Informe a la Asamblea General – Agrupación María Barhoum

Salú, compañeros. Creemos que este es un momento que nos interpela y demanda que nos paremos fuertes y en pie de lucha. Vemos un panorama complicado en el presente y que nos exigirá aún más en el futuro.

Nos preocupan tres frentes de lucha que se nos presentan hoy en distintos sentidos pero que están unidos por un foco común. En primer lugar, el retorno a la presencialidad o “los distintos retornos a los distintos grados de presencialidad”. Fue imposible tapar la necesidad de retornar a las clases presenciales. Aunque no contemos con el reconocimiento oficial de las carencias e irregularidades que generan las supuestas clases a distancia, nosotros sabemos que esa farsa ya no se podía sostener. Por supuesto que volver al aula era impostergable, no obstante, este formato de retorno a clases sigue reforzando desigualdades de manera indignante. Y hay un clarísimo responsable: las autoridades de la educación. Cumplir con el protocolo implica “mantener y reforzar” medidas de higiene que ni siquiera se podían cumplir sin pandemia. La asignación de recursos extra frente a esta obvia necesidad es para reírse. Y el mensaje de quienes tienen la potestad de dar respuestas todavía lo estamos esperando. Así tenemos liceos que lo único que pueden ofrecerle a sus estudiantes es una semana de clases cada mes y medio. Y tenemos liceos que deben suspender turnos por la falta de funcionarios que, sobreexigidos en sus tareas, deben detenerse a preservar su salud. Tenemos direcciones e inspecciones que ocultan información a los profesores intentando evitar lo obvio: que se ponga freno al atropello. Como ya dijimos, una y otra vez, las carencias presupuestales le explotarán en la cara a los gobiernos, siempre omisos con los de abajo.

En segundo lugar, es en este marco que se aprueba la LUC y consagra la habilitación, el pase libre para dar el golpe de gracia que desde años vienen intentando dar: una reforma estructural, profunda se aproxima. Serán tiempos de lucha porque solo nuestra capacidad de resistir puede revertir esta situación. Como antes, como siempre. Y eso es una construcción que solo podemos continuar redoblando esfuerzos, hablando con los compañeros, generando espacios de debate que permitan denunciar y nos encuentren organizados y movilizados para dar esta lucha que ya es histórica, que es por presupuesto y contra la consagración del proceso de reforma que desde hace años está intentando entrar e instalarse. Hoy el atropello de los de arriba se consolida en esta ley, y se suma la avanzada represiva, presente de forma explícita en el texto aprobado. Cualquiera sea el formato, el contenido siempre es el mismo y nuestra respuesta siempre debe ser la misma: organización y lucha sin claudicaciones.

Por último, creemos que hoy debemos entrar de lleno en un plan de lucha de cara al presupuesto. Pelea que será tan ardua como indispensable, de la que solo podremos esperar algún fruto si logramos redoblar nuestras fuerzas con jornadas de propaganda y difusión, alentando y propulsando movilizaciones con el resto de los sindicatos, contribuyendo a que sea el pueblo fuerte, organizado y en la calle el que detenga los atropellos.

Estamos a una semana del 1° de agosto, día del trabajador de la enseñanza detenido desaparecido; la mejor manera de homenajear a estos compañeros que lo dieron todo es mantener a nuestro sindicato en pie de lucha. Sus banderas siguen en alto en tanto nosotros respondamos y estemos a la altura.

Agrupación María Barhoum

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