Sobre copias y originales

Fotocopiadoras

 

En mi pasaje por la Facultad de Derecho, que duró menos que Pilar Ubilla en el CES, debo confesar: saqué fotocopias en la galería.
La inmensa mayoría (por no decir todos, pues saco de la lista la Constitución) de los materiales a los cuales debe acceder un estudiante de Facultad de Derecho son inaccesibles, por dos razones:
1) El escaso número de ejemplares con los que cuenta la biblioteca (si todos los estudiantes que cursan Obligaciones fueran ahora buscar material, seguro al que llegó en el lugar 20 le reservan para enero de 2014).
2) Los precios de los libros en este país son muy altos, lo que hace que con nuestros míseros salarios no podamos comprar el material que se necesita a lo largo de la carrera.

 

Entonces, la opción es ir a la galería y comprar el material fotocopiado.
Con esto no estoy defendiendo a los señores dueños de los negocios, que les pagan $2 pesos a sus empleados y se forran ellos, lucrando con la necesidad de los estudiantes. Tampoco creamos que las fotocopias son algo económico, a veces representa un 20% del libro, lo cual es mucha plata, pero es mucho más accesible sacar una fotocopia de porquería, toda cortada, manchada que sale $300 que un precioso libro que te cuesta $1500 (con suerte)
Las soluciones pasan entonces por, primero: destinar mayor presupuesto a la Universidad para poder mejorar sus bibliotecas y de esta manera realizar préstamos a domicilio a todos los estudiantes, sin tener que dejarlos en una lista de espera.
Segundo: que los libros sean accesible a los estudiantes y trabajadores, pues si bien la biblioteca permite acceder a un material para su estudio, tengo derecho a tener mi biblioteca (digo «mi» porque después te dicen: «que bueno ese libro, ¿me lo prestas? y ahí mismo lo perdiste…).
De esta manera, los dueños de las fotocopiadoras no estarían explotando a sus empleados y lucrando con la necesidad de los estudiantes. Y, lo más importante, el gobierno no estaría haciendo esta fantochada. ¿Bonomi: no sabes que a unas cuadras de la galería de la calle Eduardo Acevedo hay un montooooooooooonnnnnnnnnnnn más de fotocopiadoras??? Mmm……..
PD: No más derechos de autor, pues es sinónimo de propiedad privada. El conocimiento debe ser de acceso libre para todo@s!!

 

Carina Benoit

Noviembre de 2013

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