La coyuntura regional y nacional nos confirma, cada vez de manera más evidente, una ofensiva del imperialismo estadounidense en alianza con las clases dominantes, incluidos sectores fascistas, en todo el continente. Decidido a hacer pagar el ajuste capitalista a los pueblos, el proyecto del capital recurre una vez más a sus representantes políticos más regresivos, a los que a lo largo de la historia no han escatimado en recurrir a la persecución política, la represión, la manipulación electoral, los golpes de Estado y el terrorismo de Estado en aras de sus propósitos. En el Uruguay se han vuelto recurrentes los ataques a nuestro movimiento sindical, proliferando las amenazas de recorte de derechos y represión de manera más velada o explícita según el caso. En este contexto, los sindicatos de la educación en general, y la FENAPES en particular, han sido uno de los focos principales a la hora de orientar estos ataques. En estos 15 años de gobiernos progresistas podemos apreciar líneas de continuidad importantes, por ejemplo, los intentos de reforma educativa similares a los de Rama, dónde Eduy21 juega un rol importante en su desarrollo y fundamentación con apoyo de todos los partidos políticos, la promesa electoral incumplida del 6% del PBI para la enseñanza, el decreto de esencialidad en 2015 y podríamos agregar la tecnificación y puesta a punto del aparato represivo y por último el mantenimiento de la política de impunidad. Vemos, una vez más, asegurada la continuidad de las políticas educativas precarizantes que arrancan en los 90, continuaron en el periodo progresista, y se profundizarán en esta etapa con la derecha tradicional al mando aliada a tendencias fascistizanres. Estas se enmarcan en el acuerdo multipartidario que sostiene a Eduy21, colectivo que pretende presentarse como apolítico, cuando se encuentra integrado por personalidades técnicas fuertemente vinculadas con los distintos partidos políticos y dispuestos a hacer efectivo el proyecto de la OCDE y de otros organismos internacionales para la región Nos augura un ataque directo y una pluralidad de frentes que se van a abrir e intensificar, que nos advierte un año 2020 en el que buscará imponer el disciplinamiento sobre el sistema educativo y nuestros sindicatos, a los efectos de generar las condiciones para a partir de 2021 poner en práctica su proyecto de recorte presupuestal y privatización de la enseñanza. Las propuestas programáticas de la Coalición, a través de la ley de urgente consideración o de otros mecanismos, incluyen elementos como reformar los estatutos del personal docente y no docente de la ANEP, fortalecer las funciones de dirección y supervisión para que seleccionen a los docentes de sus centros educativos, lesionar la autonomía de la ANEP aumentando las atribuciones del MEC en el gobierno de la educación, eliminar los mecanismos de participación docente y concentrar las funciones de los Consejos Desconcentrados en Direcciones Generales, y recortar la libertad de cátedra. Concomitantemente, se anuncia que el próximo presupuesto quinquenal incluirá una regla fiscal que limitará la inversión pública y priorizará la inversión privada, abriendo definitivamente el camino hacia la privatización y la mercantilización de la educación. Ante esta realidad, la Comisión Directiva de ADES Montevideo convoca a todos los docentes montevideanos a la defensa de nuestros derechos y la educación pública, afiliándose y participando activamente de nuestro sindicato como forma de fortalecer la herramienta sindical. Asimismo, asumimos el compromiso y hacemos un llamado a preservar la unidad, aceptando la pluralidad como un valor de nuestro movimiento sindical y no dando lugar a intentos divisionistas, dejando de lado actitudes que violenten un clima que creemos debe ser saludable y fraterno.
Comisión directiva ADES Montevideo



