Cuando los políticos de todos los partidos copan los espacios mediáticos durante meses para responsabilizar a los docentes de todos los problemas de la educación pública y, cuando los edificios empiezan a caerse a pedazos, desaparecen de escena y no asumen su responsabilidad como autores del miserable presupuesto que se destina a la educación.
Cuando un gobierno desconoce la dramática situación que atraviesa la educación pública, hace oídos sordos a los reclamos de los trabajadores y demagógicamente invoca el derecho de los estudiantes a tener clase, aunque sea debajo de un árbol.
Cuando el presidente del CODICEN miente públicamente al decir que más del 99% de los estudiantes han comenzado sus cursos con absoluta normalidad, escondiendo una realidad de edificios con zonas valladas por peligro de derrumbe, construcciones nuevas con problemas estructurales, liceos creados por vía administrativa que no tienen local donde funcionar, salones que se llueven, revoques que se caen, luces y enchufes que no se pueden usar por riesgo de cortocircuito, ventanas sin vidrios, salones ciegos con pésima iluminación y carentes de ventilación, gimnasios inutilizables, falta de agua potable, contenedores transformados en salones, laboratorios y salas de informática que no pueden cumplir sus funciones naturales porque se necesitan como aulas de clase, excusados clausurados sustituidos por baños químicos que demandan el uso de sustancias perjudiciales para la salud, patios que se inundan, plagas de toda especie, pozos negros que se desbordan, pastizales selváticos, falta de voluntad de investigar empresas que han cobrado cuantiosos dineros públicos por obras deficientes desde todo punto de vista…
Cuando el CES no utiliza los recursos y potestades de que dispone para atender problemas como la falta de adscriptos y funcionarios de servicio, la inexistencia de personal de mantenimiento, la falta de previsión en la asignación de recursos para el pago de salarios, los llamados a interinatos y suplencias que no priorizan el título docente, las convocatorias a elecciones de horas que desconocen el orden de prelación fijado por el Estatuto Docente, los cargos que no se adjudican por demoras burocráticas, la imposibilidad de actualizar los méritos académicos, los inspectores que asignan horas discrecionalmente…
Cuando los problemas se vuelven cosa normal y se vuelve explícita la existencia de operadores que obstaculizan su solución para incrementar las ganancias de las empresas privadas que prestan servicios de enseñanza.
Cuando las autoridades abandonan a niveles que rayan lo absurdo sus responsabilidades sobre los planes y programas de enseñanza, así como sobre los índices de repetición y abandono.
Cuando 99 diputados y 33 senadores dicen tener problemas de espacio en el palacio legislativo y su anexo y se disponen a gastar 100 millones de dólares para construir dos nuevos edificios.
Cuando apostamos al diálogo y la negociación, y los jerarcas nos dicen que las obras en un liceo no han empezado porque “el sanitario tiene dificultades para comenzar”, o que en un liceo que no tiene baños “se piensa habilitar baños convencionales en cuatro meses”.
Cuando llegamos a un acuerdo, y las autoridades desconocen los compromisos firmados.
Cuando tenemos núcleos liceales que están tomando medidas de lucha para exigir ciertas condiciones que las autoridades deberían garantir sin más a todos los estudiantes y trabajadores de la educación.
Cuando los padres de nuestros alumnos, tras recorrer las instalaciones en las que sus hijos pasan buena parte de sus días, consideran que los paros docentes son una medida válida pero moderada.
Cuando todo esto ocurre, compañero, se torna imperioso gritar ¡ya basta!
Ya basta de condiciones indignas para la educación de los hijos de los trabajadores. Ya basta de presupuestos que no permiten hacer frente a la emergencia educativa. Ya basta de parches a edificios que no pueden seguir albergando personas. Ya basta de grupos de 40 alumnos o más. Ya basta de concesiones a empresas fraudulentas. Ya basta de asignación de recursos a comisiones coordinadoras de esto y a unidades de técnicos expertos de aquello. Ya basta de acuerdos incumplidos. Ya basta de demagogia para el micrófono y la cámara.
Es momento de lucha, compañero, y queremos contar contigo.
Agrupación Liceos Populares – Julio Andreoli
Abril de 2012



