordinador de Pruebas de Garfield. «Además, los estudiantes no se lo toman en serio, ya que se les dice que la prueba no tendrá consecuencias sobre sus calificaciones. Produce resultados engañosos.»
Padres y estudiantes han dado su apoyo al sindicato de profesores, y una carta en solidaridad ha sido firmada por cerca de 5.000 educadores, escritores y activistas. El 6 de febrero, durante un «día nacional de acción», se celebraron eventos de apoyo al boicot de los maestros de Garfield en Los Ángeles, Chicago, Portland, Berkeley, California y Rochester. En agradecimiento al apoyo recibido, publicó Jesse Hagopian:
“La respuesta fue asombrosa. Hemos recibido mensajes de solidaridad de todo el país y el mundo. Escuchamos a los padres, maestros, estudiantes y miembros de la comunidad en Victoria, BC, Austin, TX, Oxfordshire, Reino Unido, Rochester, NY. Nuestros hermanos y hermanas en la unión de Docentes de Chicago votaron unánimemente para apoyar nuestra lucha, reuniendo firmas en 36 escuelas en contra de las pruebas estandarizadas. Estudiantes de Portland nos inspiran hoy al iniciar su propio boicot a las pruebas estandarizadas. En Seattle hubo mítines en las escuelas Orca, Chief Sealth, Roosevelt, Ballard High y muchos otras. Todavía había muchas otras acciones de solidaridad en todo el país.
Cuando comenzamos el boicot, no teníamos ni idea de que las noticias de nuestra pequeña acción llegarían a tanta gente. Lo que para nosotros era una postura en contra de una prueba particularmente deficiente ha despertado la esperanza y el apoyo entre las masas de gente que cree que todos los niños y jóvenes merecen una educación culturalmente relevante y significativa. Estamos orgullosos de ser parte de este movimiento y agradecidos por la solidaridad que hemos recibido.
La moral de esta escuela nunca ha sido mayor. Más allá del boicot por los profesores, cientos de padres y alumnos han decidido rechazar la prueba. Los padres, maestros y estudiantes de Garfield estamos unidos en nuestra demanda de educación que responda a las necesidades de nuestros estudiantes. Estamos encantados de que otros pueden ser inspirados por nuestra acción a tomar partido por la educación en sus escuelas y comunidades, y estamos ansiosos por ver que este movimiento crezca y evolucione.”
La prueba MAP fue adquirida en Seattle por unos cuatro millones de dólares por la ex superintendenta María Goodloe-Johnson, que al mismo tiempo integraba la junta directiva de la empresa que la vendía, propiedad de Bill Gates. Los maestros de la Escuela Garfield fueron exhortados a administrar la MAP a más tardar el 22 de febrero, debiendo enfrentar, en caso contrario, una suspensión de 10 días sin goce de sueldo. No hicieron caso de la amenaza y llegado el día, lo que sucedió fue que la enorme mayoría de los estudiantes se plegaron al boicot.
“Bajo el régimen de las pruebas de alto impacto (…) se culpa por su fracaso académico a estudiantes que se encuentran en centros de estudios que parecen cárceles y en aulas que suprimen activamente cualquier vestigio de gozo, aprendizaje crítico y conocimiento significativo.”
Julio Moreira
Abril de 2013
Fuentes consultadas:
http://indypendent.org
http://www.eduperspectivescv.org
http://scrapthemap.wordpress.com
http://www.commondreams.org
http://www.schoolsmatter.info



