Movimiento de Educadores por la Paz: No es compatible la esencialidad con el diálogo

La reciente decisión de declarar “esenciales los servicios correspondientes a los Centros de Educación Inicial, Primaria, Secundaria, Educación Técnico Profesional y Centros de Formación Docente” nos impulsa a compartir algunas reflexiones:

a) La educación es esencial para la sociedad y ello debe expresarse en los recursos presupuestales que se le asignan para garantizar condiciones de trabajo y salarios que den cuenta de la importancia que se le asigna. Aunque se otorgara inmediatamente el prometido 6 % del PBI resultaría insuficiente para abordar todas las inversiones que el Sistema Nacional de Educación Pública requiere. Hay países, muchos de ellos más pobres que el nuestro, que asignan un porcentaje mayor´. (Bolivia 6,4%,Jamaica 6,3%,Argentina 6,2%, Costa Rica 6.9%, Cuba 12.8%, Mozambique 6.6%,)

b) Ninguna transformación y mejora educativa puede hacerse en contra de los docentes, la alianza y esfuerzo conjunto entre el gobierno y los docentes organizados es la clave para generar e impulsar los cambios que permitan mejorar los distintos aspectos que confluyen e inciden en los procesos educativos. ( sociales, materiales, profesionales, pedagógicos entre otros)

c) La amenaza, la prepotencia y el gesto autoritario no permiten el diálogo, particularmente cuando no hay respaldo legal ni ético para esas actitudes y cuando la esencialidad no se ajusta al principio de realidad en un escenario de insuficiencia de docentes generalizada.

d) Una vez más se traspasan los límites de la autonomía de la ANEP , esta administración se ha caracterizado por atribuir al Ministerio de Educación y Cultura funciones que son específicas de los entes de la educación creados por el artículo 202 de la Constitución. Parece llamativo que no se incluya a la UDELAR en el decreto de esencialidad como si existieran entes autónomos de distinta categoría.

e) El diálogo y la negociación son responsabilidad del gobierno de la educación, son el CODICEN de la ANEP y los organismos desconcentrados, por disposición constitucional (art. 220), quienes deben retomar los caminos de entendimiento y ejercer la potestad de elaborar su propio proyecto presupuesto en acuerdo con los actores organizados directamente involucrados y será luego el Parlamento quien busque los equilibrios necesarios.

f) Los esfuerzos presupuestales son la concreción de las líneas de política educativa, no puede haber transformación que no esté dotada de los recursos que la hagan viable y la primera iniciativa debe ser tener un cuerpo docente involucrado, comprometido y reconocido socialmente por su tarea a través de un salario digno.

g) No es compatible declarar la esencialidad y decir que el diálogo está abierto, cuando los maestros están considerando guardias gremiales para atender los comedores y garantizar la alimentación de los niños no es pertinente agregar nuevos elementos de irritación y provocación. Si las diferencias son grandes más son necesarias la instancias de diálogo para argumentar y negociar.

h) Ha costado mucho sacrificio y esfuerzo construir un movimiento sindical independiente y popular, golpear de esta manera a los sindicatos de la educación es desconocer los derechos de los trabajadores y justificar a las patronales que reprimen a quienes se organizan y reclaman. Esta medida injustificada, tomada sin medir sus graves consecuencias objetivas y subjetivas es también un jalón más a favor de la privatización de la educación.

i) Estamos de acuerdo en que el centro de la preocupación deben ser los estudiantes desde la primera infancia hasta la educación superior y por eso confiamos en que las autoridades sabrán encontrar dónde recortar para ampliar los recursos destinados a la educación. Pero nos permitimos sugerir, como tantas otras veces, eliminar el gasto en armamento militar y en lugar de transformar las escuelas en cuarteles, convertir los cuarteles en centros de enseñanza donde se viva en libertad desarrollando integralmente a jóvenes y niños que hoy reclaman de este gobierno el derecho a la educación que tanto dice defender.

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