Esta nota fue enviada a cada uno de los consejeros del CES, a la inspectora de institutos y liceos de la zona y a la directora del liceo. Los compañeros no han recibido aún respuesta alguna.
Por la presente, el equipo docente del liceo que conforma el núcleo sindical del mismo, le hace llegar algunas inquietudes que han surgido del intercambio profesional y del relacionamiento humano durante el 2013, algunas de las cuales se vienen repitiendo desde hace varios años. El eje de las preocupaciones son nuestros estudiantes y tenemos la firme convicción de que mediante el diálogo y la negociación podemos alcanzar, para el próximo año, mejoras en las condiciones de enseñanza-aprendizaje dentro de la institución.
Sin perder este objetivo hemos hallado tres grandes núcleos problemáticos: falta de participación de docentes y estudiantes en las decisiones que afectan al centro educativo, algunos hechos irregulares que se reflejan en el trabajo de todos y la actuación de la PCP del liceo Prof. Virginia Cuello. A continuación detallamos cada uno de los nudos problemáticos detectados.
Hemos presentado ante usted varias propuestas de talleres a realizar con los estudiantes que han sido sistemáticamente rechazadas o entorpecidas en su concreción. Citemos algunos ejemplos. Los estudiantes de tercer año ocho presentaron junto a su profesora de Educación Social y Cívica un proyecto de participación, en el que proponían decorar su salón de clase. La Dirección, si bien de palabra aceptó el proyecto, con sus actitudes y decisiones lo entorpeció. Para empezar sólo les brindó el tiempo de la materia en la que se elaboró la propuesta, tiempo que debían utilizar para lijar, pintar los bancos y la puerta, colgar las cortinas e instalar cartelería. En una reunión en dirección, en la cual la directora solicitó a la delegada de los estudiantes que se retirará, se le comunicó a la docente la decisión de que los demás profesores debían dedicarse a sus materias, que debía adjuntarse al proyecto un diseño de cómo iban a quedar los bancos, además de negarse la posibilidad de instalar los carteles tal como se había proyectado. Debemos agregar que esto se le comunicó a la profesora un día jueves, siendo que la actividad estaba planificada para los días viernes y sábado de la misma semana. Si bien esta actitud obstaculizó el trabajo, el mismo pudo realizarse gracias al entusiasmo de los alumnos, de su profesora y de otros compañeros que brindaron su colaboración, entendiendo que no podía desperdiciarse la motivación que los adolescentes manifestaron en el proyecto.
En relación a este tema de los vínculos, se presentó a la dirección, previo a las salas docentes del corriente año, un proyecto de trabajo en el que se trataba de establecer, o de aprovechar, la conexión entre los ex alumnos, los actuales y la institución. Entendiendo que estos jóvenes podían aportar mucho desde su experiencia, la pasada en el liceo 38, la vivida en otras instituciones de estudio, la laboral y la vital. El proyecto se denominó “Hacer un puente” y a la instancia de sala concurrieron una decena de ex alumnos entusiasmados por contar el proyecto y tratar de involucrar al cuerpo docente en el mismo (en un encuentro anterior de elaboración del proyecto concurrieron 23 ex alumnos). Llegado el comienzo de la sala, se les informa a los docentes responsables de la propuesta, que la instancia tiene otros temas y que los jóvenes no van a ser recibidos. Mientras transcurre la sala y la directora solicita ideas de trabajos para el año, al constatarse que la reunión no avanza en el surgimiento de propuestas, recién ahí se permite entrar a los muchachos, quienes realizaron una estupenda presentación del proyecto. Cabe destacar que sin los ex alumnos, “los puenteros”, la denominada “Semana de la alegría” no hubiera podido realizarse.
Estas y otras situaciones muestran que la negativa por parte de Dirección no se hace explícita en algunas oportunidades, pero sistemáticamente no se apoyan, no se generan y no se gestionan los espacios para que las propuestas de estudiantes y de docentes salgan adelante, obstaculizándose así el trabajo de todos.
En lo que respecta al segundo eje problemático detallamos algunas de las irregularidades constatadas. Una de ellas es el hecho de que se deja a cargo de la Dirección del centro a profesores que no cumplen los requisitos reglamentarios, por ejemplo, a la Prof. Cristina Izquierdo quien ha quedado cargo de la dirección en más de una oportunidad en los últimos años. Esta irregularidad tiene su origen en su escasa presencia en el turno de la tarde ya que solo concurre los martes y jueves, no quedándose hasta el final del turno en este último día. Los sábados se ha constatado su presencia en la dirección solamente en tres o cuatro oportunidades en lo que va del año. También destacamos que tiene presencia nula en el turno de la noche.
Está claramente establecido, y así se remarca año a año, que no puede fijarse más de una prueba semestral por día, cosa que también sucede, lógicamente, con las actividades finales de cierre. Sin embargo, violando todo razonamiento lógico, se fijan hasta tres exámenes de un mismo curso por jornada. De este modo hay alumnos que deben afrontar tres instancias evaluatorias decisivas en unas horas, con todos los trastornos administrativos que esto además provoca. Los calendarios y los horarios de los exámenes se fijan sin ningún criterio pedagógico ni lógico, sólo explicable desde un punto de vista de la comodidad administrativa de algunos funcionarios.
Un hecho gravísimo se dio este año durante una coordinación. Algunos docentes presentamos la propuesta de un trabajo especial sobre los mártires estudiantiles a realizarse el día de los mismos, el 14 de agosto. Es cierto que hay que reconocer que quizás la propuesta se presentó con escaso tiempo de antelación, pero estaba debidamente fundamentada. Luego de ser consultada la inspección de institutos y liceos usted respondió al profesor Colombo, entre otras cosas, que cada profesor debía dedicarse a la materia que le correspondía, que estos tiempos eran complicados para esos temas, que no se daba lugar a la iniciativa. Ante la coordinación usted trató de mentiroso al profesor antes mencionado y se retiró antes de que pudiéramos terminar de leer una carta que explicaba la situación a todos los compañeros. En una segunda instancia, en la misma coordinación, quedó claramente demostrado que no había tal mentira, pues la subdirectora del liceo, la profesora Noemí González fue testigo de su respuesta. Ante tal hecho no hubo ni siquiera un pedido de disculpas al profesor y al resto del cuerpo docente.
Pasemos a otro punto fundamental. En varias oportunidades usted ha ejercido sobre colegas una presión indebida, antiética, en contra de la libertad de cátedra, de tal modo de que estos modifiquen resoluciones sobre promedios o actividades finales de cierre. Esta presión se ha manifestado verbalmente a través de amenazas y de efectivos llamados a las inspecciones docentes. Mientras se muestra firme y dura con algunos, con otros funcionarios, de su confianza no ha mostrado la misma firmeza. Estas desigualdades en el trato nos llevan al tercer núcleo de problemas vinculares dentro de la institución, la profesora y PCP del liceo Virginia Cuello.
En relación a este tema, queremos manifestar nuestra disconformidad con la actuación de la docente mencionada. Nuestro trabajo se ve obstaculizado por su proceder, pues ha realizado intervenciones con las familias y estudiantes, sin consultar previamente a los adscriptos ni al equipo multidisciplinario. En varias oportunidades sus intromisiones fueron en contra de lo pactado previamente. Por otra parte, una de las tareas del rol de la PCP, según lo establecido en el reglamento, es trabajar en los vínculos y la convivencia institucional. En este sentido entendemos que muchos de los problemas vinculares han sido desencadenados por malas intervenciones de la misma, generando malestar en el equipo docente. Esta situación se ha reiterado en el transcurso del año. En la mayoría de las oportunidades consigue también el respaldo de la dirección liceal. Se ha constatado en varias ocasiones, en años anteriores y en el presente, que dicha profesora ha instigado a los alumnos en contra de otros docentes, afectando los vínculos entre profesores y estudiantes. Diferentes testimonios de alumnos y docentes, a lo largo de por lo menos los últimos tres años, han demostrado que la profesora mencionada, ha informado muy bien a los estudiantes en lo que tiene que ver con sus derechos, cosa que nos parece correcta, pero nunca de sus obligaciones. Esta información la brinda sin ningún criterio pedagógico, ni consulta previa al resto de los docentes de cómo trabajar el punto de las evaluaciones. La forma en que ha presentado el tema ha logrado generar una serie de reclamos que tiene como base una nota y no un proceso de aprendizaje integral del alumno como un ser humano consciente de su labor. Los estudiantes se limitan a reclamar una nota de aprobación sin meditar que hay detrás de la misma. De este modo los docentes involucrados en los reclamos quedan como los malos de la película, mientras que la profesora busca quedar bien delante de los estudiantes, y, obviamente, delante de la dirección, que siempre le brinda su respaldo incondicional como ya se mencionó previamente.
Resulta destacable que los reclamos ante esta actitud no vienen sólo del lado de los docentes sindicalizados, del grupo que “siempre estamos cuestionando todo”, sino que otros colegas los han realizado y públicamente, hasta en la reunión de profesores donde le fue planteado un caso que puede ubicarse dentro de lo dicho anteriormente y la profesora no contestó sobre ninguno de los puntos que le fue cuestionado, sino que se limitó a decir que iba a hacer una denuncia por acoso ante inspección.
Los privilegios que la docente recibe de la dirección llegan a puntos realmente preocupantes. Ante cada proyecto, salida, propuesta realizada por cualquier profesor, la dirección exige una presentación por escrito, detallada y una exposición ante los demás compañeros en la coordinación, lo cual es correcto. Aún así, aunque el o los docentes cumplan con esto, como fue mencionado anteriormente, siempre la dirección encuentra un pero para entorpecer las propuestas. Sin embargo, la profesora Virginia Cuello tiene carta blanca para hacer lo que se le antoje sin consultar ni exponer sus proyectos a los demás compañeros, ni siquiera tenemos la oportunidad de leerlos, ni sabemos si ha elaborado algo por escrito. Hemos debido soportar carteleras con imágenes explícitas muy chocantes de órganos sexuales infectados, maquetas de esos órganos, paseos desorganizados sin ningún tipo de consulta a docentes y a los que asistimos invitados por los alumnos sin ninguna clase de información. La lista podría ser muy extensa. Si hay algo que puede comprobarse fácilmente es que esta docente tiene muy malos vínculos con la mayoría de sus colegas, lo que la convierte en alguien incapaz de cumplir satisfactoriamente con la función de PCP. A tal punto ha afectado los vínculos que varios profesores han abandonado la institución debido a estos hechos.
Podríamos seguir citando ejemplos relacionados con cada uno de los ejes problemáticos, pero usted bien los conoce. Insistimos, esta carta tiene el objetivo de modificar positivamente los vínculos para poder generar mejores procesos de aprendizaje, no para maquillar números y estadísticas, sino para lograr una verdadera educación emancipadora, en donde alumnos y docentes nos desarrollemos amplia y felizmente como seres humanos integrales. Esperamos una respuesta efectiva y rápida a nuestras inquietudes e informamos que copias de esta carta están siendo enviadas, vía sindicato de ADES, a inspección docente, a los consejeros de enseñanza secundaria y a los medios de comunicación.
Sin otro particular, saludan,
Núcleo Sindical del liceo 38



