Considerando que:
- el salario percibido por los docentes corresponde a las horas trabajadas (concepto de hora semanal /mensual, 20 horas semanales para la unidad docente);
- la labor docente exige tareas muy diversas que deben realizarse fuera del horario de trabajo y que no son tradicionalmente remuneradas;
- dichas tareas no son sólo realizadas fuera del horario, sino también en los fines de semana y días feriados;
- la realización del trabajo no remunerado disminuye el valor de la hora trabajada efectivamente en un porcentaje mayor a un 30% de su valor nominal de acuerdo a estudios realizados a nivel nacional e internacional (lo que deprime aún más a los salarios en términos reales);
- los docentes de vocación hemos tolerado esta situación, que tiene incluso vicios de ilegalidad en relación con las normas que regulan el derecho laboral;
- los docentes hemos de quitar tiempo personal y familiar, así como tiempo destinado a la formación profesional, horas dedicadas a tareas no pagas;
Si los docentes de educación secundaria resolviéramos trabajar en régimen de reglamento, lo que significará realizar todas las tareas en las horas realmente remuneradas, implicará en los hechos:
- Corrección de pruebas y deberes en horario de clase;
- Organización y realización de actividades extracurriculares (salidas didácticas, idas al teatro, cine, museos, muestras) dentro de las horas remuneradas;
- Preparación de la organización de jornadas de integración, de muestras didácticas y artísticas, paseos, fiestas de fin de año, y de cualquier actividad para recaudar fondos para los mismos, en horario de clase;
- Preparación de materiales de apoyo y guías de trabajo dentro de las horas remuneradas;
- Entrevistas con padres en horario de clase;
- Registro en el libro del profesor en clase (calificaciones, promedios, acompañados de juicio, evaluaciones grupales);
- Puesta en práctica de trabajos interdisciplinarios, ”proyecto pintó deporte”, etc., dentro de las horas remuneradas;
- Organización de concursos (por ejemplo, de expresión plástica, de cuentos, de murales, etc.) en horario de clase.
Por lo expuesto, dada la desvalorización por parte del Poder Ejecutivo y de la ANEP (en particular del CES) de todo lo que implica la labor docente, lamentamos que las autoridades tomen como rehenes a alumnos y familias, afectando la calidad de los aprendizajes por la pretensión de hacer funcionar al sistema educativo público a expensas de trabajo no remunerado y de la explotación de la tan manida vocación docente.
Los docentes hemos dado sobradas muestras de haber sostenido un sistema cuyo funcionamiento sólo se explica por la tareas silenciosa y realmente vocacional de miles de profesionales de la educación.
Estamos cansados no solo de la injusta remuneración y las condiciones deficitarias en las que trabajamos y estudian nuestros alumnos, sino, además, del “ninguneo” reiterado de las autoridades realizado una y otra vez en los medios contra la profesión docente.


