Como es de público conocimiento, varios militantes hemos sido procesados con la tipificación de atentado contra la policía.
Lo primero que quiero decirles, es que se ha montado un gran operativo mediático político para desvirtuar los reales acontecimientos del desalojo del CODICEN.
La verdad de los hechos es la siguiente:
- El Ministerio del Interior monta un mega operativo para desalojar a los estudiantes. Recibo un mensaje de una compañera de la directiva para que fuéramos a apoyar. Cuando nos encontrábamos en la puerta, por Av. Libertador, se produce un verdadero caos. Gente corriendo para todos lados, afirmando que la policía había ingresado al edificio derribando una ventana, por una puerta no prevista. Ante esta situación, de gran nerviosismo, intento calmar a los compañeros porque pensé que había sido una falsa alarma de la gente que estaba muy nerviosa. Pero no, la policía había irrumpido en el edificio cual rescate terrorista en una embajada. Llegan a planta baja, haciendo un doble cordón policial y los estudiantes en el medio. ¿Se pueden imaginar esa situación?
- En la primera línea nos encontrábamos varios compañeros, en un principio hablando con la policía acerca de cuál sería el operativo, ya que los estudiantes estaban dentro del edificio sumamente nerviosos.
- Ante esta situación de total desconcierto, el cordón policial comienza a avanzar sobre los manifestantes. Esto está claramente registrado en videos donde se escucha “dejen salir a los gurises”, “abran a los gurises”.
- En el espíritu de intentar evitar incidentes, voy a buscar personalmente a Faroppa, que se encontraba sobre avenida Libertador y ahí le solicito que ingrese al edificio. Esto está claramente registrado en un video donde se escucha mi voz diciendo “institución de Derechos Humanos”.
- En ese caos generalizado, la policía desaloja simultáneamente a los estudiantes y comienza a avanzar la Guardia Metropolitana que se encontraba sobre Av. Libertador. Inmediatamente veo como le pegan a Ceci y se la llevan con la cabeza ensangrentada. Enseguida veo a Roge tirado, sangrando, como lo patean en el piso y se lo llevan de arrastre en estado de cuasi desmayo. Ante esta situación pido que se le solicite asistencia médica, donde la policía la niega y me corren con un palazo.
- Después lo emocional se sobrepone a lo racional. Y acá es donde cabe la responsabilidad. Todos nosotros sabemos que muchas veces lo emocional triunfa hasta en una asamblea. Llegamos a votar mociones que después en frío nos terminamos agarrando la cabeza.
No hay que hacerse jactancia ni el pobrecito de esta situación. Una mejor educación no se logra a pedradas, ni mucho menos a palazos. Acá lo que hubo y hay es un operativo mediático político para justificar la represión. En el juzgado todas las pruebas que se presentaron estaban totalmente editadas. Se pretende victimizar a la policía. Hacer gráfico las palabras de Bonomi diciendo que la represión se desató “porque la policía fue atacada”. Obviamente que no mostraron ni una foto, ni una filmación de la agresión brutal que sufrió Roge u otros compañeros. Ni de ningún diálogo con Faroppa para evitar que se desaloje así. Se insulta la inteligencia de la ciudadanía, diciendo primero que no hubo uso de la fuerza dentro del edificio y después decir que cuando la policía llegó ya no había nadie. Si no hubiera entrado la policía de Operaciones Tácticas jugando a hacer un rescate de rehenes con adolescentes, no hubieran existido ni enfrentamientos, ni incidentes.
Para finalizar compañeros quiero dar cuenta de algún detalle que no me parece menor. Fueron a buscarme a la casa de mis padres, del servicio de Inteligencia tres personas encapuchadas con pasamontañas. Mi madre muy nerviosa, contesta lo que puede. Le dicen que ya me van a encontrar y que me llevarán para el Departamento 6. Mi padre recuerda que en ese departamento fue donde lo interrogaron a él, cuando la dictadura le puso la categoría C por el sólo hecho de encontrarle un carné del Partido Comunista y la afiliación a su sindicato.
Compañeros, acá hubo errores de todo tipo en cuanto a lo operativo y circunstancial del momento. Pero no se puede dudar, no se puede vacilar, sobre quién tiene la responsabilidad política de esta situación, personalizada y defendida por Eduardo Bonomi. Y tampoco hay que restarle importancia a que legisladores no se hicieran presentes en el lugar para evitar esto. Es muy poco creíble la versión de que no estaban informados. Menos aún de los legisladores del mismo sector que integra el Ministro del Interior. Acá lo que hubo fue cobardía, en todo sentido. Cobardía que quieren hacer pasar por fortaleza en el accionar del ejercicio de poder. Cobardía en mentir y armar todo un circo mediático para justificar lo injustificable. La represión, aunque quiera simbolizar fortaleza, es síntoma de debilidad. Quizás ahora la ley de medios quede más demorada, gracias al gigantesco favor que está haciendo la prensa monopólica de toda esta situación.
Tampoco hay que olvidarse del decreto pachequista de “esencialidad” que aplicó este Poder Ejecutivo contra la educación y contra la democracia. ¿Acaso aquello de decreto pachequista podía terminar de otra manera?
En lo personal estoy algo triste, no les voy a mentir. Pero tampoco me puedo hacer daño con una culpabilización que no es tal. A veces, aspectos de la personalidad de cada uno juegan en contra y otras a favor.
Pero estoy con la firmeza, la alegría y el compromiso de ver el cariño y la solidaridad expresada por muchos de ustedes y por muchísimos compañeros más. De la actitud impecable de todos los compañeros de la directiva desde un primer momento, al igual que los abogados.
Pertenezco a una generación que nació con la vuelta a esta democracia. Que cantaba de niño voto verde, y veía caritas verdes sonriendo sin tener idea de qué se trataba. De los que nos arrimamos a la militancia estudiantil, los que hacíamos afiches de “las ideas no se desalojan” en aquella CIESU. Los que sabemos cómo fueron los desalojos del 11 y del Miranda.
Votamos por primera vez, y nos emocionamos al ver la felicidad infinita de tanta gente que había comido cana, que luchó tanto y que entendía que el gobierno que asumía el 1° de marzo de 2005 cambiaría para siempre el destino de este pueblo.
Mucha agua ha corrido debajo del puente. Muchos de aquellos militantes del movimiento estudiantil abrazamos la vocación docente. Y estoy seguro de que muchos de esos gurises que hoy comienzan su camino, también lo harán.
Ya con mucha conciencia, militamos para anular de una vez por todas esa ley tan inmoral, tan falta de ética y humanismo, que es la ley de caducidad. Perdimos y hasta hoy nos seguimos preguntando ¿por qué?. En un contexto totalmente distinto, hoy en día ciertas lógicas de razonamiento que se vuelven colectivas parecen dar respuesta a esa pregunta. Vimos desenterrar los huesos de los desaparecidos y no nos animamos como sociedad a juzgar y terminar con la impunidad. Lo que pasó en el CODICEN, así como las detenciones sin orden judicial, también son parte de las secuelas de la impunidad.
Perdón por la extensión. Me quedo con un recuerdo imborrable de una de las tantas ocupaciones en esta lucha; “Lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida”.
¡¡¡Arriba los que luchan!!!



