Informe de la Agrupación María Barhoum a la Mesa Representativa de Núcleos del 4/6/2020
Frente a la convocatoria de la Comisión Directiva de una nueva Mesa Representativa de Núcleos, nuestra agrupación entiende necesario hacer algunas precisiones.
El contexto en el que nos tocó actuar es completamente inédito para todos. No hay analogía posible. En los primeros días de la suspensión de clases, hubo un período de transición en el que estuvimos atentos a las señales que nos permitieran una evaluación clara de la situación. Hubo acuerdo en que convocar a una Asamblea General no era viable. En la evaluación previa a la primera Mesa Representativa, tuvo peso la inminencia de la AGD y junto con ella la avasallante prepotencia de las autoridades respecto al trabajo por medio de plataformas. Es en este marco que se llega a la conclusión de apoyar esta convocatoria. Probablemente no era el camino más fácil. El desarrollo de los acontecimientos nos mostró que esta decisión contribuyó en algunos sentidos y mostró sus limitaciones en otros. El balance no es negativo si lo colocamos en el contexto anteriormente mencionado. En aras de rescatar lo positivo de la pasada MR, entendemos que de ella surgen resoluciones que orientan claramente nuestra posición como filial frente al reintegro:
-El rechazo al reintegro hasta que no se levante la emergencia sanitaria
-El rechazo a implementar instancias de evaluación antes del reintegro
-El rechazo a establecer la obligatoriedad del trabajo por plataformas
Estas prerrogativas nos hubieran dado una base firme para una negociación que no sucedió, ya que tenemos hoy sobre la mesa documentos varios que van en contra de estas resoluciones. Documentos que han sido firmados por delegados sindicales.
Parte de la evaluación de este período tan excepcional pasa por realizar algunas valoraciones poniendo el foco en cómo lo enfrentamos como sindicato. Lo que casi espontáneamente surgió fue la consolidación paulatina de una extensa red de militancia que hizo carne en acciones la idea de la solidaridad de clase. Los núcleos, motor y pulmón de un sindicato que resiste, son el punto de partida de cualquier proyecto que intente combatir vertientes centralistas. La imposibilidad de realizar una asamblea general nos puso sobre la mesa una disyuntiva difícil de evitar: ¿cuánto y hasta dónde podemos funcionar sin la vital instancia?; ¿cómo generar un espacio de discusión política colectiva en este contexto? A principios de mayo la asamblea no parecía una posibilidad, aún reinaba bastante desconcierto sobre la situación. Hoy, entendemos que la situación es otra. Estamos de cara a un reintegro a la presencialidad. Las autoridades sanitarias entienden que no hay problema con que, en algunos días, coincidamos cientos de estudiantes y profesores en los centros educativos, en las calles, en el transporte público, no obstante la emergencia sanitaria. Si aceptamos esto como válido no vemos razón para no convocar a una asamblea.
La defensa de una estructura organizativa asentada en el federalismo tiene implícito buscar siempre el fortalecimiento de lo que a veces despectivamente se denomina “las bases”. Nuestro funcionamiento en asambleas es un valor a defender y un buen antídoto para las avanzadas de las corrientes que sostienen un proyecto político que coloca a las organizaciones sociales como furgón de cola de sus organizaciones políticas. Es un espacio “difícil de controlar” y poco útil para quienes entienden que pueden hacer suya la herramienta de todos. Por eso es necesario defenderla, hoy más que nunca.
Fortalecemos y defendemos la asamblea militando en nuestros núcleos, con la preocupación constante de cuidar todos los espacios de participación; desde ahí se genera la validez de la herramienta. Porque cada resolución del organismo que sea, dentro de nuestro sindicato o de cualquier organización social, encuentra su razón de ser en tanto haya compañeros dispuestos a sostenerlas, si no, son letra muerta sobre un papel. Que consolidemos una interna democrática, anticentralista y horizontal depende de muchos más factores que en cuál organismo se resuelve. Es una práctica cotidiana, un principio, que empapa todas nuestras acciones. La defensa de una convocatoria fundamentando que fue alto el nivel de participación expresado en números de compañeros involucrados, y sobre la base de tiempos excesivamente acotados para la discusión es una verdad a medias. Hay mucha memoria de esto en nuestro movimiento popular.
Y desde esta concepción es que cabe reflexionar sobre a dónde vamos a poner nuestra fuerza: tomadas las decisiones pertinentes, ¿vamos a apostar todo a instancias de negociación donde los representantes de los trabajadores se «ven forzados» por las autoridades a dejar en el camino espacios ganados por el sindicato, como en lo relativo a las Comisiones de Salud Laboral? ¿Sin el necesario resguardo de un plan de movilizaciones que nos asegure una posición de fuerza? No parece ser un camino seguro, también apoyándonos en la experiencia y memoria de nuestro movimiento
popular. Negociar movilizados es un principio irrenunciable, en todo contexto. Fue aprobado un protocolo para el reingreso en el ámbito CSEU- CODICEN y posteriormente un manual negociado entre el CES, FENAPES y ATES y en ningún punto de ese proceso los acuerdos pasaron por ninguna instancia de discusión colectiva entre los trabajadores.
Esto es una concepción de la militancia sindical que no podemos naturalizar, porque no es la única posible, es la que eligieron los dirigentes que tenemos hoy y a la vista están las limitaciones que tiene: se retrocede, como sindicato en la conformación de los «grupos de trabajo» al no reclamar la presencia insustituible del trabajador sindicalizado, único interlocutor en negociaciones con las autoridades y único colectivo capaz de defender las resoluciones adoptadas.
Por todo esto compañeros, estamos hoy acá y en toda instancia orgánica del sindicato como estuvimos siempre y estaremos, con discrepancias que creemos naturales y estamos convencidos de que nuestro próximo encuentro tiene que ser en una Asamblea General.
Agrupación María Barhoum
Ades Montevideo


