Deseamos hacer llegar las siguientes valoraciones a cada uno de los militantes, a los sindicatos hermanos de la enseñanza, a aquellos sindicatos hermanos que sin ser de la educación se comprometieron con la lucha y la hicieron suya, a los gremios estudiantiles, a nuestros alumnos y familias, que durante todos estos días luchamos por la educación pública.
Llegamos a la huelga producto de la terquedad del gobierno de turno, que se negó a negociar con los trabajadores las condiciones que marcarán los próximos cinco días, en los que hace a infraestructura, políticas educativas y salario.
Muchas cosas pasaron en todos estos días, tantas que es difícil nombrarlas sin olvidarnos de alguna: ocupaciones, reuniones con padres y alumnos, contra cursos, marchas volanteadas, ferias, reuniones de núcleos, zonales, asambleas.
Horas y más horas de militancia década uno de nosotros con el único objetivo de reclamar lo justo; una educación digna para los hijos de los trabajadores, para nuestros hijos.
En el medio recibimos un golpe durísimo: la esencialidad, un intento de gobierno de acallar nuestras voces, de impedirnos a luchar.
La respuesta de los trabajadores de la educación fue unánime continua con la lucha y una marcha de 50.000 personas en la calle dijo no al decreto autoritario, que poco después debió ser levantado por un gobierno acorralado.
Desde el sistema político recibimos insultos, mentiras y destrato, pero por cada insulto o mentira, recibíamos el abrazo de nuestros compañeros, alumnos, padres, que nos dio a todos la fuerza para seguir adelante; a ellos, muchísimas gracias.
Nos quisieron callar y no pudieron. No podrán hacerlo jamás, ya que nuestra ética nos indica que la obligación es seguir luchando por la educación digna, es seguir para que nuestros gurises, a veces los más golpeados por la sociedad injusta, reciban la educación que se merecen, para que no tengamos que trabajar 40 horas semanales en el aula y seguir 40 horas más en nuestros hogares, para tener condiciones dignas de estudio, par ano seguir siendo explotados.
El gobierno de turno contestó y se paró en la vereda de enfrente, no asignó los recursos necesarios para la ANEP y las UdelaR. Si no envían un mensaje complementario al Poder Legislativo que contemple nuestra plataforma, ellos seguirán siendo los responsables de los problemas de la educación.
Somos nosotros, como siempre los que seguiremos peleando por nuestra educación pública, con la certeza de que el camino es correcto.


