El núcleo sindical del liceo N.° 36, Instituto Batlle y Ordóñez, expresa su más profundo
rechazo a la forma en la que las autoridades del DGES, a través de la Inspección de
Institutos y Liceos, actúa con funcionarios de docencia directa e indirecta de nuestra
institución. La actitud amenazante y violenta con la que se comunican las directrices
genera un clima de trabajo hostil y coloca a los trabajadores en situación de
vulnerabilidad.
Consideramos que el autoritarismo, el dictado arbitrario de órdenes verbales hacia las
autoridades liceales y los compañeros de trabajo es un atropello y un modelo de
gestión verticalista y disciplinador que intenta imponer el miedo, empleando la
amenaza y la sanción.
En este sentido, denunciamos que estas situaciones de violencia por parte de la
Inspectora no quedaron circunscritas al ámbito adulto, sino que también se produjeron
en un aula repleta de estudiantes, actitud totalmente inadmisible en una institución
educativa.
La Inspección mandata a los trabajadores a desempeñar tareas de contralor y
denuncia que no son inherentes a los cargos que desempeñan. Mandata la
observancia del cumplimiento del protocolo sanitario, pero hace caso omiso a los
reclamos de recursos fundamentales para que este se pueda cumplir, como por
ejemplo la necesidad de funcionarios de servicio para realizar correctamente las tareas
de sanitización.
Por otra parte, faltan insumos, como tapabocas, y las condiciones edilicias del liceo
atentan contra la salud de docentes y estudiantes: salones cuyas ventanas están
selladas, ventanas que no cierran, ausencia de cortinas, etc.
Todas estas observaciones se suman a nuestro histórico reclamo en favor de la
asignación de funcionarios administrativos, carencia que redunda en la sobrecarga de
tareas para quienes cumplen esa función, y de funcionarios de portería, ausencia que
pone en riesgo la seguridad de todos los integrantes de la comunidad educativa.
Exigimos un cambio de actitud por parte de la Inspección de Institutos y Liceos, en la
que prime el diálogo, la búsqueda de consensos y un accionar que apueste al
intercambio respetuoso, como corresponde en un centro educativo.
Este clima de violencia institucional, generada por la representante de la DGES,
repercute de forma negativa en toda la comunidad educativa. De ese modo lo
manifestaron espontáneamente los estudiantes que lo vivieron, así como los
trabajadores afiliados y no afiliados a nuestro sindicato.
La prepotencia, el verticalismo, el intentar enfrentar trabajadores contra trabajadores
son prácticas que no dejaremos pasar. Seguiremos resistiendo. Seguiremos peleando
por la Educación Pública que nuestro pueblo se merece.
Núcleo Liceo N.° 36, IBO



