LA REPÚBLICA, LA DEMOCRACIA Y LA BANDERA
El pasado lunes 17 de junio, en la sede del Partido Colorado, una vez finalizado el acto de inauguración del “Círculo Republicano”, Julio María Sanguinetti relató a la prensa lo conversado durante la ceremonia: “Se han debatido dos temas. Uno sustantivo, que es el del destino nacional, sobre el cual tantos escepticismos se han planteado, y sobre el cual se siguen tantos escepticismos. (De) lo(s) cual(es) es símbolo lo que se ha propuesto hoy mismo por la Asociación de Profesores de Montevideo, diciendo que hay que eliminar la jura de la bandera, que es la expresión simbólica de la fidelidad a la independencia del país y a su república democrática. Que profesores propongan eso me parece que es, justamente, una expresión de esa pérdida de destino del país que no debiera ser”.
Se desprende de las declaraciones del ex presidente de la república que el acto de jurar la bandera nacional es la expresión de un previo compromiso con el respeto a los valores republicanos y democráticos. Veamos. El republicanismo erige la libertad en pilar fundamental de la organización social, considerando a la ley como expresión de la voluntad soberana del pueblo, de la que no puede apartarse ningún gobierno. Así, el republicanismo es radicalmente anti despótico y opuesto a toda dictadura. Respecto a la democracia, se funda en la libertad de pensamiento, de expresión, de reunión, de asociación, de manifestación y de sufragio. Se funda en la igualdad, que implica garantizar que todos los ciudadanos puedan hacer uso de los mismos derechos, sin importar su ideología. Y no debemos olvidar que la democracia supone la existencia de un estado de derecho que regule las instituciones.
Basta, pues, con un análisis superficial de lo expresado por Sanguinetti para establecer que sus expresiones están completamente reñidas con la realidad. Entre quienes han jurado solemne y hasta orgullosamente el pabellón nacional, encontramos algunos de los enemigos más acérrimos que han tenido las instituciones republicanas y democráticas de Uruguay.
La jura de fidelidad a la bandera nacional fue creada a través de la Ley No 9.943, del 20 de julio de 1940. Suponiendo que haya sido cumplida desde 1941 la disposición que obliga a los institutos públicos y privados de enseñanza secundaria y profesional a disponer que en sus locales los estudiantes cumplan dicha obligación, podemos inferir que entre quienes han jurado la bandera se encuentran: Juan María Bordaberry Arocena, Juan Carlos Blanco Estradé, Gregorio Conrado Álvarez Amellino, José Nino Gavazzo Pereira, José Ricardo Arab Fernández, Jorge Silveira Quesada, Ernesto Avelino Ramas Pereira, Gilberto Valentín Vázquez Bisio, Luis Alfredo Maurente Mata, Ricardo José Medina Blanco, José Sande Lima, Miguel Ángel Dalmao Alvez y José Nelson Chialanza Muñoz.
Todos ellos han sido procesados por delitos que avasallaron las libertades por un período de más de diez años. Período en el que manifestarse contra las determinaciones del gobierno de facto era causal suficiente para ser detenido, encarcelado, torturado, asesinado, desaparecido. Período en el que la Constitución dejó de ser el principio rector de las instituciones públicas. Período en el que pertenecer a un sindicato o gremio estudiantil era motivo de persecución. Período en el que la vestimenta y los cabellos determinaban si un estudiante podía ingresar o no a su liceo.
El republicanismo y la democracia no se construyen con un juramento hecho una vez en la vida, un 19 de junio por la mañana, al cursar el primer año de la enseñanza media. El republicanismo y la democracia se fundan, principalmente, en una educación que amplía los límites del pensamiento. Una educación que ilustra, y no que capacita en dos o tres competencias básicas demandadas por el mercado laboral. Una vez fundados, el republicanismo y la democracia se desarrollan mediante el ejercicio de la libertad de expresión e iniciativa política. Habría que considerar seriamente qué valor dan a la república y a la democracia quienes descalifican la declaración de una organización sindical.
Profesora Carina Benoit
Agrupación Ferrer i Guardia


