Un 23 de agosto de 1927, eran ejecutados en la silla eléctrica los militantes anarquistas Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti.
«¡Oh, compañeros míos, continuad vuestra gran batalla! ¡Luchad por la gran causa de la libertad y de la justicia para todos! ¡Este horror debe terminar! Mi muerte ayudará a la gran causa de la humanidad. Muero como mueren todos los anarquistas, altivamente, protestando hasta lo último contra la injusticia… Por eso muero y estoy orgulloso de ello! No palidezco ni me avergüenzo de nada; mi espíritu es todavía fuerte. Voy a la muerte con una canción en los labios y una esperanza en mi corazón, que no será destruida…»
Nicola Sacco
“He luchado toda mi vida por desterrar los crímenes… que la moral oficial y la ley oficial no condenan y santifican: la explotación y la opresión del hombre por el hombre… Nada es la pérdida de nuestras vidas”.
Bartolomeo Vanzetti




