Núcleo Sindical del Liceo 72 del Cerro rechaza cambios inconsultos en la propuesta del centro

Consejeros de Educación Secundaria:

En la mañana del día 9 de noviembre tomamos conocimiento de vuestra repentina decisión de crear un grupo de primer año de ciclo básico en nuestro liceo en 2016. Nos enteramos de una manera absolutamente grosera, irrespetuosa y ofensiva de vuestra parte, pues no hubo un planteo formal a la sala docente de nuestra institución acerca del proyecto pedagógico del que forma parte esta iniciativa y las razones por las cuales han elegido nuestro liceo.

Lejos, muy lejos de la apuesta al diálogo y la sensatez a las que la directora general del Consejo gusta invocar permanentemente, tomamos conocimiento de sus intenciones por la tiránica vía de los hechos consumados, en este caso, la presencia de la división arquitectura del ente.

Por si no lo recuerdan, el liceo 72, en su cuarto año de funcionamiento, aún está comenzando a construir su biblioteca, porque el ente que ustedes presiden dispuso la inauguración del liceo sin tal fundamental herramienta educativa, y porque ustedes, quienes actualmente integran el Consejo de Educación Secundaria, han prácticamente ignorado nuestros reclamos de material bibliográfico y un funcionario que atienda la biblioteca. En diciembre de 2014 resolvieron darnos una partida de cien mil pesos para comprar libros, de los cuales sólo recibimos cincuenta mil en febrero de 2015, con lo cual no pudimos siquiera cubrir una bibliografía básica para un liceo de segundo ciclo. Estando en noviembre de 2015, aún no hemos recibido los otros cincuenta mil pesos, prometidos hace un año. (Sin embargo, sí hemos recibido los descuentos de las medidas sindicales realizadas en setiembre de este año).

Si en cuatro años no han podido proveer al liceo de un espacio de biblioteca mínimamente decoroso para un segundo ciclo, nos preguntamos: ¿les parece que existen condiciones para crear un grupo de ciclo básico en nuestra institución, que requiere de bibliografía y materiales didácticos específicos de los que no disponemos?

Por si tampoco lo recuerdan, el liceo 72, en su cuarto año de funcionamiento, aún está comenzando a construir un laboratorio, porque el ente que ustedes presiden dispuso la inauguración del liceo sin tal espacio. Si bien el presente año lectivo hemos recibido algún mobiliario y algunos materiales didácticos, estamos aún muy lejos de disponer de un mínimo de implementos suficientes como para contar con un laboratorio en el que realizar prácticas básicas. Y nos resulta imposible ofrecer a los estudiantes de la comunidad orientaciones que se sumen a la humanística, que es la única que tenemos al día de hoy, no porque queramos, sino porque estamos materialmente imposibilitados de crear diversificaciones científicas, biológicas y artísticas.

Si en cuatro años no han podido proveer al liceo de un laboratorio básico, nos preguntamos: ¿les parece que existen condiciones para crear un grupo de primer año en nuestra institución, que requiere de instrumentales de los que no disponemos?

Muchas veces hemos discutido entre los trabajadores y estudiantes del liceo acerca del futuro de la institución. La zona oeste de Montevideo es de las que registra mayor cantidad de nacimientos en el país, por lo que atender a la población adolescente con un liceo de segundo ciclo de ocho grupos por turno (Liceo 61) y otro de cuatro grupos por turno (Liceo 72), resulta, en perspectiva, por demás insuficiente. Y en el espacio físico del que disponemos al día de hoy, la única forma de crecer es mudándonos a un edificio liceal más grande, o ampliando el espacio existente (pues se dispone de espacio para hacerlo).

Ahora bien: queremos dejar en claro que bajo ninguna circunstancia aceptaremos crecer a través de aulas prefabricadas (eufemismo de lo que sigue siendo, en definitiva, un contenedor con mejoras). Ni siquiera provisoriamente, en primer lugar porque queremos ofrecer condiciones de estudio dignas a nuestros estudiantes, y en segundo lugar porque la experiencia demuestra que la provisionalidad en Secundaria va de unos cuantos años a décadas.

Una cosa más acerca del “aula prefabricada”: ¿ustedes verdaderamente consideran la posibilidad de colocar un contenedor en un espacio abierto, desprotegido, separado del edificio liceal, a cincuenta metros de la bahía de Montevideo?

Nuestro sindicato tiene posición tomada respecto a volver a los liceos en los que un estudiante puede cursar de primero a sexto año de liceo. La experiencia de la separación en ciclos ha dado sobradas muestras de que, en barrios pobres como el Cerro, ingresar a la enseñanza media a través de un liceo que cubre hasta tercer año, es poner un techo a las aspiraciones de los estudiantes. Pero las cosas hay que hacerlas bien, particularmente en un área tan sensible como la enseñanza. Tenemos la fuerte impresión de que las sucesivas negativas de otros liceos de segundo ciclo a dar cabida a un grupo de primer año en sus instalaciones, han llevado al Consejo de Educación Secundaria a pensar en el Liceo 72 como manotazo de ahogado. Y es algo que no estamos dispuestos a aceptar bajo ninguna circunstancia.

Además, deseamos dejar constancia de que la Sala Docente del Liceo 72 trabajó pedagógicamente en una propuesta de grupos diferente a la actual, pensando en las demandas de la zona y en optimizar las condiciones para el estudio. Dicha propuesta, trasladada a través de la directora del centro a la inspección de institutos y liceos, fue rechazada sin explicación ni argumento alguno. El hecho de que ahora se tome esta decisión de agregar un grupo de ciclo básico, demuestra un importante grado de improvisación y una apuesta política a trabajar de espaldas a las comunidades educativas, desvalorizando su conocimiento, sus iniciativas y demandas.

En función de lo expuesto, el Núcleo Sindical del Liceo 72 comunica a ustedes las siguientes resoluciones:

  • Manifestar su malestar ante el gesto de descortesía y falta de diálogo del Consejo de Educación Secundaria.
  • Rechazar todo cambio en la propuesta educativa de nuestro centro que no sea previamente acordado con sus protagonistas, que implica simultáneamente un rechazo a la improvisación.
  • Exigir el plan, con sus correspondientes fundamentos, que sostiene la definición del Consejo de Educación Secundaria de retornar al modelo de liceos de primero a sexto año.
  • Reiterar su acuerdo con el modelo de liceo de primero a sexto año como parte de un proyecto educativo integral como el que propone nuestro sindicato.
  • Expresar su disposición a dialogar acerca de esta iniciativa.
  • Señalar que no aceptaremos grupos de ciclo básico para el año lectivo 2016, dado que no existen condiciones para que ello ocurra adecuadamente.
  • Comunicar que, en caso de que el Consejo de Educación Secundaria siga adelante con su intención de colocar un aula prefabricada y/o crear un grupo de ciclo básico en nuestra institución en 2016, tomaremos las medidas sindicales que entendamos oportunas para impedirlo.
  • Reclamar la realización de obras que nos permitan contar con más aulas y laboratorios, un salón de usos múltiples, una cantina, un comedor para los trabajadores del centro y un salón gremial para los estudiantes.
  • Insistir con el cumplimiento de la partida prometida para la compra de libros.
  • Exigir la creación de un cargo de profesor orientador bibliográfico.

Esperando su pronta, presencial y respetuosa respuesta, saluda a ustedes

 

Por Núcleo Sindical del Liceo 72

Avellaneda, Joana

Bigolotti, Tania

Carlozzi, Ana

Catarino, Marianella

Ferreira, Luz Milagro

García Silvia

Machado, Nicolás

Milano, Jorge

Moreira, Julio

 

P.D.: Adjuntamos, por si fuera de su interés, una breve reseña de la corta historia de nuestro liceo, que difundimos algunos meses atrás en el Boletín del Zonal Oeste de ADES Montevideo.

 

El liceo 72 es una conquista de los docentes sindicalizados de la zona, particularmente del núcleo del liceo 61 del año 2011. Funciona en un edificio ubicado en la calle Grecia esquina Suiza, ocupando parte de las viejas instalaciones del Liceo 11. Los estudiantes llegan de Villa del Cerro, Casabó, Cerro Norte, La Paloma, La Boyada y otros barrios más distantes.

A fuerza del compromiso y de la presión de profesores, funcionarios, padres y alumnos, se ha logrado que las autoridades mejoren las penosas condiciones de estudio y trabajo de los primeros años. Aún recordamos, por ejemplo, que los días de lluvia muy intensa debían suspenderse las clases debido a las filtraciones que se producían a través del techo y las aberturas; los agujeros en las chapas de fibrocemento; los trozos de revoque que caían al piso; el peligro que constituía la precaria instalación eléctrica; los baños con hongos que debíamos compartir docentes, funcionarios y estudiantes; la entrada por un predio vecino y las clases en un aula que no contaba con ventilación y poseía únicamente iluminación artificial.

Ya en marzo de 2014 dispusimos de entrada propia, patio propio, iluminación exterior, baños para el personal docente, baño para discapacitados, techo impermeabilizado, sala con tres PC, sala de profesores, dos adscripciones, salón para los materiales de trabajo de los auxiliares de servicio, ventana y claraboya en el “sucucho” (convertido en sala audiovisual), mejoras en las aberturas de los salones, luminaria de patios y salones con protección mecánica, llave general de electricidad y acondicionamiento general de la pintura del establecimiento.

En el correr del año 2014, gracias a gestiones realizadas ante las autoridades (de las que el núcleo sindical participó), obtuvimos mobiliario (fundamentalmente armarios para libros, escritorios para las adscripciones y la administración, pizarras para los salones e insumos para la recreación de los estudiantes en sus horas libres), cortinas para todas las aulas y una primera partida de dinero para la compra de libros y mapas (los cuales, sumados a las donaciones recibidas de vecinos e instituciones del barrio, nos permitieron conformar una biblioteca y una mapoteca muy básicas).

Además, el traslado hacia el remodelado gimnasio del liceo 11 de equipos que estaban ubicados en uno de los salones de nuestra institución, nos habilitó un espacio donde comenzamos a formar un laboratorio/salón de dibujo, para el cual hemos recibido parte del mobiliario que solicitamos (armario, mesas) y materiales didácticos. Además, la mejora del gimnasio ha permitido a los alumnos de cuarto año disponer de un espacio adecuado para la práctica de la educación física (hasta el año pasado sólo disponíamos de un patio abierto lindero a las ventanas de los salones de clase).

Sin embargo, a pesar de que han mejorado nuestras condiciones de estudio y trabajo, subsisten algunos problemas, entre los que destacan: demora en la aprobación de la prometida segunda partida de dinero para la compra de libros y mapas, necesidad de nuevas PC y una impresora para conformar una modesta sala de informática, necesidad de aumentar la potencia eléctrica para hacer frente al crecimiento de la infraestructura liceal, falta de un cargo de POB para que un funcionario pueda administrar los materiales de biblioteca, inexistencia de servicio de cantina (problema que se agrava por la falta de tiempo para trasladarse hasta los comercios mas cercanos en los recreos), extintores insuficientes, falta de señalización e iluminación de emergencia.

Pero el problema principal es que, por más que nuestro liceo ha crecido y mejorado mucho, no es suficiente aún para atender a un número de estudiantes cada vez mayor en la zona que accede al segundo ciclo de la enseñanza media. La falta de aulas y laboratorios es un impedimento para ofrecer todas las orientaciones propias de un ciclo preuniversitario (y no sólo Humanístico / Derecho / Economía); ello hace que un número importante de estudiantes de cuarto grado pasen apenas un año por nuestra institución, lo cual genera una situación de inestabilidad que no es deseable. Entendemos que esta situación debería hacer del Liceo 72 una de las prioridades en materia de infraestructura en el nuevo presupuesto quinquenal a aprobarse este año.

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